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Terele Pávez "Podemos ha sido una desilusión; pensaba que íbamos a quitar a Rajoy de en medio"

La veterana actriz, que acaba de estrenar su séptima película con Álex de la Iglesia y optó en febrero al Goya por sexta ocasión, repasa en esta entrevista su carrera y la actualidad política. "Nunca he pensado en ganar dinero y siempre me las he apañado sin él", presume

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La actriz Terele Pávez, durante la entrevista en el Hotel Emperador. REPORTAJE FOTOGRÁFICO: CHRISTIAN GONZÁLEZ

Llega cansada tras un rodaje extenuante en el extrarradio de Madrid que se ha prolongado más de la cuenta. Terele (Bilbao, 1939) se rebeló ya a corta edad, cuando decidió usar el segundo apellido de su abuela materna -Pávez- para el artisteo. Se recuesta aliviada en uno de los sillones del Hotel Emperador después de siete horas sobre unos hombros que han soportado desde hace décadas la transformación en un rosario de mujeres al límite. Pero aún tiene cuerda para rato. Acaba de estrenar El Bar, la séptima película con su "amigo" Álex de la Iglesia, y en febrero optó por sexta ocasión a los Goya, por la película La puerta abierta. "Nunca he pensado en ganar dinero y siempre me las he apañado sin él", presume.

-Casi 80 años y sigue al pie del cañón. ¿Morirá con las botas puestas?

Lo que sí sé es que voy a morir. Pues no lo sé… cómo te pille. Estás trabajando porque te gusta y surge. Si no, no trabajaría.

-¿De qué están hechas esas botas de Terele Pávez?

Son para caminar y con buena suela, nada más. Y por arriba un poco rotas.

-En 'El Bar' interpreta a una mujer en una situación límite y ya son varios papeles similares. ¿Se siente cómoda con ellos?

Siempre me dan mujeres difíciles. Es más una falta de imaginación de ellos, porque a mí también me encantaría hacer otro tipo de cine. También, dentro de eso, son personajes que no tienen nada que ver. Y, mira, te lo dan, pues te lo dan. Yo me siento cómoda con el director. Si estás bien con el director, cualquier personaje es bueno.

-¿Su vida le inspira o le ha inspirado para ellos?

Lo he pensado a veces, sobre todo cuando era más joven. Quieras que no, tienes unos recuerdos visuales de niña, de haber visto la calamidad, la pobreza, de sentirla, de esa asistenta que venía a casa y se le pagaba con un huevo y un trozo de pan, porque era lo que se pagaba.

-Hoy Terele con 77 años hace dos o tres películas al año y, sin embargo, hubo un tiempo en el que ni le llamaban para rodar. ¿Se lo explicaba?

Ni a mí ni a mucha gente. Ahora mismo, por ejemplo, hay una cantidad de actores parados... y los sueldos son una pena. Va por temporadas. Hay épocas en los que no trabajas.

-Fueron momentos de apuros económicos.

Sí, claro. Entonces yo lo que hacía era vivir con mis padres o buscar trabajos. Hasta me acuerdo de que una temporada representaba máquinas tragaperras. Aunque duró muy poco porque ya todos los bares tenían una. Pero, al final, sales adelante. Es cuestión de no tener gastos. Yo he necesitado, pero no me ha preocupado. Ibas siempre con la misma faldita, si tenías alguna cosa pagabas… Siempre me las he apañado sin dinero.

-Si Dios existe, como piensa, ¿por qué le hizo pasar tanta penuria?

Es que penuria hemos pasado mucha gente. Lo encuentro tan normal y de épocas… Por mi forma de vivir, tampoco he pensado nunca en ganar dinero, no he tenido esa idea. Me he conformado mucho con lo que tenía. Yo, en la posguerra, tuve una infancia muy divertida, me lo pasé muy bien, aunque fuera descalza por la calle. Todos íbamos descalzos. Nos subíamos a los árboles, jugábamos los chicos con las chicas a bandas y a tirarnos piedras. Aunque había carencias en todos los hogares, yo fui muy feliz. Nadie tenía. Y todos eran hijos de. El que no tenía un padre capitán de no sé qué, tenía uno que había sido estraperlista en no sé dónde. Porque habíamos sido hijos normales del pueblo y en la guerra pasaron cosas muy gordas. Nuestros padres no querían que sufriéramos, sino que fuéramos felices. Entonces, nos dejaron jugar y jugar y jugar, porque, además, era muy barato.

Yo estoy convencida de que Dios se representa de distinta manera para cada persona. Cuando buscas a Dios en tu mundo, en el sentido de tu vida, resulta que al final buscas lo mismo: amor, paz, sabiduría, luz… O sea, todo lo que es bueno.

-¿Hay vida después de la muerte entonces?

Cuando hablo con mi mundo espiritual, se me olvida que hay otro. Yo soy de Dios de aquí; más allá, no sé. Sé que aquí hay algo y voy buscándolo. Hablar de esto es algo muy íntimo, muy personal.

-En algunas de las películas en las que ha participado se tocaba de alguna manera el tema de la Guerra Civil y sus consecuencias. ¿Le fue sencillo dado lo que se dijo de la relación de su padre con el asesinato de Lorca (durante un tiempo se contó que su padre había sido uno de los responsables de su muerte; más tarde ella afirmó que lo trasladó, pero que no sabía lo que iban a hacer con él)?

Es un tema del que ya he hablado tanto, que me da una pereza… [risas]. Prefiero hablar del Barça. Soy del Atleti y del Barça.

-¿Le gustó la remontada del otro día?

¡Hombreeee! ¡Claro!

-Es de familia de artistas (nieta y bisnieta de compositores). ¿Comenzó en la actuación por tradición familiar y por sus hermanas?

Sí, pero ha sido todo como muy casual. Yo empecé a los nueve años haciendo ballet, pero porque surgió. Una profesora dijo: “Ay, qué graciosa es esta niña bailando”. Y, desde entonces, ahí he estado. Siempre he estado en esto; nunca lo he decidido.

-Con sus hermanas la relación fue intermitente.

Nos hemos querido con locura y hemos sido muy maleducadas en el buen sentido. Nos han educado en una libertad de expresión y hemos sido muy sinceras. Muy de dame las medias, déjamelas y esas bobadas de hermanas. Hemos sido muy apasionadas y muy fuertes. Hemos discutido por unas tonterías. Y, al final de todo, estabas dos años sin hablarte.

-¿Se ha arrepentido después?

Arrepentido no, porque no puedes arrepentirte de lo que no sabes hacer de otra manera. No, no, no. Y, además, nunca me he sentido culpable de nada con mis hermanas. Las quiero, nos hemos querido y cuando mi hermana Emma [Penella] se fue, para mí supuso algo… [resopla]. Emma llenaba mucho mi vida, y no hablándonos. Su ausencia llenaba un hueco. Siempre he tenido con ella un tirón muy grande, nos hemos entendido por telepatía. Estábamos sin hablarnos últimamente y tuve la suerte de estar con ella tres días antes de que se fuera [27 de agosto de 2007]. Lo he sentido tanto y lo siento tanto… Cuando me acuerdo, no me lo puedo creer. Hija mía, qué fuerte es esto de las despedidas.

Ahora voy llegando ya a esa edad y se me va yendo mucha gente y es realmente muy extraño. Cómo es posible que yo siga viniendo si me falta todo esto, que eran mis pilares. Desde que se fue, me han ocurrido cosas de parapsicología. Yo no soy de llorar, pero un día, sentada en la cama, estaba muy triste, pensando: “Si yo pudiera decirte cosas que tú entendieras”. Y, de repente, hace la luz: “¡Plun!”. Se apaga. Tres veces, de una forma lenta. Te juro que sentí como una cosa especial. Y el día de su fallecimiento o de su cumpleaños siempre me pasa algo: me dan trabajo, un premio…

-Le rescató para el cine Álex de la Iglesia.

Pero no han sido sólo los papeles. Ha sido una persona increíble conmigo. Poder ser amiga de Álex, pero amiga de verdad, de nos llamamos, de no nos hacemos ni caso, de nos cuidamos… Es la persona que si necesitas su palabra o su atención, la tienes.

-'La Comunidad' y usted encaramada a lo alto de un edificio luchando con Carmen Maura por una maleta supuestamente repleta de fajos de billetes.

La película es impresionante. Y Carmen está… se sale.

-¿Qué le ha dado el cine?

Cultura, alegría, pena, amores, disciplina, diversión, miedo, seguridad, vanidad, humildad… Ha sido tocar todas las teclas de todo en mi vida. Me ha enseñado también a no tener prisa. También las gentes y mis maestros. Ya no están, pero lo siguen siendo. Me ha dado una educación especial, el saber cuál es tu sitio en la vida y quién eres. Porque ahí nadie se pone en el sitio que no le corresponde. Hay tres sillas y se sientan los tres que tienen que sentarse. Aprendes a saber cuándo tú te puedes sentar.

-¿Se hace mejor o peor cine hoy que antes, que hace 20 o 30 años, por ejemplo?

Yo estoy convencidísima de que se hace mucho mejor cine. Lo que ocurre es que hay que respetar unos comienzos, en los que la industria española ni siquiera era industria y se aprendía sobre la marcha. Cada uno trabajaba como podía. Los técnicos se hicieron ellos. Es un cine de una época, que ahora no puedes hacer, pero eran historias muy bien contadas. Ahora es otra historia. De una calidad intelectual, una forma diferente de contarte la vida, desde otros planos. Ahora hay verdaderas joyas.

-Cuando una tiene la trayectoria y reconocimiento que usted tiene del mundo del cine, del teatro y del público, ¿necesita también un premio como ese Goya que al fin recibió en 2014?

Es que la necesidad del Goya me parece una tontería. Es verdad que hace mucha ilusión y que en España es algo de mucho prestigio. Cuando me lo dieron fue casi más como un homenaje a mi carrera, con todo el mundo levantado aplaudiendo.

-¿Cuál fue el papel de su vida?

[Se lo piensa un largo rato] El de la libertad sola, el de la independencia de todo. El ser yo, con todas las consecuencias, sin ningún apoyo. El decir: “Yo soy así y así voy a ir hasta donde se llegue”. Aunque a veces no salgan las cosas bien.

-¿Cuáles han sido esas consecuencias?

Han sido buenas. He tenido un hijo y lo he tenido conmigo toda la vida. Eso lo hemos logrado los dos. Somos dos personas que hemos elegido estar así, en este estado de madre-hijo e hijo-madre. Yo le dedico mi tiempo y él el suyo, y últimamente más porque lo he necesitado más. Hemos pasado muchos momentos difíciles y los hemos solucionado con amor y con respeto.

-¿Y las negativas?

Hombre, es difícil luchar en la vida tú sola. Pero ha merecido la pena luchar, amar, querer y tratar de ser lo más sincera posible. Y respetar, que es algo que se aprende viviendo y dándose cuenta de que no es sólo una palabrita. Y si a ti no te respetan, tú sí. Oye, que chula estoy, ¿no?

-¿Sigue decepcionada con Podemos?

Estoy muy triste con ellos. No me lo esperaba. Esperaba un grupo unido, fuerte y que íbamos a quitar a Rajoy de en medio. Ha sido una desilusión personal mía. No tengo nada en contra de ellos y ojalá que me esté equivocando. Me duele tanto que no quiero ni hablar de ello. No quiero decir nada que los perjudique, pero me han dado un palo.

-¿Han repetido los vicios de la llamada vieja política?

Y ahora tienen nuevos. Tienen todos: los de antes y los de ahora. Se lo podían haber ahorrado, ¿eh? No sé por qué nos han hecho esto. Había mucha fuerza, he estado con gente joven y gritábamos “¡bien!”. Nos dábamos abrazos y besos y sabíamos lo que decíamos.

-Sí se puede, decían.

Sí se puede… Era precioso.

-No pudieron.

No pudimos. Y además nos hemos quedado todos tan así… Pero, ¿yo soy idiota? ¿Yo de verdad me creía que iban a aparecer unos chicos que se iban a preocupar por nuestros sueldos, por esto, por lo otro? Terele, con lo que tú sabes. ¡Qué vergüenza Terele! Ha sido muy feo. Yo me voy a ir antes, pero no se puede dejar a la gente así.

-¿Tenemos Rajoy para rato entonces?

Si no, es igual, vendrá su primo, que es astrólogo o algo así [es físico y negaba el cambio climático].

-¿Qué tiene hoy España de 'Los santos inocentes'? ¿Qué queda?

Mucho, mucho. Yo creí que Podemos iba a poder con todo eso, con todos esos restos.