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"Seremos una generación de posguerra sanamente previsora"

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Posa ante los fotógrafos con la soltura de un actor y argumenta cada respuesta con la certeza de un avezado profesor de economía. El viñetista de moda, Aleix Saló (Ripollet, 1983), aquel joven que destripó con lucidez y agudeza la burbuja inmobiliaria con Españistán regresa ahora con Euro Pesadilla (Alguien se ha comido a la clase media), un nuevo volumen en el que con el desparpajo habitual se remonta a la Edad de Piedra para explicar los males que acucian a Europa.

Una de las claves de sus viñetas, junto al humor, es su carácter divulgativo. Aborda la actualidad con un mirada omnicomprensiva, ¿trata de explicar aquello que los medios tradicionales son incapaces?

Busco aportar una lectura renovada de los hechos que seguramente al lector ya le suenan pero de forma descontextualizada. Hay un tipo de público muy concreto que no se va a acercar a la información especializada por muy didáctica que ésta sea, entre otras cosas porque es un tema tan complejo que no va a tener tiempo para entender qué coño está ocurriendo en Chipre. Con este registro popular y lúdico creo que tenemos la responsabilidad de ser muy cuidadosos porque en el fondo también la hace mucho más expansible.

Se remonta a Stonehenge para explicar los males de Europa
Pensé, en un principio, que tan solo hablando de Maastrich, de la construcción de la Unión Europea y dando cuatro pinceladas del siglo XX ya era suficiente, pero uno no puede hablar de la relación histórica entre países o de las fricciones norte-sur sin irse al principio de todo porque son dinámicas que empiezan muy atrás.

¿Cree que existe una identidad europea?
Maastrich no dejó de ser una iniciativa por parte de los gobiernos y las autoridades. Más tarde se intentó insuflar una cierta identidad común que yo no tengo muy claro cuál es.  Creo que la historia de Europa es la historia del conflicto, de la contraposición de caracteres y de naciones. Quizá la mejor forma de definir Europa es determinar qué no es.

¿Qué cree que ha fallado?
Uno de los problemas actuales que tenemos en Europa y concretamente en España es la adaptación al nuevo mercado global. La incapacidad de nuestras empresas para intentar competir con las del exterior se debe a que no han hecho una actualización al nuevo escenario, una actualización que ya hizo Alemania en la época de Schröder para apostar por un modelo bien definido de exportación, contener la inflación y mantener los salarios de un forma competitiva a favor del beneficio común.

Una 'actualización' que recayó sobre todo en la clase trabajadora
Por supuesto, parte del mérito de cómo está ahora Alemania ha sido gracias a su clase trabajadora, que fue consciente del papel que tenía y de que formaba parte de una entidad que en este caso era un país. Más allá de reclamar derechos para ellos, intentaron renunciar a algo pensando en el bien común.

Entonces, según su punto de vista, es un problema de adaptación
Al final tenemos un Estado y unas empresas que, en general, no se saben adaptar a la situación actual porque aún no entienden que ha cambiado. No estoy pidiendo precarización del mercado laboral, no estoy pidiendo el simple y burdo recorte en el que se traducen muchas veces este tipo de reformas porque eso no deja de ser una perversión del modelo alemán. El modelo alemán no sólo es austeridad, es reforma también y eso parece que después de tres años es la asignatura pendiente de nuestro Gobierno, unas reformas que realmente sean útiles y que realmente hagan más eficientes a nuestras instituciones públicas.

¿Puede poner un ejemplo?

'Si renunciamos a organizarnos habrá otro sector más poderoso que nos comerá la tostada'Manel Bustos, exalcalde de Sabadell, se retiró del cargo cuando estalló el caso Mercuri y al cabo de una semana ya tenía a su disposición un nuevo cargo creado a su medida en la Diputació de Barcelona con un salario de unos seis mil euros al mes. Desde que estalló la crisis en 2008, durante los dos primeros años, la contratación de las instituciones no sólo no se redujo sino que aumentó. Me estoy refiriendo a cargos a dedo, no tengo datos pero creo firmemente que las instituciones se convirtieron en una especie de bote salvavidas para estas redes clientelares y familiares. En este país las iniciativas empresariales venidas de la meritocracia y de productos buenos y de calidad no son premiadas, se premia antes a la empresa que tiene un contacto directo y que consigue que el Gobierno haga esa ley en el BOE que permita neutralizar a la competencia y marcar un oligopolio que le permita seguir chupando de la teta.

¿Cuál es el precio a pagar para ser competitivos?
Ser competitivo no depende sólo de bajar sueldos como algunos piensan. La CEOE es una de las patronales más ridículas que existe ahora mismo en Occidente. Si miras nombre por nombre cada uno de los empresarios te das cuenta de que rara vez se han hecho a sí mismos, generalmente son gente que ha partido de una situación de privilegio y además son unos corruptos terribles. Es una pena porque hay iniciativas empresariales muy válidas en España y se ahogan porque tienen que pasar por unos baches de burocracia y de regulación que supuestamente van enfocadas a evitar la corrupción pero que terminan afectando más a aquellos que quieren hacer las cosas bien.

¿Qué opina de la labor que está haciendo la Plataforma de Afectados por la Hipoteca?
Me parece que son la muestra viva de lo importante que es organizarte, tener unos objetivos claros e incluso disponer de un representante reconocible. Aunque es cierto que Ada Colau nunca se presenta como la líder del movimiento, yo creo que ha sido un incentivo muy importante a la hora de que la gente les identifique. Recibimos un cúmulo de informaciones al cabo del día y a veces tomar relevancia y que tu opinión sea tomada en cuenta cuesta, por eso creo que Colau desempeña ese papel de una forma genial. Todos somos parte de sectores sociales culturales y todos, a fin de cuentas, somos libres de organizarnos para defender nuestros derechos. Lo que sucede es que en el fondo también tenemos que entender que nuestros intereses no van a ser los del resto.

¿No es un poco hacer la guerra cada uno por su parte?
El problema de la ciudadanía es que cuando renuncia a organizarse siempre habrá otro sector más poderoso que le va a comer la tostada porque esos sí que están permanentemente pendientes del típico 'oye, ¿qué hay de lo mío?', 'oye, esta ley que no me afecte', entonces la ciudadania tiende a relajarse porque ya tiene bastantes problemas con su día a día.

¿Cómo se documenta para escribir las viñetas?
Es cultura general lo que toco aquí, trato de traducir los hechos en un relato más o menos bien hilvanado. He leído algún que otro ensayo de profesores universitarios sobre la Edad Antigua en los que analizan el momento en el que Europa comienza a tomar conciencia de sí misma. Me ha influido mucho el ensayo de James Robinson y Daron Acemoglu titulado Por qué fracasan los países, que explica por qué países que aparentemente tenían todo a favor para progresar entraban en decadencias larguísimas y la conclusión es que muchos de ellos eran controlados por elites políticas y económicas que vampirizaban los recursos.

Su trabajo está ligado a la crisis. ¿Teme quedarse sin musa en un hipotético escenario en el que esta situación cese?
Sinceramente yo dejaría ya de hablar de crisis. Desde mi punto de vista, el paréntesis fue la burbuja y cada vez creo que vamos hacia un escenario en el que esto va a ser la normalidad, no por ser derrotista, no por ser tremendista, por empezar a trabajar a favor del viento. Quizá el problema es que intentamos ir en contra del viento y cuando tomemos conciencia de que el viento va en otra dirección sabremos también sacarle partido en ese sentido.

¿Le sacaremos algo positivo?
Creo que nos vamos a convertir en una generación de todoterrenos. Cuando la situación empiece a ir bien tendremos unos ahorros porque sabemos que esto no dura mucho. Quizá nos convirtamos en una nueva generación de posguerra desconfiada o sanamente previsora, según se mire.

¿Qué opinión le merece la figura de José Luis Sampedro?
Creo que la función que cumplió Sampedro, seguramente sin ser pretendida por su parte, respecto a los movimientos de protesta era que daba un respaldo académico e intelectual a un discurso que hasta ese momento era joven y fresco pero intangible, muy de eslóganes, pero en ocasiones, al contrario de los movimientos de los años 60 y 70, le faltaba un poco de base intelectual. Él por una parte cumplió esa función y, por otra, supuso un vínculo con el legado del antifranquismo de la posguerra y de la lucha contra la imposición de un poder político.