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Schütte llena el Reina Sofía de melancolía

Es la primera retrospectiva en España dedicadaal artista alemán

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Thomas Schütte, uno de los artistas alemanes contemporáneos más importante, empezó por disculparse. Disculparse por las llamadas Mujeres Reclinadas, estatuas que ocupan desde ayer el jardín del Museo Reina Sofía. Son esculturas de bronce, de acero y de aluminio, mujeres desnudas, que lo muestran todo y a veces están deformadas. 'Si tengo que pedir perdón, pido perdón', contestó ayer el artista a críticas de movimientos feministas, aunque defendió su trabajo. 'No me parecen más violentas que la representación de la mujer en la tradición artística española. Mire a Picasso', argumentó.

Las Mujeres Reclinadas sólo es una pequeña parte de una gran retrospectiva la primera en España dedicada a Schütte (Oldenburg, Alemania, 1954) que se inaugura en Madrid. 'Es de una generación que cuestiona la obra de arte, para quien lo importante es el proceso, la indagación. Por eso su trabajo tiene un carácter plural, con elementos de humor, de ironía, pero también de melancolía', apuntó Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía. Las 75 piezas expuestas permiten entender la gran variedad de las creaciones de Schütte al reunir esculturas, óleos y acuarelas, instalaciones, maquetas de arquitectura y de diseño.

La primera impresión es de ruptura. Las obras de Schütte no ocupan unas cuantas salas de exposición clásicas, sino toda la planta baja del Reina Sofía. Cabezas de duendes ocupan los pasillos; mujeres desnudas, el jardín; gigantes de aluminio, las esquinas. No hay un itinerario definido. Recuerda al trabajo que Juan Muñoz (1953-2001) presentó en la institución madrileña en abril del año pasado. Las esculturas de ambos artistas son narrativas. No extraña que fueran amigos.

'Lo conocí en Madrid en 1988 y tomamos muchas cañas aquel día', recordó el alemán. Nunca vieron cómo cada uno trabajaba en su taller, aunque se intercambiaban trucos, según Schütte. Sus trabajos son distintos, aunque les une la intimidad. La intimidad de pequeños salones del Reina Sofía, donde el artista alemán muestra parejas de pequeños personajes de cera. Son sus Enemigos Unidos. No luchan, tampoco se tocan, aunque están atados para siempre. Y despiertan melancolía.

La exposición reúne 35 años de trabajo de Thomas Schütte. El artista utiliza el arte para examinar el sentimiento de aislamiento, la vulnerabilidad y la desesperanza humana. 'La gente acude a los museos para buscar lo bello', concluyó.