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"Son funcionarios, son el ministerio de Cultura, son idiotas"

El auto de la Audiencia Nacional en la trama de la SGAE hace públicas conversaciones telefónicas entre los imputados, indicios del entramado societario para desviar fondos

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Aunque todo está aún en el aire en torno a la investigación judicial abierta contra los miembros directivos de la Sociedad General de Autores y Editores, los encausados ya han declarado ante al juez Pablo Ruz de la Audiencia Nacional y se ha hecho público el auto con los detalles de la investigación.

Aunque Teddy Bautista pudo volver a su despacho ayer, el director general de la Sociedad Digital de Autores y Editores (SDAE), José Luis Rodríguez Neri, tendrá que ingresar finalmente 300.000 euros si no quiere ingresar en prisión por su vinculación con la trama empresarial 'parasitaria' de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Entre los cuatro imputados que comparecieron ante el juez, Rafael Ramos, socio director de Microgénesis, la entidad que centralizaba el entramado para desviar fondos, tendrá que pagar 150.000 euros para eludir la cárcel.

El auto de la Audiencia Nacional recoge una larga serie de conversaciones telefónicas entre los imputados, donde los investigadores aseguran que se explica el entramado a través del cual los directivos de la SGAE se apropiaban del dinero de los socios. El movimiento de capitales entre entidades se produce entre cuatro empresas fundamentalmente: Microgénesis, SDAE, Portal Latino y la propia SGAE. Los implicados en la trama se corresponden a las figuras de responsabilidad de estas entidades: el director general de SDAE, José Luis Rodríguez Neri, el director de Microgénesis, Rafael Ramos, el presidente de la SGAE, Teddy Bautista, además de otros miembros del entorno familiar y de amistad de estos. En el caso de Neri, su hija Leticia Rodríguez Álvarez, su compañera, María Antonia García Pombo, su cuñada Pilar Eva García Pombo y su hermana Juana Cristina Rodríguez Neri.

De las conversaciones intervenidas entre estos implicados, destaca especialmente como indicio una llamada que se produce entre José Neri y su pareja María Antonia García Pombo, en la que éste le explica que el principal acreedor de la sociedad es el ministerio de Cultura. Así, asegura que el problema de fusionar la SDAE con la SGAE es que el ministerio de Cultura va a recibir 'una carta que les dice que toda la pasta que han estado metiendo en la SDAE (2 millones de euros) era una puta mentira'. A las dudas que ésta expresa, Neri le responde que 'eso sólo se puede hacer escondiéndolo' y que es conveniente 'hacerlo primero' y no informar al ministerio 'hasta el 1 de agosto, cuando están todos de vacaciones'. María Antonia García Pombo prosigue, segura de que 'entre que son Funcionarios, entre que son el ministerio de Cultura, que son idiotas, entre que están de elecciones, entre que están de vacaciones, pues imagínate'.

En el auto también se recogen diferentes comunicaciones de Neri en las que quiere asegurarse que la cifra de su salario bruto anual es de 313.000 euros, procedentes de su trabajo en SDAE y SGAE, pero que se factura a través de la empresa Hipotálamo SL, una asesoría y consultoría participada íntegramente por Neri. La investigación apunta a que esto supone una 'nómina encubierta' y que esta práctica era conocida por el propio presidente de la SGAE, Teddy Bautista, algo que reconoce Neri por teléfono, al asegurar que quiere 'tenerlo claro porque mañana quiero decírselo a Teddy'.