Publicado: 27.11.2015 15:01 |Actualizado: 27.11.2015 15:01

'Sinsajo. Parte 2': Katniss Everdeen dice adiós en un trámite sin llamas

La saga de 'Los juegos del hambre' pone punto y final en las taquillas con un desenlace que se ha alargado más de lo necesario. La batalla final de esta distopía por fin ha llegado. 

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Imagen inusual de Jennifer Lawrence en la última entrega de 'Los juegos del hambre'.

Imagen inusual de Jennifer Lawrence en la última entrega de 'Los juegos del hambre'.

Al fin llega a los cines Los juegos del hambre: Sinsajo. Parte 2. La distopía protagonizada por Jennifer Lawrence alcanza su culminación con la tan publicitada guerra contra el presidente Snow y su Capitolio. Un capítulo final que más que el clímax de una saga innecesariamente postergada se presenta como un mero trámite, un desenlace al que Katniss Everdeen y cía se ven abocados y que Francis Lawrence está como loco por solventar cuanto antes.

Propaganda, romance a tres bandas, planes, más propaganda, alguna trampa del malévolo Snow, más planes, aún más cositas sobre la propaganda, algún susto bajo tierra, propaganda, más planes, un atisbo de guerra, más propaganda, un (presunto) giro final, propaganda y un epílogo para dejarlo todo atado y bien atado. Este sería el simplón -y torpemente resumido, hay que reconocerlo- esquema al que responde Sinsajo 2.



Una película que vuelve a disfrutar más cuando se detiene sus consideraciones teóricas y prácticas sobre las maquiavélicas técnicas goebbelianas de unos y otros que cuando tiene que afrontar el reto que Lawrence (director) postergó en la primera entrega: acelerar el ritmo cardiaco del respetable. Respetable, no olvidemos, que no está en la obligación de tener tomarse esta distopía adolescente con la solemnidad, parsimonia y gravedad que se autoimponen sus dos últimas películas.

Fiel al libro

Dirán, y puede que con mucha razón, los lectores de la saga que todas esas presuntas taras, ese déficit de acción y sorpresa que evidencia Sinsajo 2, no es más que fidelidad a las novelas originales. Sí... pero no. La propia decisión -tan rentable para la taquilla como nefasta para el cine como espectáculo- de dividir el capítulo final en dos películas que excusó ese mismo defecto en la primera parte, más que invitar casi obligaba a ofrecer algo más que justificara el díptico.

No lo hay y, por tanto, para el no lector de las novelas de Collins la segunda parte de Sinsajo deviene en un mero trámite, algo que hay que acabar simplemente porque se ha empezado. La insatisfactoria culminación de una saga que, película a película, se ha ido desinflando, perdiendo interés y potencia y dejando atrás el hambre de sus comienzos y -sobre todo- el flameante empuje de su segunda entrega. "Después de tantos años, estoy cansada", dice Katniss en una escena de la película. Es normal.