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El triunfo de una película incómoda

'La mosquitera' gana en la Seminci la Espiga de Plata y Emma Suárez se hace con el de mejor interpretación femenina

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Luis Miñarro ha vuelto a acertar. El productor catalán, que capitanea el cine de riesgo de nuestro país y que ya se llevó en el último Festival de Cannes la Palma de Oro por El tío Bonmee que recuerda sus vidas pasadas, repite ahora palmarés en la Seminci. La mosquitera, de Agustí Vila, se ha hecho con la Espiga de Plata a la mejor película (la de Oro fue a parar, ex aequo, a Copia certificada, de Abbas Kiarostami, y Sin Retorno, de Miguel Cohan) y el premio a la mejor interpretación femenina para una madurísima Emma Suárez. El filme ya había triunfado en el pasado Festival de Karlovy Vary.

La mosquitera no es fácil. Incomoda por su agria comicidad y su poco afecto a lo políticamente correcto. Uno no sabe qué sentir ante el catálogo de personajes extravagantes y cobardes, sádicos y tiernos que van exponiendo su intimidad desquiciada en la pantalla. 'Es una película menos para sentir y más para pensar', admitió, a Público, Vila. Emma Suárez ya lo dejó claro también: 'Ha sido uno de los papeles más difíciles de mi carrera'.

Le pasó también a Eduard Fernández. Después de leer por primera vez el guión, el actor había quedado con Vila (Un banco en el parque, 1999). 'Iba resuelto a decirle que no, que me parecía una barbaridad, y que para decir que la vida es un horror, no contase conmigo', recuerda. Pero Vila le rompió los esquemas: 'Es una comedia', le dijo, 'lo que pasa es que es de un negro azabache'.

La mosquitera es una anomalía. Combina tragedia y comedia en una zona límite, donde los biempensantes tienen poco hueco. 'Quería poner en cuestión las respuestas fáciles, la manera en que nos empeñamos en no hacer frente al dolor y a los momentos críticos de la vida', admite el director. En efecto, los personajes construyen una realidad entre aséptica y absurda para evitar enfrentarse a ellos mismos. Creen que poniendo entre ellos y la existencia una mosquitera, un filtro, podrán ser medianamente felices.

'Vila usa un humor caústico para contar unas soledades tremendas'

Con Geraldine Chaplin acompañando en el reparto a Emma Suárez y a Eduard Fernández, entre otros, el filme se mueve entre la comedia del absurdo, el realismo estilizado y el teatro intelectual, para encarar ese problemita tan de nuestro tiempo: la incapacidad para tragar con lo trágico.

'Vila usa un humor caústico para contar unas soledades tremendas', apunta Fernández, que interpreta a un tipo gris, cobarde, que vive sin atreverse. La mosquitera se mete en la intimidad de Miquel y Alicia, y sus familiares más allegados, un matrimonio al que nada une más que las extravagancias, un porrón de animales de compañía y un hijo que ha heredado de ellos la incapacidad para sentir y expresar. La muerte de uno de los gatos desata una crisis que irá desencadenando malentendidos y comportamientos entre atroces y tiernos.

¿Solondz? ¿Buñuel? La película podría ser un combinado entre El ángel exterminador, Tod Solondz y la película griega Canino. Estancados y extravagantes, los personajes acaban tomando acciones drásticas para sentir algo. 'Viven tan alejados de la realidad que para sentir necesitan emociones fuertes', apunta Vila. El aire es irrespirable. La claustrofobia es total. Así es la vida en La mosquitera.