Publicado: 14.05.2015 11:36 |Actualizado: 14.05.2015 11:38

El teatro Español homenajea a Max Aub con una escenificación de sus textos

'Tengo tantas personalidades que cuando digo te quiero, no sé si es verdad' estará en Matadero hasta el 14 de junio. El autor dará nombre a una de las salas.

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Un instante de la obra de Max Aub interpretada en el teatro Español.

MADRID.- Cuando el 14 de febrero Juan Carlos Pérez de la Fuente, director del teatro Español, llamó a su amigo y compañero de gremio Jesús Cracio para montar una escenificación de los textos del escritor y dramaturgo Max Aub a este casi le da un soponcio. Entre novelas, ensayos, poesía, obras de teatro, críticas literarias, relatos… y notas extraídas de su diario, el director estaría fuera de la escena pública un largo tiempo. “Desde que recibí el recado dormía, comía y bebía con Aub. Ha sido un viaje al cielo y al infierno”, confiesa.

El motivo de tan desmesurado encargo es el de revivir de las cenizas a uno de los autores olvidados de la literatura española, coetáneo de la generación del 27, y rendirle homenaje. Como hizo hace poco con el dramaturgo Fernando Arrabal, quien escribió, también por petición de Pérez de la Fuente, la obra Pingüinas que se representa igualmente en Matadero, la idea es bautizar la sala con el nombre del literato. La función, de título Tengo tantas personalidades que cuando digo te quiero, no sé si es verdad estará en cartel desde hoy hasta el próximo 14 de junio.



La obra, igual que hiciera el homenajeado en vida con su legado literario, bebe de muchas artes. Hay música en directo, danza, teatro… y poesía, todo entrelazado en un punto en común, las vías de un tren. Más que un lugar concreto, un rumbo. “Aub pasó toda la vida de un destino a otro en estaciones, por eso he elegido una vía de tren como representativo del autor”, explica Cracio. Sobre escena, siete intérpretes y una pianista pasean con sus maletas las cientos de personalidades que el autor imaginara.

Por las manos de Cracio han pasado, desde que recibiera el encargo hasta que un 24 de marzo, ya con el elenco cerrado, comenzara los ensayos, gran variedad de textos. No fue fácil la selección. Sobre todo, lo que más le preocupaba, explica, fue encontrar un hilo conductor que uniera todas las historias, aunque como viene de familia de modistas, eso de pasar la aguja le viene de niño. Recuerda el director que cuando Elena Aub, hija del homenajeado, le preguntó por este asunto él trató de justificarse explicándole que el mejor pegamento era la música y las emociones.

Finalmente, se decantó por algunas líneas de sus diarios, recopilaciones de relatos, curiosidades como Antología traducida, un compendio de poemas supuestamente traducidos por él mismo de autores inventados que resultaban ser, también, él mismo. Esa afición a inventar vidas ajenas y mezclar ficción con realidad le llevó a escribir Crímenes ejemplares, una recopilación de asesinatos ficticios que bien podrían ser, en la realidad, noticias en cualquier informativo contemporáneo.

La vida de Aub estuvo marcada por el exilio. Dejó España atrás en 1939, en plena Guerra Civil y marchó a París, donde fue apresado y encarcelado en Roland Garros por ser comunista. Tras un periplo que acabó con su deportación a Argelia viajó a México, donde vivió hasta su muerte y prácticamente allí desarrolló todos sus trabajos. No tuvo la suerte de ver representada ninguna de sus obras de teatro, al menos de forma profesional, ya que si se sabe de algunas adaptaciones de compañías amateur de la época.

Una de las temáticas elegidas para llevar a escena de los escritos de Aub es la xenofobia. Quizás sea el relato más solido de la función. En el se cuenta la historia de una mujer judía, interpretada por Miranda Gas, que oculta su verdadera identidad a su marido, un militar nazi. Cuando finalmente revela su secreto, este reacciona con odio, expresando que bajo ningún concepto podría amar a una mujer de origen hebreo. El autor cuenta una historia de su época, él era de origen judío, pero cuyo trasfondo podría ser contemporáneo.

¡Aub fue un escritor poco conocido en España, a pesar de que pasó parte de su juventud aquí. Pérez de la Fuente mantiene que hay que educar desde la escuela para restablecer la importancia de este y otros autores olvidados. Durante la rueda de prensa que el martes ofrecieron los actores y el director, excepto este último, la mayoría confesó no conocer mucho la obra del escritor, más allá de la obligación de estudiarlo de pasada en las escuelas de teatro en las que se formaron. Si ellos, que tuvieron esta imposición pasaron por la obra del autor superficialmente, ¿Cuanto sabe el populacho acerca del escritor?

El director del Español quiso hacer una encuesta y preguntó, él no, su séquito de trabajadores, a usuarios que pasaban por Matadero si alguno conocía Aub: “El 95 por ciento de los encuestados respondieron que no”. Sin embargo, cuando uno pone la mirada fija en el escritor descubre, como le pasó a Gas cuando se documentó para construir sus personajes, que el conocimiento de su obra “genera ansiedad de la buena” por lo extensa que es.

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