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Una semana negra para la moda española

Se han necesitado seis días de desfiles para tener una idea clara: la crisis que hoy vivimos no es sólo económica, también creativa y de ideas

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La edición número 52 de la Cibeles Madrid Fashion Week se cerró ayer con un balance desalentador. En conjunto, pocos son los creadores que han arrojado ideas nuevas sobre la pasarela. La mayoría ha pensado que lo anodino, corriente y comercial era el mejor camino para llegar a un público atiborrado de firmas low cost. Kina Fernández y Javier Larrainzar así lo pusieron de manifiesto en sus presentaciones (no es la primera vez).

Se han necesitado seis días de desfiles para tener una idea clara: la crisis que hoy vivimos no es sólo económica, también creativa y de ideas. Nuestros diseñadores, acostumbrados a la abundancia de las subvenciones que les permitían sobrevivir cómodamente con ventas pírricas, ahora, en tiempos de vacas flacas, han visto aflorar todas y cada una de sus carencias.

Sin subvenciones, han afloradolas carencias de los diseñadores

Tardó, y mucho, pero por fin alguien ofreció ayer una solución brillante al dilema que está desnudando de creatividad la moda: 'Son tiempos difíciles, por eso he utilizado tejidos de algodón para camisetas sobre impecables patrones de vestidos cóctel, el look es muy sofisticado, pero el precio es más accesible', explicaba Juanjo Oliva, artífice de la mejor colección de la semana. Como antídoto ante lo vulgar, el diseñador presentó un trabajo dominado por colores flúor, cortes limpios, pronunciadas asimetrías y aplicaciones de plexiglás. Suyo es el mérito de encontrar una elegancia realmente moderna, atrevida y más económica.

No es de extrañar que nuestros diseñadores más osados hagan las maletas para probar suerte allende nuestras fronteras. Amaya Arzuaga ha sido la última en tomar esta decisión. 'Mis clientes de Kuwait y Hong Kong no vienen aquí, por eso tengo que irme fuera, aunque es un riesgo, es la única salida que vemos', explicó. París es su próximo destino. En Madrid nos ha dejado como recuerdo AA de Amaya Arzuaga, su segunda línea, una versión descafeinada y funcional de sus geniales creaciones. 'Es lo único que se vende en España', afirmó.

'Es una colección de transición', se justificó el andaluz Elio Berhanyer

David Delfín hace tiempo que se fue a probar suerte en la Semana de la Moda neoyorquina, aunque sigue manteniendo un pie en nuestro país. El doblete del malagueño, Tautología, hace honor a su nombre: resulta un tanto repetitiva. No es este el mayor peligro que encierra su colección: las similitudes con el belga Raf Simons son cada vez más agudas. Memorables, eso sí, fueron su magnífica deconstrucción del frac y las pronunciadas rajas de sus faldas (la mujer Delfín empieza por fin a ser sexy).

Ante este panorama, los diseñadores se curaron en salud desde primera hora de la mañana: 'Esta es una colección de transición, la importante es la siguiente', se justificaba Elio Berhanyer antes de mostrar su trabajo para el verano. Desde luego, habrá que tener fe y esperar a que el talento quiera vestirse de moda española.