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La sangre mata a la comedia

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Suele pasar con el cine coreano: uno se acaba preguntando por qué estos tíos están tan colgados. I Saw the Devil, de Kim Jee-Woon, no decepcionó y aunque su proyección en un festival como el de Sitges hubiera provocado en la sala aullidos de felicidad lunática, en San Sebastián se convirtió en el perfecto contrapeso de una jornada que dejó una comedia poco más que carismática, El Gran Vázquez, y un drama insustancial Colors in the dark.

El conocido combinado de sentimentalismo, humor y ultraviolencia made in Corea tan bien guisado por Park Chan Wook en otras ocasiones (Old Boy) es la materia prima de I Saw the Devil, un filme que combina el cine de serial killers, el horror, la comedia y la roadmovie. El tema es el de siempre: el bueno que busca vengar a su amada, a la que ha matado un psicópata de los gordos. La película, aunque poco sorprendente, engancha por su ritmo, su humor, una cinematografía de aúpa y el duelo entre los dos protagonistas. ¿Hasta dónde estás dispuesto a aguantar el espectador?, desafía constantemente

De El gran Vázquez hay que decir que qué pena, oye. La película cae bien, como su director y el personaje que interpreta Santiago Segura. Carisma, ternura, buena factura, nada de eso le falta, aunque al final acaba convertida en un anecdotario de los timos de un canalla simpaticón. El sabor de boca que deja es de, ¿pero ya?, ¿esto era todo? ¿en qué momento de la mitad de la película perdí el interés? Una pena.

Y por último un drama con ambiciones que hace aguas por todos lados. La debutante alemana, Sophie Heldman, dirige a Bruno Ganz en Colors in the dark, pero la presencia del actor no es suficiente para sostener una película insulsa. Tratar la vejez y la muerte, el amor y el dolor pasados los 70, no es fácil, sobre todo si no te llamas Ingmar Bergman.