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Saramago se despedirá mirando al Atlántico

Los restos del escritor volarán hoy a Lisboa, donde el Ayuntamiento instalará la capilla ardiente. Sus cenizas descansarán entre Lanzarote y Azinhaga, su pueblo natal

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Los restos del escritor José Saramago, fallecido este viernes en Tías (Lanzarote) a los 87 años de edad, vuelan desde las 11.25 de la mañana (hora peninsular) a Portugal, donde será incinerado. Posteriormente, parte de sus cenizas serán depositadas en la localidad lusa de Azinhaga, su pueblo natal. Otra parte se enterrará junto a un olivo de su casa de Lanzarote.

El viernes fue instalada la capilla ardiente con los restos del Nobel portugués en la Biblioteca que lleva su nombre en Tías, a donde se trasladaron decenas de personas y donde llegaron cientos de coronas procedentes de personalidades e instituciones de todo el mundo. 

Saramago descansaba sobre un ataúd con un paño bordado en el que se podía leer la frase 'Estaremos extrañamente conectados a la bondad del mundo' que le fue enviada por un lector desde Argentina después de leer uno de sus libros , como contó la mujer del escritor, Pilar del Río.

La esposa de Saramago acudió a la capilla ardiente del escritor sobre las 19.30 (hora peninsular). Ante el ataúd, leyó un fragmento de una de sus obras, 'El Evangelio según Jesucristo', en el que el escritor reflexiona sobre la muerte.

Como estaba previsto, alrededor de las 11 de la mañana ha despegado un avión fletado por el Gobierno de Portugal desde el aeropuerto de Lanzarote con los restos de Saramago camino de Lisboa, donde se oficiará un funeral de Estado. En el avión viajan la ministra lusa de Cultura, Gabriela Canavilhas; la viuda del escritor, Pilar del Río; sus hermanos María y Miguel del Río; su hijo Juan José; cuatro amigas personales de la familia; el biógrafo del escritor, Fernando Gómez Aguilera, y la doctora Lanza, también amiga personal.

A las 14.00 horas (hora peninsular) se abrirá al público el Ayuntamiento de Lisboa, donde se instalará la capilla ardiente 'para que el pueblo portugués pueda despedirse de José', según informó un portavoz familiar. 'Siempre quiso ser incinerado y pidió a la familia que se le incinerara viendo el Atlántico, como va a ser'.