Publicado: 03.11.2013 11:28 |Actualizado: 03.11.2013 11:28

The Posies: "Somos un buen ejemplo de la pérdida de la inocencia"

De gira por Europa, la banda ha sabido elaborar canciones pop dulces y bien empastadas con un sabor amargo en sus letras y en su espíritu, lo que muchos aún llaman "power pop"

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Al igual que bandas como Teenage Fanclub o Nada Surf, The Posies han sabido elaborar canciones pop dulces y bien empastadas con un sabor amargo en sus letras y en su espíritu, lo que muchos aún llaman "power pop", a pesar de la aversión que muchos artistas tienen por las etiquetas.

Procedentes de Seattle y deudores del sonido que Alex Chilton facturó con Big Star, la banda fue fundada por Ken Stringfellow y Jon Auer y ambos compañeros ya llevan un cuarto de siglo en la carretera, un recorrido en el que han grabado un total de nueve discos.

Ken Stringfellow señala que la gira europea les ha llevado por Alemania, Austria, Holanda y España, donde ofrecerán un total de nueve conciertos a partir de este viernes: Cádiz, Valencia, Madrid, León, Vigo, Gijón, Irún y Barcelona.

The Posies sois una banda que todo el mundo desearía ver siempre junta. ¿Podría ser algo más que un deseo?

El futuro no es algo que normalmente pueda predecir, pero nos las arreglamos para tocar juntos 25 años después de haber empezado, así que parece bastante estable. Las cosas cambian a medida que pasa el tiempo y la gente --nosotros, nuestros fans-- se interesa en otras cosas, pero eso no significa que no te guste mantenerte en lo que has hecho siempre.

¿Por qué decidisteis separaros en 1998?

Jon estaba un poco deprimido y creo que perdió interés en la mayoría de las cosas, un duro camino durante algunos años.

¿Hay un desarrollo en tu sonido desde que volvisteis?

Definitivamente, con la llegada de Darius Minwalla a la batería y de Matt Harris al bajo, en 2001, hemos expandido nuestro sonido. Además, he aprendido mucho, en la carretera y en el estudio, acerca de producción, entre otras cosas.

'Every Kind of Light' (2005) fue una sorpresa . ¿Fue un sentimiento natural trabajar juntos?

Sí lo fue. Nos divertimos y escribimos la música juntos, como una pieza formada por cuatro partes.

Después de pasar algunos años sin trabajar juntos, ¿Os entendisteis los unos a los otros en el proceso de composición y de grabación? ¿Hay una comunicación mágica que nunca pierdes?

Sí lo creo. Nunca podría subestimar la base común que tenemos Jon y yo. A pesar del hecho de que no nos vemos mucho estos días, hemos pasado años y años haciendo música juntos todos los días así que podría decirse que algunos caminos neuronales fueron construidos para nuestra relación.

¿Estáis pensando en grabar un nuevo disco?

No de momento.

Perder a Alex Chilton (Big Star) fue una lástima. ¿Cuánto le debéis como banda, y también como músicos por separado?

Creo que para nosotros el descubrimiento de Big Star fue como encontrar lo que realmente buscábamos, en cuanto a dar a la melodía una belleza llena de angustia y anhelo. Normalmente, la música melódica se relaciona con temas soleados de amor e inocencia. Sabíamos que no éramos así, sino más bien buenos ejemplos de la pérdida de la inocencia, a la vez que intentábamos mantener la esperanza. Big Star lo clavaron.

¿Hay en 'Blood/Candy', vuestro último disco, alguna referencia respecto a este hecho?

Decidimos no aprovecharnos de esto y nos centramos en otras cosas.

¿Es alguien demasiado mayor para explorar en el campo de la música?

Por supuesto que no. Dediqué un tiempo a pasar el rato con Dave Brubeck cuando tenía 78 años y él estaba alucinando con nuevas posibilidades musicales. He visto a Archie Shepp y Cecil Taylor actuar con 70 años y, también, solo tienes que echar un vistazo al trabajo de Strauss.