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Semana Negra de Gijón Ángel de la Calle: “El sistema neoliberal americano de festival que se lo metan en…”

El director de contenidos de la Semana Negra de Gijón nos habla de los treinta años del festival, de las trabas que, aún hoy, se siguen encontrando por mantenerse independientes

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Ángel de la Calle, director de contenidos de la Semana Negra de Gijón

Este año se cumplen treinta años de la Semana Negra de Gijón. ¿Qué ve cuando echa la vista atrás?

Aparte de lo personal, pues yo no tenía ni 30 años cuando Paco I. Taibo II me llamó para colaborar en 1988, lo que ha pasado es que la novela negra, por aquel entonces un género marginal en lo literario, se ha convertido en parte de la centralidad en la novela. No porque tantos reputados literatos hagan su novela o sus novelas negras, sino porque hasta cuando se escribe una novela que se vuelve generacional, para conseguir lectores, es fundamental poner detectives por algún lado, aunque sea solo en el título, o policías, aunque no sean verdaderos. Y creo que los lectores me entenderán. O sea, cierta respetabilidad. Lo que no sé si es bueno.

Un milagro en los tiempos que corren para la cultura haber mantenido en pie, año tras año, al festival hasta convertirlo en lo que es hoy: una referencia a nivel internacional y el certamen más importante sobre género negro en nuestro país.

Eso ha sido mérito de la ciudad, Gijón, que lo ha permitido y lo arropa cada año con la presencia multitudinaria de visitantes. Detrás de toda la performance que montamos, como objetivo está la promoción de la lectura. Y donde tantas campañas ministeriales fallan, la Semana Negra consigue ese objetivo. Con tantos años de esfuerzo, se ha logrado tener dentro del festival la Feria del Libro más grande y exitosa de Asturias, y haber ido formando un público lector que hace que a la presentación de una novela a la que en un sitio cerrado van media docena de personas, aquí, a las seis de la tarde, con sol o con lluvia, a pie de calle, vayan cincuenta, o quinientas, dependerá del autor o de lo que sea, pero cuando ves como unos tipos que han venido a darse una vuelta y tomarse unas cervezas se quedan parados ante el escritor que cuenta su novela, que allí mismo se la compran, porque les interesó lo que el autor decía, y que se la llevan, te dices: ¡joder, igual es esto, es acercarlos, acercarse!

Esta edición tiene algo de homenaje a aquella primera de 1988. Con autores consagrados que participaron entonces, como Juan Madrid o José Luis Muñoz.

Sí, es recordar que ahora son historia de la literatura Jean-Patrick Manchette, Donald Westlake, Ross Thomas, Yulián Semiónov o Vázquez Montalbán, que estuvieron en aquel año de 1988. Ya no están, pero junto a ellos estaban jovencitos como Jorge Martínez Reverte, Juan Madrid o José Luis Muñoz. Y mira por dónde son ahora los maestros en los que os miráis algunos jóvenes. Como en aquellos que hoy ya no están se miraba Leonardo Padura, por ejemplo, aquel año. Por ello queremos decir: eh, Reverte, Madrid, Muñoz son los referentes y están aquí, presentando novelas nuevas o, como en el caso de Reverte, volviendo a publicar su serie de Gálvez. Y junto a ellos hemos apostado por un puñado de jóvenes que van a ser los Padura de dentro de unos años. También tenemos a Sophie Hénaff o a Cecilia Ekbäck o a Rosa Montero o a…, la lista es larga, porque son lo mejor de este año, sus novelas, en el género o alrededores. Y es que, como se sabe, el festival tiene desde veladas poéticas multitudinarias hasta, cómic, ensayo social, novela histórica, ciencia ficción, etcétera.

Ángel de la Calle con Carme Solé Vendrell, autora de 'Los niños del mar'

Y eso que se puso en duda que este año se celebrase. Incluso se difundieron noticias falsas, como que Hacienda les iba a embargar la marca Semana Negra para subastarla, que tenían deudas con la Seguridad Social…

"Lo que no decían era que el gobierno de la ciudad a día de hoy no ha pagado la subvención del año pasado a la Semana Negra"

El otro día, un editorial, de un periódico conservador, decía que como no éramos un festival neutro y sí muy comprometido en lo social, eso nos traía muchos follones. Cuatro semanas antes titularon a cinco columnas y en primera eso, que Hacienda iba a subastar la marca Semana Negra. En lugar de disculparse porque era mentira, decidieron decir que la Seguridad Social de los que trabajan en la Semana Negra no estaba pagada. También era mentira. No sabemos que hayan rectificado la desinformación.

Lo que no decían era que el gobierno de la ciudad al día de hoy no ha pagado la subvención del año pasado a la Semana Negra (ni a otras cuantas asociaciones culturales, sociales y deportivas de la ciudad), que el retraso nos hizo incumplir con Hacienda el pago de 30.000 euros que nos correspondía y que, al incumplir el plazo, Hacienda reclama la totalidad de la deuda con la imposibilidad de aplazarla o renegociarla por las nuevas disposiciones de Montoro, por lo que nos vimos obligados a pagar el importe total, que era de más de 100.000 euros, y, para afrontarlo, hemos tenido que pedir un crédito a un banco, cosa que en la Semana Negra nunca había pasado. Aunque estamos al día con Hacienda, la ayuda del año pasado sigue sin llegar, y pagar a Hacienda era lo que hacía falta para desbloquear la subvención, pero, bueno…, es lo que tiene no ser un festival neutro y neoliberal, sino gratuito para el público, popular, festivo, de celebración de la lectura y que habla de géneros populares. Vamos, que ese compromiso con lo popular y lo social la reacción te lo hace pagar, y si puede, te liquida. Muy de género negro.

Da la impresión de que a alguien no le interesa que la Semana Negra continúe. Porque el año pasado también fue polémico.

No, ¡todos los años lo han sido, los treinta años! Pero es lo lógico. Diablos, Flaubert pasó por juicio; a Baudelaire lo metieron en chirona; Cervantes, diez años de trullo y muchos de desprecio; Miguel Hernández, muerto en su celda, y García Lorca, vete a saber dónde; Oesterheld, Conti, Urondo, Walsh… Esto de escribir, y la lectura y su difusión, trae problemas siempre. Si encima la gente acude a la llamada que haces y montas una fiesta para santificar la lectura en lugar de a un santo, a la inquisición ya la tienes con las antorchas y la leña cerca.

¿Es el precio que hay que pagar por ser independientes, tanto de lo políticamente correcto como de la mercadotecnia?

 Es el precio que hay que pagar siempre. No asomar la cabeza, como en el franquismo (que mira que se hace largo). Ni significarte, hijo mío. Ahí seguimos.

Todo esto en un festival que no está pensado para hacer negocio.

Somos una asociación cultural sin ánimo de lucro, no podemos tener beneficios, todo lo que consigamos tenemos que gastarlo haciendo el festival. Como hace cinco años nos recortaron tres de cada cuatro euros de ayudas públicas, pues estamos con el agua al cuello. Para este año conseguimos recuperar parte de la ayuda pública perdida, pero seguimos sin llegar a los niveles del 2011. Se nos dice: volveos neoliberales, cobrad entrada, y lo que saquéis, para vosotros. Pues no, señores. La cultura es un derecho, no un bien. No porque lo digamos nosotros, porque lo dice la Constitución. Los libros que te compres, las cervezas que te tomes, lo que te compres en el mercadillo interétnico te lo pagas tú; pero las charlas, las exposiciones, la música en vivo, la entrada al recinto, es libre y gratuita. Aquí a nadie le van a cobrar porque un escritor le firme su libro. Porque los escritores no cobran por venir, vienen a ver a sus lectores, a buscarlos, y viceversa. El sistema neoliberal americano de festival que se lo metan en…

Ángel de la Calle: "La cultura es un derecho, no un bien. No porque lo digamos nosotros, porque lo dice la Constitución."

¿Cree que un evento internacional con la tradición y repercusión de la Semana Negra está bien tratado por las administraciones?

Debemos estar generando para la ciudad de Gijón alrededor de un millón de euros en publicidad en medios nacionales e internacionales, si hubiese que pagar los espacios que nos dedican como espacios publicitarios.

En total, de las dos administraciones cercanas, este año recibiremos (cuando nos paguen, claro) menos de 200.000 euros, cuando antes de los recortes eran 270.000.

¿Y los patrocinadores privados? ¿Aún podrían colaborar en la edición de este año? ¿Qué les ofrece la Semana Negra?

Pues tenemos patrocinadores privados, por suerte, ligados a las ventas de sus productos y la explotación de la publicidad en el recinto, o a través de sus secciones culturales vinculándolas con el festival, como la Sociedad Estatal Acción Cultural Española a través de su programa PICE, que desarrolla una gran labor para la internalización de la cultura española. Y siempre estamos abiertos a colaboraciones con otras asociaciones; por ejemplo, entre otras, colaboran Médicos sin Fronteras o la Sociedad Cultural Gijonesa. Y sí, por supuesto, estamos abiertos a colaborar con otros patrocinadores.

¿Ha tenido la tentación, ante tantos problemas y tantas zancadillas, de tirar la toalla?

Sí, de tirársela a la cara de alguien. No, nos tienen que echar. En treinta años los hemos estado viendo con los mismos colmillos ansiosos por devorarnos, y han ido pasando. Nosotros seguimos, ellos renacen, aunque siguen diciendo lo mismo: ¡en la Semana Negra no hay cultura, no hay cultura! Y seguimos sin verlos en una charla, un debate, una lectura poética, una presentación. Y pasados sus cuatro años, ya no los vemos, porque pasan al basurero de la Historia (Historia pequeñita), y otros repitiendo la misma monserga les suceden y vuelta a empezar.

Y no contento con esto, Ángel de la Calle acaba de publicar el cómic Pinturas de Guerra, con la editorial Reino de Cordelia.

Hombre, si en la Semana Negra tardas un siglo en cobrar, trabajo has de hacer. No, en serio, es lo que quería hacer, una apuesta por este lenguaje maravilloso que es el cómic y que es el mío.

¿Los amantes de la novela negra estamos un poco locos?

Los amantes, lectores, de la novela negra estamos muy cuerdos y felices de leerlas. Los que a veces están un poco locos son los que se encierran a escribirlas, cuando ya no tienen adónde regresar. Como bien sabes, Carlos.

Larga vida a la Semana Negra de Gijón.