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Un thriller contra el olvido de las injusticias raciales

Stephen L. Carter narra en Consejo de Palacio' las luchas por los movimientos negros en EEUU  

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Consejo de Palacio (Mondadori), la tercera novela de Stephen L. Carter, transcurre entre dos décadas, aunque su autor las considera una sola: los sesenta. La historia termina con la dimisión de Richard Nixon y el final de la Guerra de Vietnam, poco antes de que amanezca la norteamérica actual, que el propio Carter define como el EEUU 'egoísta del yo primero, no te fíes de nadie, desprecia a todo aquel que discrepe y tonto el último'.

'No sé si la presidencia de Obama cambiará la manera en que miramos al mundo. ¡Parece que nos hemos acomodado a esa forma de verlo!', responde a Público por correo electrónico el prestigioso autor de thriller.

'No sé si Obama podrá cambiarla manera en que miramos al mundo'

Shephen L. Carter (1954) es profesor de Derecho en Yale y todo lo que hace, lo hace con éxito: además de una brillante carrera académica, es autor de celebrados ensayos, columnista de The Daily Beast y en su salto a la ficción en 2002 estuvo once semanas en la lista de best sellers de The New York Times. 'La ficción me permite un paréntesis muy agradecido en mi trabajo académico. Es un placer poder combinarlas', sostiene.

Mondadori mantiene su apuesta con el autor tras la edición de la tercera novela publicada en castellano, de quien ya había publicado La dama negra. El debate sobre si sus novelas son un 'thriler' o 'literatura', con el que casi siempre son recibidos sus libros de ficción, hace tiempo que no le preocupa: 'Hay incluso quien piensa que son thrillers literarios', comenta ironizando la etiqueta. 'Las novelas cuentan historias historias de gente que se encuentra en difíciles y a menudo inquietantes situaciones y me fascina cómo afrontamos esa tensión: eso es lo que exploro en mis novelas', cuenta.

El entretenimiento, que es su declarado objetivo cuando escribe ficción, no le impide desarrollar las intrigas sobre un transfondo, como en este Consejo de Palacio, muy marcado social y políticamente.

'La ficciónme permite un paréntesis en mi trabajo académico'

Son las décadas (la década, para Carter, insistimos) de la lucha por los derechos civiles y sociales. 'Hicimos grandes progresos. Pero queda todavía un trabajo enorme por hacer, y cuando me doy cuenta de que la política americana (de ambos lados) ya no tiene mayor interés ni en la división racial ni en la pobreza, me desespero', admite.

La familia Garland, por ejemplo, negros de clase media alta y habitantes de Harlem, aparecían también en su primera novela, El emperador de Ocean Park (Areté). 'Y seguro que aparecerán en más. La mayoría de los lectores no está familiarizado con la idea de que hay familias negras que han sido profesionales universitarias desde hace generaciones. Quería retratar una familia así y, a la vez, escribir un thriller'.

Escribir un thriller no siempre permite mantener el tempo respetando el ritmo de los tiempos. El Harlem que retrata la novela, por ejemplo, inspirado en la época de su renacimiento social, cultural y artístico, está estirado 20 años: durante los cincuenta, cuando empieza la novela, las familias, tipo Garland, ya abandonaban masivamente Harlem para instalarse en el centro de Manhattan y en los barrios periféricos, según aclara Carter en un apéndice.

'No creo que podamos volver a empezar. Creo que la gente que construyó la sociedad de Harlem merecía un homenaje y espero habérselo rendido. Trabajaron con enormes obstáculos para crear un mundo en el que la cultura y el aprendizaje eran valorados', dice el autor, quien fue también habitante de algunos de los lugares que incluye en el libro.

'De niño viví en el apartamento de Harlem de Eddie Wesley [el protagonista de la novela]', explica, 'uno de los más distinguidos del barrio', aunque niega que la historia tenga algún rastroautobiográfico.

El otro homenaje es para John Le Carré. 'Me fascina su atención a los detalles, cómo los seres humanos piensan y actúan. Nunca te encuentras con una novela de cartón piedra, o de personajes irreales. Son personas normales y corrientes, con debilidades comunes, arrojados a situaciones extraordinarias', dice. La cuarta novela de Carter, Jericho's Fall (2009) no ha sido traducida al castellano.