Publicado: 20.07.2016 16:54 |Actualizado: 21.07.2016 07:00

Terence Davies: “Ojalá mi película consiguiera que alguien cambiara su decisión de casarse”

El cineasta británico retrata el eterno ciclo del “nacimiento, el matrimonio y la muerte” y reivindica el derecho de las mujeres a vivir en paz en 'Sunset Song', uno de los grandes clásicos de la literatura escocesa del siglo XX con el que él vuelve a sus constantes del tiempo y la familia.

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Terence Davies

Terence Davies

MADRID.- Los nombres ‘sagrados’ de John Ford y Yasujirō Ozu aparecieron ya en las primeras críticas de Sunset Song que se publicaron en el Festival de San Sebastián. “¡Dios mío! pero si son enormes para compararme con ellos”. Y el prestigioso cineasta británico Terence Davies se echaba las manos a la cabeza con gesto de auténtico estupor. Sin embargo, la humanidad de las obras de aquellos maestros se encuentra intacta en esta adaptación al cine de uno de los grandes clásicos de la literatura escocesa del siglo pasado (la novela de Lewis Grassic Gibbon publicada en 1932).

Con Agyness Deyn, Peter Mullan y Kevin Guthrie en los papeles principales, la película es un retorno a algunos de los temas recurrentes en la filmografía del cineasta. Ahí están la familia, el patriarcado, la brutalidad masculina, el tiempo. Y con ellos, la guerra, el amor a la tierra, la moral hipócrita y la religión represiva, la imposibilidad de forjarse un destino… y sobre todo y por encima de todo, unas mujeres resistentes y vitales, decididas, que avanzan despreciando la hostilidad eterna del entorno.

Épica de lo íntimo, la película es una especie de rebelión imposible de Terence Davies contra el ciclo “eterno”, y por tanto, invencible, del “nacimiento, el matrimonio y la muerte”. Un relato que se muestra ante los ojos del espectador-testigo como si fueran hermosos cuadros de los paisajes de Corot o los interiores de Vermeer y que reivindica el derecho a vivir en paz de cualquier mujer en su tierra esté donde esté en este planeta.



La posguerra de la II Guerra Mundial estaba presente en su anterior película, aquí la I Guerra Mundial, ¿por qué esa insistencia en las guerras?

La II Guerra Mundial fue un gran acontecimiento en el que todos perdieron. Todos perdimos a alguien en la guerra y esta película, aunque ambientada en la anterior, es la historia de una familia y de las consecuencias de la guerra en ella. Quería mostrar cómo es de desastroso el eco de una guerra, el efecto que tiene, el paisaje muerto.

De nuevo, es la historia de una mujer y sus decisiones, las que puede o no tomar…

Desde EE.UU. recibimos la idea de que podemos controlar nuestras vidas, pero eso es bastante mito, no es cierto. Ahí están la suerte, el destino, las cosas de las que no puedes escapar, las que no tienen explicación. Y eso es lo que pasa con el personaje de mi película, con Chris Guthrie.

¿Puede decirse que esta es la película de un hombre que se pone del lado de las mujeres?

Sí. No creo que mi película cambie nada, excepto, tal vez, la decisión de casarse, y eso ya es mucho. Ojalá la película consiga que alguien cambie su decisión de casarse. Siempre he estado mucho más próximo a mi madre, a mis hermanas, a sus amigas… En los años cincuenta me gustaba jugar con sus maquillajes y las películas de Hollywood en las que las mujeres eran las protagonistas. Me gustan las mujeres, me gusta su compañía… y me gustan las mujeres del Norte de Inglaterra por su sentido del amor.

'Sunset song'

'Sunset song'

Así que ¿está en contra del matrimonio?

Más bien de los maridos, de ciertos maridos. Un marido es un gran cambio. En los últimos veinte o treinta años ha habido grandes cambios y ahora puedes ver a un hombre cuidando a un niño, cocinando… eso era impensable antes. A pesar de ello sigo pensando que el único cambio real, el auténtico, en la cuestión de género vendrá de la política.

La tierra es un personaje más en la película que permite hacer una lectura ¿universal o nacionalista?

Universal, siempre universal. La tierra es un personaje y sí es muy importante en esta historia. Esta mujer ama su tierra, es su tierra, y es muy importante no olvidar eso, porque en general la gente ama su tierra. Pero ella está casi siempre en primer plano y la tierra al fondo. Alguna vez ella está también en el medio, como cualquier mujer en cualquier tierra. Al final de la novela de Lewis Grassic Gibbon, de esa gran obra, el tiempo y la tierra perduran más allá de la guerra, más allá del sufrimiento humano e, incluso, más allá de su propia existencia.

Con ‘Sunset Song’ de alguna manera sigue una progresión respecto de las anteriores películas, ¿qué intención hay en ello?

Siempre intento hacer series de películas. Es una especie de trabajo orgánico, de desarrollo orgánico. Creo que debería ser así, que hay que progresar y, sin parecer pomposo, pretendo hacer como un ciclo sinfónico. Cada pieza es reconocible en sí, pero está relacionada con la anterior. Con esta película sí creo que hay una progresión y como también soy cada vez un poco mayor también espero que sea cada vez más sutil.

La película se ha ganado el adjetivo de ‘fordiana’, ¿qué significa eso para usted?

Lo único que puedo decir es que John Ford, ¡dios mío, John Ford! Solo puedo decir que es enorme para compararme con él.