Publicado: 11.09.2015 19:14 |Actualizado: 13.09.2015 12:49

"El terror es una buena forma de contar lo que Hollywood evita"

El cineasta M. Night Shyamalan evoluciona hacia terrores más reales con 'La visita', historia de dos niños que viajan a una apartada granja de Pensilvania para conocer a sus abuelos. La película arremete contra las supuestas bondades del modelo tradicional de familia.

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El director de la película 'La visita', M. Night Shyamalan. REUTERS / MARIO ANZUONI

La adolescente protagonista de la la película 'La visita'.

MADRID.- Una vieja ceba a unos niños para después comérselos. La imagen que muchos archivamos entre nuestros más escabrosos terrores infantiles (cortesía de los hermanos Grimm al recoger el cuento alemán Hansel y Grettel), es el eje sobre el que gira la nueva película de M. Night Shyamalan, La visita. Con guion propio y sustentada, pues, en un terror universal, la película evidencia una evolución del cineasta de lo sobrenatural y lo inexplicable hacia los horrores más reales.



Una adolescente, Olivia DeJonge; un niño, Ed Oxenbould, y los veteranos Deanna Dunagan y Peter McRobbie son los protagonistas de esta película, un trabajo en las antípodas de su archiconocida El sexto sentido, fundamentalmente por el tamaño de producción. Mucho más pequeña, sin fantasmas ni demonios, La visita, además, embiste sin complejos contra las supuestas bondades del modelo tradicional de familia, el que siempre ha impuesto Hollywood.

La oscuridad que siempre está ahí

"Ahora, cuando parece que la tendencia en Hollywood es el escapismo, el terror es una muy buena manera de mostrar la oscuridad que tenemos alrededor, que está siempre ahí a pesar de Hollywood. El terror es una buena forma de contar lo que Hollywood evita, por ejemplo otra idea de familia, sí", afirma Shyamalan, que añade: "El terror trata de nuestros miedos, mientras que casi todas las películas de Hollywood tratan de sueños. Por otro lado, lo importante es que Hollywood busca siempre la mejor forma de hacer dinero, eso es lo realmente importante allí".

Becca, una adolescente obsesionada con el cine, que graba todo lo que tiene delante, y su hermano pequeño, Tyler, viajan hasta Pensilvania, a la granja en la que viven sus abuelos. Allí se darán cuenta muy pronto de que algo no está bien y de que corren peligro. Sobre una idea de amenaza casi primitiva, Shyamalan construye una historia que habla de terrores muy reales. "Esta película es sobre un miedo que tenemos todos, el más normal, el miedo a envejecer y a la enfermedad", explica el cineasta, que reconoce que se ha ‘retratado’ en el personaje de la joven. 

"Pensaba que lo sabía todo del cine"

"Cuando yo tenía diecisiete iba con mi cámara de súper 8 a todas partes, como Becca. Pensaba que lo sabía todo sobre el cine y contaba a los adultos todo lo que ellos no sabían. Muy poco después, en la Universidad en Nueva York, un día fue Spike Lee a presentar Haz lo que debas y en el coloquio, yo levanté la mano y grité: "Vaya Mierda". Años más tarde, vino al estreno de mi película Señales y yo me arrastraba detrás de él, lo siento, lo siento, pidiéndole perdón", comenta Shyamalan, que se ríe con el recuerdo.

Desde entonces, este guionista y director ha ido recorriendo diferentes caminos aunque casi siempre dentro del cine de género y con algunas constantes, como la de ir dejando pistas en sus historias. "Cuando el abuelo dice a los niños, muy al principio de la película: No bajéis al sótano. Malo, eso es malo. Y el espectador ya lo sabe. Hay que ir dejando pistas y esta película está llena de ellas -asegura-. Hay tres niveles de juego en una película: el mío dejando esas huellas, el que juega el espectador averiguando y el tercero, lo que realmente pasa".

La visita.

La adolescente protagonista de la la película 'La visita'.

Historias creíbles

La visita, como otros títulos suyos, tiene sorpresa final, aunque toda la historia gira alrededor de un par de ideas sencillas. Con la referencia literaria antes mencionada, "la película es la pesadilla de cualquier niño, una mujer vieja que es la que tiene que cuidar de ti y darte de comer, en realidad quiere meterte en el horno. Por otro lado, esta es una película sobre el perdón. ¿Qué pasa cuando no hay perdón entre los miembros de una familia? Los niños de esta historia buscan reconciliar a sus abuelos con su madre".

"Desde el principio, siempre he intentado hacer que las cosas parezcan posibles, que las historias resulten creíbles. Por eso, al menos un 1% de la historia que cuento tiene que ser real, para que todo esté basado en algo real. De alguna forma -consiente Shyamalan- estoy evolucionando hacia el terror real, pero no solo en las historias, también en la iluminación, en la producción… Por ejemplo, si es una secuencia rodada en un pasillo como el tuyo y ves algo al final, eso es terrorífico porque ese algo amenazante puede estar en tu casa".

Autor de las mencionadas El sexto sentido y Señales y de otras como El protegido, El bosque o La joven del agua, M. Night Shyamalan prepara ya un nuevo filme, en el que muy probablemente volverá a contar con Joaquin Phoenix, con quien ya ha trabado en dos ocasiones. Muy preocupado por no desvelar ningún detalle sobre el nuevo proyecto, lo que sí ha adelantado el director es que será de nuevo una producción pequeña, que "se ajustan mejor a mi ritmo de trabajo".