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Un tuitstar llamado Groucho Marx

Han pasado cuatro décadas desde que el mítico humorista nos dejara. Su ingenio, afilado y audaz, sigue en vigor. Decenas de sus mejores ocurrencias pueblan hoy día redes sociales como Twitter.  

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Groucho Marx

El chascarrillo se contrajo. Twitter popularizó la ocurrencia infinitesimal y la viralizó a golpe de retuit. Tal es así que a cuarenta años de su muerte, solo queda fantasear con lo que un tipo como Groucho Marx podría estar pergeñando hoy día en 140 caracteres. Sea como fuere, la red social del pajarito se ha poblado en los últimos días de algunas de las mejores chanzas del cómico de origen judío con motivo del aniversario.

Nacido el 2 de octubre de 1890 en Manhattan, Julius Marx fue el cuarto de los seis hijos de Sam Marx y Minnie Schonberg, inmigrantes judíos, y el más joven del trío cómico “Los Hermanos Marx”, que formó con Leonard, que adoptó el nombre de “Chico”, y Arthur, que se hacía llamar “Harpo”. Todo quedaba en casa.

A medida que el trío conquistaba Broadway con su humor surrealista y frenético, Groucho fue afinando su particular surtidor de chanzas cuyos ecos todavía resuenan. Las hay socorridas —“Estos son mis principios, si no les gustan tengo otros”—, otras, en cambio, terminaron por convertirse en leyendas urbanas; inolvidable aquel epitafio que se inventó y que, finalmente, nadie inscribió en su lápida: “Perdonen que no me levante”.

Cuatro décadas después de su fallecimiento, la figura de Groucho sigue estando muy presente en nuestra cultura popular, ya no sólo a nivel icónico —inolvidable ese trinomio gafas-mustacho-puro—, sino a través de esa personal mezcla de ironía, mordacidad y sarcasmo que creó escuela.

Si muchos cómicos coetáneos a Marx echaban mano de una gestualidad histriónica para desencadenar la risotada del público, la vis cómica de Groucho residía fundamentalmente en la palabra. Quizá por ello no resulta descabellado imaginarle convertido en un auténtico tuitstar de haber nacido, por ejemplo, cien años después.