Publicado: 30.12.2015 21:22 |Actualizado: 31.12.2015 07:00

Steve Jobs, el arrogante genio de la manzana

Michael Fassbender hace una interpretación soberbia en ‘Steve Jobs’, “retrato impresionista” del cofundador de Apple, dirigido por Danny Boyle sobre un brillante guion de Aaron Sorkin. Kate Winslet, Seth Rogen y Jeff Daniels completan el reparto.

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'Steve Jobs'

'Steve Jobs'

MADRID.- En 1974 cuando los ordenadores eran computadoras enormes que ocupaban habitaciones enteras, cuando Internet ni siquiera era un concepto asimilado por una minoría, el genial Arthur C. Clarke pronosticó en una entrevista para televisión que “en 2001 tendremos una pantalla de televisión y un teclado con el que podremos hablar con el ordenador y obtener toda la información necesaria para la vida diaria”.

Unos años después, el empeño de otro visionario, Steve Jobs, contribuyó a materializar aquella predicción. El cineasta británico Danny Boyle (‘Trainspotting’, ‘Slumdog Millionaire’) aprovecha ahora las imágenes del primero para comenzar a dibujar el retrato “impresionista” del segundo.



Película sobre el alma (no demasiado blanca) más que sobre los logros profesionales del cofundador de Apple, ‘Steve Jobs’ es un excelente (y poco convencional) ejercicio cinematográfico, sostenido muy especialmente por un inteligente y muy brillante guion de Aaron Sorkin y por la irresistible interpretación de Michael Fassbender. Una meditada y coherente dirección de Boyle y el magnífico trabajo de Kate Winslet, Jeff Daniels, Seth Rogen y Michael Stuhlbarg hacen el resto: componer un dibujo apasionante de un hombre que ayudó a cambiar el mundo y sobre el que aún no hay acuerdo. Visionario egocéntrico, arrogante y tirano, pero de una convicción, un ímpetu y un entusiasmo únicos, Steve Jobs se convierte en un personaje de tragedia en esta película.

Un ego inmenso

Steve Jobs

'Steve Jobs'

“Un genio es alguien cuya visión le permite ver lo que pasará dentro de 20 años y que sabe cómo llegar hasta allí”, dijo hace años John Sculley, ex presidente ejecutivo de Apple. Atendiendo a sus palabras, Jobs es el genio perfecto. Sin conocimientos profundos de informática, no era ingeniero ni programador, este hombre se empeñó en que todos tuviéramos un ordenador en nuestras casas. Lo consiguió y después, como explica el propio Fassbender, “cambió la forma en que funcionaba el mundo, la manera de comunicarnos e interactuar, de ver cine, de escuchar música e incluso de hacer la compra. Alguien con esa influencia en nuestras vidas merece cierta atención”.

Sorkin, sobre la elaborada biografía que escribió Walter Isaacson, construye una historia en tres actos, marcados por las presentaciones públicas de tres productos clave en la trayectoria de Steve Jobs –Macintosh, NEXTcube e iMac-, con los que aprovecha para repasar los conflictos personales de su vida. Cuarenta minutos entre bambalinas, antes de cada conferencia, le sirven al guionista para completar la imagen de un tipo engreído, con un ego inmenso, muchas veces desagradable, con el síndrome de niño abandonado, extremadamente inteligente, completamente entregado y enloquecidamente apasionado.

“El talento no impide ser decente"

Michael Fassbender interpreta al magnate en el filme que lleva su nombre

“Creo que había elementos maquiavélicos en Steve Jobs. Puede que algunas vertientes de su personalidad fueran simplemente crueles. ¿Realmente era necesario tratar a la gente así? Puede que no. Pero la personalidad y los logros van unidos. En ciertas ocasiones hay que provocar y manipular. Como actor, sé que los realizadores emplean esas tácticas algunas veces”, afirma el actor Michael Fassbender en las notas de producción de la película, para la que Danny Boyle ha rodado cronológicamente y con diferentes formatos, en 16 mm, 35 mm y con una cámara digital moderna.

El vínculo con su hija Lisa, a la que no reconoció hasta que vio cómo jugaba intuitivamente con uno de sus ordenadores; la ruptura con John Sculley, que sintió como la gran traición de su vida; la tirante pero leal relación con su amigo y socio Steve Woznik, y, sobre todo, el hilo personal y profesional que mantuvo siempre con Joanna Hoffman, directora del departamento de Marketing de Macintosh se van completando a lo largo de la película, una obra que podría sintetizarse con la recriminación que Wozniak hizo en cierta ocasión a Jobs: “El talento no impide a nadie ser decente”.

‘Steve Jobs’ es, en palabras del guionista, “un cuadro, no una fotografía”. El retrato de un visionario que estuvo a punto de quedar en manos de Tom Cruise y, después, de Leonardo DiCaprio y Christian Bale. Y que, finalmente, cayó sobre Michael Fassbender, que ha hecho una prodigiosa interpretación, merecedora de todos los premios. El mismo Danny Boyle así lo ha ratificado: “Michael Fassbender, como actor, impone. Lo digo en serio”.