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EL TARAJAL “Las políticas de la UE van encaminadas a ver la frontera como un lugar de conflicto”

Xavier Artigas y Xapo Ortega dirigen el documental 'Tarajal', que desmonta la impunidad en las fronteras del sur. La película se ha proyectado en el Parlamento Europeo con motivo del tercer aniversario de la muerte de 15 personas por la acción de antidisturbios cuando trataban de cruzar la frontera entre Marruecos y España.

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Documental 'Tarajal. Desmontando la impunidad en la frontera sur'.

El 6 de febrero de 2014, al menos 15 personas mueren al tratar de cruzar la frontera entre España y Marruecos por la playa del Tarajal. La Guardia Civil los repelió con material antidisturbios cuando aún estaban en el agua. El caso fue archivado sin depurarse las responsabilidades pertinentes. La reapertura del mismo coincide con la presentación del documental Tarajal desmontando la impunidad en la frontera sur’, que este miércoles se ha proyectado en el Parlamento Europeo en Bruselas, por invitación de los eurodiputados Marina Albiol y Ernest Urtasun. Público ha entrevistado a Xavier Artigas y Xapo Ortega, sus directores.

¿De dónde nace la motivación para documentar el caso de Tarajal? ¿Por qué este caso?

Xavier Artigas: Nosotros estábamos trabajando sobre temas de racismo institucional y control migratorio cuando el Observatori DESC (Drets Econòmics Socials i Culturals) vino a nosotros para ofrecernos hacer un trabajo sobre el Tarajal. En parte ellos se acercaron a nosotros porque sabían que estábamos tratando este tema y que podía ser interesante vincularlo al proyecto madre, que es el proyecto de Idrissa, un chico que murió en un CIE de Barcelona. Poco a poco el proyecto fue cobrando mucha más importancia de la que pensamos que tendría. Nosotros pensábamos que sería un resumen de la acción a nivel de la acción judicial que estaba llevando a cabo el Observatori DESC y se acabó convirtiendo en un documental por sí solo de más de una hora. Recuerdo que habíamos hablado de un formato de 20 minutos, con Boyé habíamos hablando incluso de un vídeo viral que durara 5 minutos. Fue un encargo y acabó cobrando vida por sí solo a medida que íbamos investigado y que vimos que valía la pena contar esto bien. Sobre todo porque ya lo había hecho eldiario.es pero faltaba toda la parte que visibilizara el proceso judicial que se estaba llevando a cabo desde las dos acusaciones populares. Algo que tenía que ser un encargo con una financiación muy limitada, pues acabamos poniendo de nuestra parte tanto o casi más que lo que había puesto el DESC.

¿Encontráis dificultades, obstáculos, de parte de las instituciones a la hora de realizar un documental sobre un hecho tan polémico como el caso de Tarajal?

Xapo Ortega: Toda la parte de investigación ya estaba hecha, sobre todo por algunos diarios, que son quienes estuvieron ahí todos los días presionando e incluso desencadenó que la Guardia Civil acabase cediendo las imágenes de las cámaras de seguridad, que hasta entonces estaban editadas y por fragmentos. Nosotros no investigamos sino más bien lo que hacemos es recoger toda esa información que ya era pública, ponerla en orden cronológico y añadir algo de discurso sobre el racismo institucional. Pero al margen de que sí que pedimos alguna entrevista con la Delegación del Gobierno en Ceuta y el Ministerio y no hubo respuesta, como es habitual, no sucedió nada.

Defendéis que en el discurso insitucional referente a los hechos, se producen contradicciones, ¿a qué tipo de contradicciones hacéis referencia?

X.A. Las contradicciones aparecen en las declaraciones de los responsables políticos, sobre todo del ex ministro del Interior, en sus declaraciones en sede parlamentaria o a medios de comunicación, no tanto en las entrevistas que nosotros hicimos. Sí que es verdad que pudimos hablar con dos representantes de la Guardia Civil-. No consideramos que mintieran pero sí que manipulaban la información o que solo contaban una parte de lo que había ocurrido. Pero yo personalmente no detecté contradicciones específicas. Es un relato coherente, en lo que comentaba Xapo, en una estrategia de normalización de la violencia con fines racistas, considerar que una seria de personas no tienen los mismos derechos que otras. No hay contradicciones porque es un relato coherente con esto. Yo creo que uno de los logros del documental es que consigue visibilizar eso de una forma muy clara.

En los últimos meses se ha producido una "militarización" del lenguaje migratorio y para referirse al control de fronteras, ¿apreciasteis esto durante la realización del documental?

 X.O. Sí, yo creo que está claro por lo que hablábamos antes, hay esa normalización de lo que ocurre en la valla cuando el ministerio de Interior en 2011 no dejaba acceder a la zona a fotógrafos ni a periodistas, se les quitaba las cámaras, se requisaba tarjetas… Hay un cambio de estrategia a partir de 2011, 2012, que es dejar pasar a todo el mundo, hipervisibilizar la frontera para teatralizar la frontera; hacer un teatro de la invasión, el asalto… Los grandes diarios hablan de asalto, de invasión, de 30.000 personas a punto de saltar, la valla o invadirnos… convirtiéndolo un poco en un territorio de guerra. Poco después de los hechos del Tarajal, creo que hubo una visita de representantes del gobierno húngaro que vinieron a tomar nota de cómo se estaba tratando a las personas en la valla para aplicarlo en sus fronteras a los refugiados. Yo creo que está claro que las políticas de la Unión Europea van encaminadas a visibilizar la frontera como un lugar de conflicto, cuando en realidad la entrada por la frontera sur no sé si supone un 2 o un 3% de los migrantes que llegan al Estado español y que muchos de los que cruzan la frontera ni si quiera van a quedarse, van a otros destinos.

También sois autores del documental ‘Ciutat morta’ que también pone en el ojo del huracán a las fuerzas de seguridad del Estado, ¿habéis encontrado paralelismos en estas dos historias?

X.A. Para mí el paralelismo está en esa maquinaria del poder que se pone en marcha cuando hay que garantizar la inmunidad por parte de los cuerpos de seguridad, en la que de repente hay una alineación total entre el poder político, el poder judicial y, en muchos casos, los medios de comunicación. Esta promiscuidad que hay entre estos distintos poderes tiene un fin tan claro como no permitir que se deslegitime el poder policial, que es el que garantiza que las órdenes se ejecuten. De una forma mágica acaba ocurriendo este acuerdo que es donde mejor se visibiliza el poder, que en el caso de nuestro Estado es heredero de un sistema dictatorial y ahí es donde se ve más claro.

Imagino que el cierre del caso durante la realización del documental fue un duro golpe. ¿Sentís la reapertura del mismo como una pequeña victoria? ¿Esperáis que se haga justicia?

X.A. Yo creo que es un momento clave ahora. Personalmente, esperanza tengo muy poca pero es en momentos como este en los que se ve la fuerza de la sociedad civil organizada y de la capacidad que tenemos de influir en la opinión pública para demostrar lo que todos ya sabemos y es que los jueces no son neutros; que se empapan también de lo que se vive en la opinión pública y que si hay también una indignación general en el Estado español y a nivel europeo de la impunidad sobre estos hechos y esto se visibiliza y se vive de una forma intensa, pues va a afectar y va a influenciar el resultado de lo que pueda venir. En este sentido creo que tenemos una responsabilidad muy grande. No nosotros que el documental ya lo hemos hechos, sino aquellos que quiera reapropiarse del documental y difundirlo como se está haciendo hoy aquí para que esto no deje de ser un debate público y acabe influenciando el resultado a nivel judicial.

Después de haber realizado este documental, ¿qué opinión os merece que la UE ponga de ejemplo a España como gestor de fronteras?

X.O. (Risas). Yo creo que es un pez que se muerde la cola. Lo que hablábamos antes de esta hipervisibilización de la frontera por parte del ministerio, nosotros creemos que aparte de la intención de animalizar al invasor y normalizar la violencia que se ejerce…También es una manera de reclamar recursos a la Unión Europea. Es una manera de decir: “Mira, tenemos un problema aquí en el sur, tenemos una invasión y necesitamos recursos económicos de la Unión Europea. Que la Unión Europea aplauda a España por la manera de gestionar la frontera, no deja de ser parte de la política europea racista y que deberíamos luchar para revertir.