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El sucio susurro de Cowboy Junkies

La banda canadiense inicia su gira por España (Madrid, Cartagena, Barcelona y San Sebastián) para presentar el tercero de los cuatro discos que sacará en 18 meses.

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A bote pronto podría parecer un ejercicio de megalomanía: publicar cuatro discos en año y medio. Sin discográfica. A pelo. Sólo con el dinero obtenido de las ventas a través de internet. No lo es. Los canadienses Cowboy Junkies ya están acostumbrados a plantearse retos.

Y cumplirlos. Por ejemplo: grabar del tirón su segundo disco, The Trinity Session, en la capilla Holy Trinity de Toronto. O despreciar la comodidad que aporta el respaldo de una multinacional. O, sobre todo, permanecer 26 años sin cambios en su formación aferrados a un mismo estilo. Su estilo musical: unas dosis justas de folk y unas gotas de blues salpimentado del rock clásico.

'Tocar canciones de Bruce Springsteen ha sido un honor '

Nadie les podrá negar agallas. El año pasado decidieron publicar su tetralogía bajo el epígrafe The Nomad Series. Por el momento llevan tres discos, Renmin Park, Nomads y Sing in My Meadow. Y cumplen plazos. Además, Cowboy Junkies dispone de suficiente tiempo como para, entre lanzamiento y lanzamiento, grabación y grabación, echarse a la carretera en un viaje que, esta vez, les llevará por ocho ciudades europeas, cuatro de ellas españolas. Hoy tocan en San Sebastián, mañana en Madrid, el sábado en Cartagena y el domingo en Barcelona.

En sus actuaciones desgranarán Sing in My Meadow, una obra que supone, hasta cierto punto, una ruptura con sus trabajos precedentes. Las melodías lentísimas, letárgicas y evanescentes se transmutan ahora en temas rugosos, sucios, enmarañados.

La banda actúa en San Sebastián, Cartagena, Madrid y Barcelona 

Guitarras férreas sustentadas por la voz angelical de Margo Timmins, que se evapora en toda suerte de ecos sonoros. Si Reming Park respiraba el viaje a China del guitarrista de la banda, Demons fue un homenaje al malogrado Vic Chestnutt y el reflejo de que 'todos tenemos demonios, grandes o pequeños, pero no todos tenemos la suficiente valentía para luchar contra ellos', comenta a Público Margo Timmins, cantante de Cowboy Junkies. Sing in My Meadow es su obra más enrabietada.

Tres discos que la banda se autoproduce tras constatar, hace 15 años, que había que jugársela a cara o cruz. 'Tras la gira de conciertos del disco Miles from Our Home nos vimos en un cruce de caminos. La banda estaba cansada de las políticas que parecían gobernar a las grandes discográficas. Percibimos que estaba comenzando a afectar a nuestra música y que, si queríamos sobrevivir, necesitabamos separarnos y seguir nuestro propio camino', evoca Margo. Pese a que la decisión 'asustaba', hubo quórum en la banda: la integridad no era negociable. 'Al final hemos demostrado que tomamos la opción correcta', se felicita.

Los canadienses afrontan las giras con sentimientos encontrados: 'Salir de tour es muy duro para mí. Implica vivir en un autobús con muchos hombres y a menudo tengo problemas para encontrar un sitio tranquilo. Me gusta el orden y estar cómoda, algo que no es fácil encontrar en la carretera', se lamenta Timmins, que abunda: 'Disfruto cuidando de mi familia y los animales, y los echo mucho de menos en las giras'.

'Necesitábamos separarnos de las discográficas para sobrevivir' 

Hay más motivos para la queja: 'Las horas entre actuación y actuación', tan lentas como muchos de sus temas. Entonces, ¿por qué ir de girar? 'Porque tocar es tan divertido que compensa todo lo malo. Necesito estar tocando. El directo hace que merezca la pena el duro estilo de vida de la carretera'. Conciertos y grabaciones. Porque, además de la tetralogía, Margo publicó hace dos años un disco de versiones en solitario, que grabó 'mientras esperaba a mi hijo y la banda se tomaba una pausa', se justifica para rematar: 'Repetiré'.

Amantes de hacer propias las canciones de los demás, Cowboy Junkies no ha escondido jamás su placer por las versiones, tanto en sus conciertos como en sus grabaciones de estudio.Por su tamiz han pasado temas de Bruce Springsteen, U2 o The Velvet Underground. 'Tocar canciones de otros es muy importante para nosotros', asume la cantante del grupo, que defiende su frase con argumentos: 'Antes de ser músicos éramos fans y nos encantaba la música que hacía otra gente. Interpretar temas que han influido en nuestra vida nos permite penetrar de forma más profunda en ellos. Bruce Springsteen ha sido uno de nuestros favoritos durante muchos, muchos años. Tocar sus canciones ha sido un honor; y lo será por el resto de nuestra carrera'.

Incapaz de elegir cuál de sus 15 discos resume mejor la esencia del grupo, Margo expresa su devoción por Lay it Down. ¿Y una vida sin Cowboy Junkies? 'La habrá, aunque desconozco cuándo llegará. Sí sé que los cuatro seguiremos haciendo música', zanja. Sin el menor atisbo de megalomanía.