Publicado: 13.12.2013 08:04 |Actualizado: 13.12.2013 08:04

Thorin Escudo de Roble: "Peter Jackson no tiene miedo de transgredir las reglas"

Llega la esperada segunda parte de 'El Hobbit' en la que, por fin, se descubrirá al dragón Smaug. El actor Richard Armitage ensalza al director de la saga ante las críticas de los puristas de la obra de Tolkien y desvela

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

 

A la primera entrega de El Hobbit se le criticó, principalmente, por dos motivos. El primero, un prólogo excesivamente largo. El segundo, que Peter Jackson, en su empeño por estirar el libro de J.R.R. Tolkien hasta la trilogía, metió mucho relleno sacado de los apéndices de El señor de los anillos. En La desolación de Smaug ha solucionado lo primero. Lo segundo, algunos dirán que no.

Sin embargo, lo cierto es que esta segunda entrega supera a la primera en entretenimiento y ritmo y da entrada a personajes que aportan mucho a la historia. Unos estaban en El Hobbit. Otros se han colado directos de El señor de los anillos. Y unos pocos, los menos, son un invento de Jackson, quien en su faceta de adaptador se ha tomado la libertad de hacer eso, adaptar a su gusto la novela escrita por Tolkien en los años treinta del pasado siglo.

La desolación de Smaug arranca con un flashback del encuentro entre Gandalf y Thorin 'Escudo de Roble' que propicia el inicio del viaje que cuenta el libro para pasar a recuperar la trama dónde quedó hace ahora doce meses. Los orcos acechan a la compañía formada por trece enanos, un hobbit y un mago y su viaje a Erebor sigue en marcha con una huida hacia delante en la que los peligros se suceden a un ritmo constante. Peligros, pero también personajes. Ya sean estos elfos, orcos, cambiapieles u hombres. Unos son aliados y otros, enemigos.

Existe un sector de los seguidores del libro que no verán con buenos ojos la inclusión de personajes como el de la elfa silvana Tauriel, a la que interpreta Evangeline Lilly y que añade cierto componente romántico a esta historia de aventuras que, por otra parte, tampoco está de más e, incluso, hasta le sienta bien a la trama un toque femenino. Tauriel es un invento de Jackson y los más puristas no perdonan estos atrevimientos a quien adapta una novela venerada.

El actor que da vida a Thorin remarca la valentía de Jackson a la hora de complementar lo que cuenta El HobbitUn concepto, el de adaptación, en el que Richard Armitage hizo hincapié en su visita a Madrid para presentar La desolación de Smaug. El actor que da vida a Thorin remarcó la valentía de Jackson a la hora de complementar lo que cuenta El Hobbit. "No tiene miedo de transgredir las reglas para hacer la historia más emocionante y a mí me parece bien. Los buenos autores y cuentacuentos cambian a su parecer y hacen que funcione. Es lo que ha hecho y funciona bien aunque no sea exacto al libro".

De esta manera, el espectador puede saber qué ocurre con Gandalf cuando desaparece dejando a la compañía sola mientras que quienes leyeron el libro nunca tuvieron conocimiento de dónde andaba metido. Buceando en las páginas de El Hobbit "tampoco sabes de dónde vienen los cinco ejércitos. Creo que esto mejora y enriquece la experiencia del espectador", añade Armitage, quien cree que con estos cambios Jackson está en realidad honrando la manera de trabajar de Tolkien.

"Cinco razas, cinco ejércitos de distintas partes de la Tierra Media que llegan a un lugar para enfrentarse. Eso da mucho material para la última película"Jackson se toma una libertad que unos critican y otros, quizá, agradezcan por el hecho de dar una visión más completa de los acontecimientos que desembocaron en la historia que luego se narra en El señor de los anillos. La duda que asalta inevitablemente tras ver La desolación de Smaug y conociendo el texto de Tolkien es cómo se las va a arreglar Jackson para montar una tercera película cuando en ésta prácticamente ha dado fin al material que había en El Hobbit.

Armitage da un pista de por dónde caminará Partida y regreso, cuyo estreno está previsto para dentro de un año. "Tolkien hace que Smaug desaparezca rápido y el resto del libro se liquida rápido. Sin embargo, sucede la batalla de los cinco ejércitos. Sólo con ese título es suficiente para dedicarle una película entera. Cinco razas, cinco ejércitos de distintas partes de la Tierra Media, con distintos objetivos, que llegan a un lugar para enfrentarse. Eso da mucho material para la última película", explica.

Si Jackson quería guardarse el secreto como hizo con la apariencia completa de Smaug, al que no ha podido verse hasta esta segunda entrega, Armitage le ha arruinado la sorpresa. No ocurrió así con el dragón, el secreto mejor guardado. Tanto Armitage como Luke Evans, quien también estuvo en Madrid, reconocieron que sólo hacía unos días que habían visto a Smaug en todo su esplendor. No ha sido hasta el visionado de la película (el estreno de hoy para los espectadores) que no se ha tenido una imagen completa de cómo es ese mítico dragón descrito por Tolkien en las páginas del libro y al que Jackson ha dotado de una personalidad propia gracias, entre otras cosas, a la potente voz de Benedict Cumberbatch.

"Han hecho un trabajo increíble con la animación de Smaug y la voz de Benedict Cumberbatch"La escena en la que se descubre ante Bilbo Bolsón y los espectadores es un ejercicio de suspense. "Creo que es muy inteligente cómo se descubre en la película, primero ves la cabeza y en la otra punta del gran salón otro movimiento te da una idea de la enormidad de la criatura. Es brillante. Además han hecho un trabajo increíble con la animación y la voz de Benedict Cumberbatch y le han dado personalidad a un bicho tan grande", explica Evans.

De hecho, la escena descrita de Smaug y la huida en barriles del Bosque Negro son dos de las mejores con las que cuenta La desolación de Smaug junto con las carreras de Bardo por los tejados de la Ciudad del Lago. Aunque quizás, y sólo quizás, con algunos minutos de metraje de más. Sobre todo las mencionadas en primer lugar. En cuanto al desembarco de los nuevos personajes, llama la atención de la teatralidad con la que hacen su entrada. Ocurre con Smaug en una escena diseñada al píxel, pero también con otros con más piel que escamas como Bardo (Luke Evans), Tauriel (Evangeline Lilly) y Légolas (Orlando Bloom).

El desenlace de El Hobbit no podrá verse hasta diciembre del próximo año y aunque muchos ya saben cómo acaba esta historia desconocen cómo la va a contar Peter Jackson, al que Armitage describe como "una enciclopedia de la Tierra Media que conoce y comprende a todos los personajes". Por boca de Thorin se sabe ahora que la batalla de los cinco ejércitos tendrá mucho peso en el desenlace de la trilogía. Algo fácil de sospechar por otra parte. ¿Será comparable a la del abismo de Helm?