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Tensión pasada por agua

Andreu Buenafuente bromeó con la polémica sobre la 'ley Sinde' aterrizando desde las alturas con una "descarga legal"

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La cifra del morbo es la siguiente: diez segundos. Ese fue el tiempo que tardó Andreu Buenafuenteen hacer una alusión chistosa al conflicto que ha puesto patas abajo la industria cinematográfica patria. Ya saben: Álex de la Iglesia, antiguamente conocido como el hombre que pacificó y dinamizó el cine español, convertido de pronto en la madre de todos los herejes tras hacer una demolición crítica de la ley Sinde. El acabóse. De la Iglesia anunció su próxima dimisión.

Así que el espectáculo no sólo estaba anoche en el escenario. También había mambo en el patio de butacas, donde se sentaron juntitos (fila nueva, butacas dos y cuatro) la ministra Ángeles González-Sinde y Álex de la Iglesia. A su vez, el director vasco e Icíar Bollaín, con visiones antagónicas sobre la controversia y el cine, competían por el premio a la mejor película.

Nadie hizo mención alguna a la crisis de internet y el cine durante la gala

Todos pendientes, pues, de los chistes que hiciera Buenafuente sobre el quilombo. Pero también de los reflejos del realizador televisivo para mostrar los rostros del conflicto en el momento oportuno. Y con una idea perversa rondando algunas cabezas: no estaría mal una lengua tan afilada y salvaje como la del cómico británico Ricky Gervais, que la lió parda en los Globos de Oro, para presentar una gala marcada por las turbulencias.

Buenafuente, desde luego, arrancó a por todas. Irrumpió en escena descolgándose desde las alturas al grito de: 'Esto ha sido una descarga legal'. De la Iglesia rió a gusto. González-Sinde pareció algo perpleja. Y Buenafuenteprocedió a ametrallar al respetable con una batería de chuflas sobre la polémica: 'Álex y la ministra están sentados juntos. Creo que los dos han venido en el mismo taxi. Yo creo que se gustan un poco'. 'Ministra, espero que la gala le emule... digo, le mole'. 'Álex, me encanta la broma que has hecho de que ibas a dimitir. Ha sido la mejor campaña de promoción para los Goya'.

Buenafuente no iba a hacer sangre. ¿Gervais? Ni estaba ni se le esperaba

Con todo, acabado el incisivo monólogo inicial, el showman advirtió: 'Tómenme sólo como su masajista para relajarse un poquito'. Es decir, Buenafuente no iba a hacer sangre. ¿Gervais? Ni estaba ni se le esperaba. Eran las bodas de plata de los Goya.

Luis Tosar, por ejemplo, presentó uno de los primeros premios, el de mejor canción, haciendo una versión de Bailar pegados, de Sergio Dalma, que acabó convertida en un popurrí de baladas de ayer y hoy interpretado por varios actores desde la platea. Inmenso Tosar, aunque el gag se alargó innecesariamente.

Andreu Buenafuente bajó más tarde la escalinata para bromear con los invitados. Al actor Javier Bardem le soltó esto: 'Felicidades por el niño. Qué pena que lo hayas tenido el año que han quitado el cheque bebé'. Risas.

Luego vimos el primero de los vídeos con algunos de los mejores momentos de la historia de los Goya. Con Fernando Fernán Gómez (otra gran heterodoxo, como Álex de la Iglesia) diciendo lo siguiente mientras recibía un premio: 'Habría que hacer una fiesta para los no premiados, con mucho alcohol, y porros y coca'.

No fue el único refuerzo visual de la gala. También hubo falsos tráilers de las películas candidatas al premio gordo. Una simpática idea de Buenafuente que, mezclando imágenes reales de los filmes con una voz en off absurda, convirtió También la lluvia en un dramón romántico gay, Pa negre, en una de aventuras tolkenianas, Balada triste de trompeta, en un cómic de la Marvel, y Buried, en un concurso del futuro.

Otro instante destacado: Carlos Areces riéndose de sí mismo. El actor bordó su papel en Balada triste de trompeta, pero no fue nominado por la Academia. Una excusa perfecta para hacer leña del árbol caído. 'De verdad que no me importa que no me hayan nominado', contó entre fingidos sollozos el cómico de Muchachada Nui mientras presentaba un premio.

Pero el pitorreo se acabó de golpe cuando tocó la hora del discurso del presidente. A falta de Ricky Gervais, Álex de la Iglesia puso la nota punk con un alegato a contracorriente y, si tenemos en cuenta el tradicional discurso antipiratería de la Academia, subversivo. Mientras el director vasco decía cosas como que los 'inter-nautas son ciudadanos', 'internet es el presente' y 'si queremos que nos respeten hay que respetar', el realizador de la gala mostraba los rostros de González-Sinde (seria) e Icíar Bollaín(cara de circunstancias por no decir de fastidio). Un momento televisivo cultural de alto voltaje... que puede caer en saco roto. Nadie hizo mención alguna al asunto durante el resto de la gala. ¿Aquí no ha pasado nada? Ay...

En resumen, ceremonia ágil, pese a los inevitables agradecimientos de muchos de los premiados a sus 200 familiares más cercanos, y entretenida, pese a lo que Antonio Resines le dijo el año pasado a Andreu Buenafuente antes de que subiera al escenario a presentar los premios: 'Hagas lo que hagas te van a poner a parir'. Atención, preguntas. ¿Pondrán algunos a parir hoy a Álex de la Iglesia? ¿Es un nuevo héroe contracultural? ¿Hacemos como que no hemos oído nada?