Publicado: 29.10.2015 12:46 |Actualizado: 29.10.2015 13:28

Soleá Morente, la revolución sigue

La hija mediana de Enrique Morente publica su primer disco en solitario, 'Tendrá que haber un camino', en el que extiende el legado más experimental que dejó su padre.

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Soleá Morente, con la imagen de su padre a su espalda. EFE

Soleá Morente, con la imagen de su padre a su espalda. EFE

MADRID.- Soleá Morente lleva tatuado el arte en su apellido. La hija mediana del intrépido cantaor acaba de firmar su primera declaración de intenciones. Se trata de su primer disco, Tendrá que haber un camino (2015, El Volcán Música / Octubre / Sony Music), en el que prosigue con el trabajo de búsqueda, fusión y experimentación que en los noventa inició su padre. El título del álbum se lo dio una canción de Los Planetas que cantaba su padre. El hallazgo llegó en medio de un proceso de búsqueda mucho más amplio que el del título de un disco; el de la búsqueda de ella misma.

Tras la muerte repentina de su padre en diciembre de 2010, Soleá sufrió una especie de bloqueo, de parálisis. Había perdido, además de a su padre, su principal faro artístico. Se vino abajo la columna de hormigón que soportaba el peso de sus dudas e inseguridades.




Sus primeros pasos en la música estuvieron íntimamente ligados a su maestro y mentor, que la fue introduciendo en la profesión de un modo natural, inocente, participando en los coros, por ejemplo, en uno de los discos más emblemáticos, rupturistas y experimentales de las últimas dos décadas de la música española, Omega.

El adiós inesperado de Enrique dejó inacabado un disco que Soleá estaba trabajando a medias con su padre. Tras el abrupto y forzado parón, llegó el vacío. Luego, la desorientación. "Lo que más difícil se me hacía era encontrar un concepto claro para el disco, si era pop, flamenco, rock... no podía asumir la idea de etiquetarlo", asegura a Público la cantante en referencia al trabajo que ahora presenta -en el tintero tiene todavía pendiente acabar el disco que un día comenzó junto a su progenitor-. "Tomando una cerveza con una amiga escuché la canción de los Planetas y pensé;  'esto es lo que a mí me pasa'. "Tendrá que haber un camino que me lleve a un lugar donde se pueda estar, otros prefieren quedarse donde no se puede vivir", reza la canción.

"Hay algo dentro de mí que me lleva a una búsqueda constante de un lugar en donde me pueda expresar", revela la autora de un álbum extremadamente heterogéneo. Un hecho que al principio le desconcertó pero que acabó por no importarle. "Por suerte tengo muchas influencias culturales: mi madre es gitana, mi padre es cantaor, mis padres y hermanos son artistas. Mi padre nos ha educado para ser receptivos a muchas músicas, enriquecernos con cuantas más posibles. He escuchado cante flamenco, pero mi padre también me llevaba a muchos conciertos. He visto a Dylan, a Bruce Springsteen, a Leonard Cohen, a Camarón o Paco de Lucía. Son demasiados cosas que he visto y que tengo que expresar de alguna forma", explica.

El camino que emprendió su padre Enrique


De alguna forma, Soleá no ha hecho otra cosa que proseguir el camino que un día emprendió su padre con Omega, estrechando lazos con algunos de sus socios artísticos y encontrando por el camino otros que forman parte de la música alternativa actual. Jota de Los Planetas y La Bien Querida, Lagartija Nick, Lori Meyers o Pájaro Jack, su hermana mayor Estrella y su hermano pequeño José Enrique, su tío Montoyita a la guitarra, la marroquí Orquesta Chekara, los versos de Machado y Lorca o las adaptaciones inéditas de Leonard Cohen que finalmente no entraron en Omega son algunos de trozos de este nuevo collage.

"Si mi padre no hubiese hecho el disco de Omega y no se hubiera sometido al riesgo que se sometió yo no hubiese hecho este disco, y quizás mucha gente que ahora desde el flamenco crecen a otros lugares tampoco lo hubieran hecho. La figura de Omega y de Enrique Morente nos ha abierto a muchas personas puertas a nuevos mundos", relata. 

Durante el proceso de maduración como artista aparecieron muchas colaboraciones y proyectos. También hubo otro proceso, el de hallar otra forma de entender la música, de cantar, más preocupada por lo que se cuenta que por la técnica. Más preocupada de investigar.

Uno de los momentos más emocionantes en la carrera de Soleá lo vivió este verano en la reciente edición del Festival Sonorama Ribera, junto a sus hermanos y músicos, en el espectáculo Morente Vive, en el que se rindió homenaje al maestro. "Aquel día fue increíble, no lo olvidaré nunca. Tanta gente coreando el nombre de mi padre". Aquel día el flamenco y su fusión con el rock fueron cabeza de cartel de un festival de música indie en España, algo impensable tan solo hace unos años, cuando Enrique Morente entraba en el estudio junto a Lagartija Nick a registrar las canciones de Omega. Cuando llovían piedras.