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La última bala de Billy el Niño

El forajido podría recibir el perdón póstumo antes de que concluya el año

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Nunca se sabrá con certeza cuánto hay de ficción y cuánto de realidad en su vida. Pero 2010 puede marcar, 129 años después de su muerte, el resarcimiento de una injusticia histórica hacia Henry McCarty, o Henry Antrim, o William H. Bonney, que de todas formas se le llamó. También se le conoció como Billy el Niño.

“En algún momento después de Navidad pero antes de finales de este año”. Ese es el lapso de tiempo que el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, se ha marcado para decidir si concede el perdón póstumo al que, tal vez, sea el mayor icono de la mitología vaquera estadounidense.

Con ello se pretende reparar una traición sobre cuya veracidad también existen dudas. Esa 'extendida creencia', como la define el propio Richardson, alude al perdón que le concedió el entonces gobernador de Nuevo México, Lew Wallace, por todos los crímenes que Billy el Niño llevaba a sus espaldas. Aunque con condiciones: a cambio debía testificar en un juicio por asesinato. El forajido cumplió su parte. El gobernador no.

Las dudas sobre la veracidad de la historia y ocho años recibiendo “decenas” de comunicados solicitando la amnistía del forajido animaron a Richardson a pedir a la abogada —y 'entusiasta de la historia del Oeste'— Randi McGinn un informe al respecto.

Los descendientes de Pat Garret, el sheriff que teóricamente mató al forajido, están en contra del perdón

Tras analizar decenas de documentos llego a la conclusión de que la Billy el Niño fue traicionado. “El gobernador Wallace no cumplió su parte del trato, que era perdonar al señor Bonney por todos los cargos”, explica. “Esta injusticia debería ser corregida”, recomienda la abogada, quien zanja: “Una promesa es una promesa y debería ser cumplida”.

La iniciativa no ha gustado a todos. Los descendientes del célebre Pat Garret, el  sheriff que presuntamente mató al vaquero y forajido, temen que restituir la imagen de Billy el Niño vaya en detrimento de su abuelo al darse a entender que mató a un inocente.

Lo cierto es que ni logrando la absolución ni dejando las cosas igual la sombra del misterio desaparecerá de la vida de Billy el Niño. Porque ni por estar claro se sabe con certeza cuántos asesinatos cometió.

El balance oficial le atribuye 21 asesinatos. Pero, de ellos, sólo se han probado nueve. Y ni siquiera. Porque de estos, cinco se produjeron durante tiroteos entre varios hombres, por lo que la bala pudo salir de la pistola de Billy el Niño, o no. Los cuatro restantes están más claros: mató a dos personas en defensa propia y otras dos durante una de sus fugas de la cárcel.

Ni siquiera la muerte de Billy el Niño está clara. Hay quienes sostienen que Pat Garret le mató en una escena perfecta para una película. Tras tres meses de intensa búsqueda, Garrett dio con él. Se escondió en la cabaña polvorienta y oscura en Fort Sumner, en el estado norteamericano de Nuevo México, donde se alojaba el forajido. Era 1881, poco antes de medianoche, cuando Billy se acerca, con un cuchillo en la mano, en dirección a la cocina. '¿Quién anda por ahí?', pregunta al escuchar un ruido. Como única respuesta recibió el plomo de una bala en el pecho. Cayó muerto. Tenía apenas 22 años.

Otros aseguran que el sheriff, en realidad, mató a otra persona. Y los hay que incluso fechan su muerte en 1950, con un Billy convertido ya en un anciano residente en Texas. 

Todo quedará en manos del actual gobernador de Nuevo México, quien ha creado una página web para que todos aquellos que defiendan al forajido expliquen (brevemente) los motivos por los que debería ser perdonado. Se pueden recibir comentarios hasta el 26 de diciembre. Será entonces cuando se haga justicia con Billy el Niño. O no.