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Los últimos momentos de Michael Jackson

El juicio del médico de 'Jacko' revela detalles de su muerte  

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El juicio de Conrad Murray, el médico personal de Michael Jackson acusado de homicidio involuntario, que empezó esta semana en Los Ángeles, ha desvelado escenas de caos, pánico y drama durante los últimos momentos del cantante, antes de que muriera de una sobredosis de tranquilizantes y somníferos.

El viernes, el jurado escuchó varios testigos que declararon que Murray estaba dejando un mensaje en el teléfono de otro paciente minutos antes de la muerte de Jackson, en la mañana del 25 de junio. Declaraciones que se sumaron a las del día anterior, en las que uno de los guardaespaldas del ídolo del pop, Alberto Álvarez, contó cómo el médico le pidió que escondiera varias dosis de una solución 'lactosa' antes de la llegada del personal de urgencias.

'Estaba con los ojos ligeramente abiertos y la boca abierta'

La Fiscalía de Los Ángeles, que acusa a Murray de negligencia, asegura que el médico compró y administró al cantante cuantiosas dosis de propofol, un sedativo que sólo se usa en hospitales, y sobre todo no vigiló los efectos del anestésico que sólo puede administrarse en pequeñas cantidades. En la presentación de sus argumentos, el fiscal David Walgren también dijo que Murray no mencionó la presencia de propofol al personal que atendió a Jackson.

El paramédico Richard Senneff explicó que llegó al dormitorio del 'rey del pop' cinco minutos después de la llamada de auxilio, una respuesta rápida que le hizo pensar que podrían salvar al paciente cuya identidad desconocía y que se encontraba en parada cardiorespiratoria. Senneff preguntó a Murray al entrar en la estancia cuál era la situación médica de Jackson y, al doctor, este le aseguró que el cantante no estaba tomando nada salvo 'un poco de (ansiolítico) lorazepam para dormir'.

Un cuentagotas suministraba al cantante la solución lactosa'

La defensa ha argumentado que Jackson usaba propofol y otros muchos sedantes antes de conocer a Murray y que se administró él mismo la dosis que acabó con su vida.

Álvarez, uno de las primeros en llegar a la habitación, también describió escenas de caos cuando se confirmó que Jackson había dejado de respirar. 'Estaba recostado, con las manos extendidas, los ojos ligeramente abiertos y la boca abierta'. El momento más dramático fue sin duda cuando dos de los hijos del cantante, Prince Michael, de 14 años y Paris, de 13, le siguieron en la habitación y 'Paris empezó a gritar papá, papá', recordó el guardaespaldas. También contó que el ídolo del pop parecía un enfermo en su propia cama: un cuentagotas le administraba la solución 'lactosa' que parecía propofol, había un tanque de oxígeno y tenía una sonda para recoger la orina. No había sin embargo ningún instrumento que midiera sus pulsaciones.

Jackson iba a ser declarado muerto en la casa, según Senneff, a las 12.57 de la tarde del día 25, pero el doctor Murray insistió en llevar al cantante al hospital donde se certificaría el fallecimiento cerca de las 2.30 de la tarde. El juicio sigue esta semana y se estima que se prolongará hasta finales de octubre.