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El Tren Negro llega a Gijón rodeado de polémica

Las dudas sobre la continuidad de la Semana Negra marcan su arranque

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Aires de melancolía cubrieron ayer los vagones del Tren Negro que cada año sale de la estación de Chamartin (Madrid) camino de Gijón. El inicio de la Semana Negra cumplió los requisitos de las pasadas 24 ediciones: salida tempranera a las ocho y diez de la mañana, abrazos efusivos entre los más de 40 escritores que subieron a los convoyes y la sonrisa de su director, el entusiasta Paco Ignacio Taibo II. Sin embargo, una extraña sensación de fin de ciclo oteó con sutileza durante las nueve horas de viaje. De entrada, el romántico tren de los años ochenta que ha servido de medio de transporte ha sido cambiado este año por un moderno Alvia por razones meramente presupuestarias.

Desde hace un par de meses, se ha especulado con la continuidad del festival de novela negra más longevo de España. Primero fueron los apuros económicos, pero la puntilla la dieron las pasadas elecciones municipales, cuando el PSOE perdió la alcaldía de Gijón frente al PP y el Foro Asturias, de Francisco Álvarez Cascos. Ayer, las desavenencias entre el nuevo equipo de Gobierno de la ciudad y la organización del festival quedaron demostradas con la ausencia en la recepción de la nueva alcaldesa, Carmen Moriyón (Foro Asturias). Hasta la fecha, la anterior regidora Paz Felgeroso (PSOE) y el expresidente autonómico Vicente Álvarez Areces (PSOE) siempre habían recibido a los piratas del tren negro a su llegada.

Pese a estas disidencias, Paco Ignacio Taibo II no quiso ayer que la jornada, ni el festival quedaran empañados por los rumores de las últimas semanas. 'El fantasma está, pero de todo esto ya hablaremos el día 31, cuando termine', señaló a Público. 'Esto ha comenzado y está lanzado como una ola de mar que va a pasar por encima de las vallas de la ignominia', dijo poco después en la estación en referencia al cierre que ha instalado la Universidad de Oviedo con la que también ha habido roces en sus dependencias del campus de Viesques y que rodean la casi totalidad del recinto del festival. Este año, además, el el festival ha visto cambiada su ubicación de la accesible playa del Arbeyal a las afueras de la ciudad.

La mañana en el tren sirvió así para mostrar 'los crímenes' que perpetrarán los próximos días los escritores invitados. 'Nos hemos apretado el cinturón, pero hemos traído a 140 autores', añadió exultante Taibo. La escritora iraní Tajari fue la primera en presentar su novela, Quién mató al ayatolá Kanuni (Alianza), donde ha volcado la repulsión que le provoca que en su país exista un régimen religioso autoritario. También tomaron la palabra Diego Ameixeiras, autor de Dime algo sucio (Pulp), una novela con ecos de Bukowski que muestra una ciudad de Orense sórdida; y Kike Ferrari, que presentó Que de lejos parecen sombras, con la dictadura argentina de fondo.

Por el festival pasarán estos días desde el norteamericano Dennis Lehane, autor de Mystic River y Shutter Island, hasta los autores Luis García Montero y Joaquín Sabina, que ofrecerán un recital poético. También habrá espacio para el Movimiento 15-M, que celebrará una asamblea en el recinto de la Semana Negra. 'Como todos los años, el festival es un reflejo literario de lo que está pasando en el mundo', señaló Taibo.