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Tírale esa bomba a la canción

Wilco inició su gira española en el Circo Price de Madrid

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Jeff Tweedy tardó 45 minutos en saludar al público de Madrid con un tímido 'hola'. En ese instante, Wilco ya había ganado la guerra con una atrevida estrategia que perseguía un único fin: obligar al público a escuchar. El grupo de Chicago tiene un considerable arsenal de hits para arrasar a su audiencia, pero en su plan de demolición no estaba previsto recurrir al estribillo fácil ni a la balada coreable, al menos al principio.

Por eso abrieron con la prolongada letanía acústica One Sunday Morning, diez minutos de folk hipnótico a medio volumen que el público escuchó enmudecido, casi petrificado. Los instrumentos se sumaban uno a uno, con delicadeza, casi pidiendo permiso, ajustando el engranaje de una máquina diabólica preparada para manchar de sangre el campo de batalla. Con Art of Almost, Bull Black Nova y At Least That's What You Said llegaban minutos y minutos de rock taquicárdico, atronador y ruidoso que desconcertaría a cualquiera menos a su fiel audiencia, conocedora de cada uno de los recovecos de sus paisajes intrincados.

Wilco ya no camina por el perímetro del rock, sino que traza sus propias fronteras (en las que también paga peajes), pero que al final delimitan un territorio singular y único. Nada es nuevo en la esencia, pero sí en la combinación: como si una tonada de Dylan se mezclara con un pasaje krautrock de Neu! mientras el público asiste a un recital de Mozart. En Via Chicago hasta se lo toman con humor, bombardeando una dulce balada con ráfagas de ruido bajo las que Tweedy canta apaciblemente, como si no ocurriera nada.

Sin embargo, aparte de su veta más experimental, en Madrid descubrimos un pronunciado tránsito hacia la degustación musical para gourmets, que más que por Tweedy está liderada por Nels Cline (él se llevó la ovación de la noche por el solo de Impossible Germany). Sus conciertos han perdido músculo: los momentos de rock sudoroso y encendido, protagonistas hace seis años en Aqualung, pierden peso ahora con relación a los pasajes más paladeables desde la butaca. El público, menos efusivo que en otras ocasiones, también lo notó.