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Unidos para educar en el arte contemporáneo

Los directores de las fundaciones La Caixa y Macba conversan tras la fusión

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El Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba) ofrece en la recién inaugurada exposición ¡Volumen! un festín de piezas esculturas, pinturas, fotografías e instalaciones realizadas en un periodo que va desde los años cincuenta hasta la actualidad.

La muestra, que reivindica el sonido como un elemento más de la producción artística, y que requiere que los oídos del espectador intervengan en el recorrido, es el primer montaje fruto del acuerdo firmado hace un año entre la Fundación Macba y la Fundación La Caixa para unir los fondos artísticos que atesoran ambas entidades.

'Este acuerdo no comporta una industrialización de la programación' 'Las reducciones presupuestarias no han condicionado el acuerdo, la idea surgió antes de los recortes, aunque no se puede negar que ahora esta unión nos conviene mucho porque nos permitirá continuar programando en mejores condiciones. Creo que la respuesta más inmediata que pueden ofrecer los museos hoy en día es la de dar valor a las propias colecciones, y estos fondos son un capital muy importante en estos momentos', argumenta Bartomeu Marí, director del Macba y comisario de ¡Volumen! No hay duda: se confirma una vez más que la unión hace la fuerza.

El acuerdo contempla un presupuesto común, pero líneas independientes a la hora de adquirir obra y programar. 'La unión de las colecciones no conlleva una unificación de programación. ¡Volumen! es marca Macba y La persistencia de la geometría, la muestra que presentaremos en diciembre en Madrid, es de La Caixa. Unimos las propuestas cuando salimos fuera, pero este acuerdo no comporta una industrialización de la programación, al contrario, ahora somos más ricos: en La Caixa, gracias a las obras del Macba, tenemos acceso a unos periodos que hasta ahora no teníamos, como los años sesenta y setenta. Así podemos ofrecer a nuestro público un discurso distinto', afirma Nimfa Bisbe, directora artística de la Fundación de la caja catalana.

Las dos colecciones nacieron con una voluntad similar: la de reconstruir la memoria del arte reciente y la de mantener un espíritu abierto que permita que crezcan las interpretaciones. Por eso, ambos niegan que la diversidad de proyectos esté en peligro. 'La biodiversidad cultural es una condición para el desarrollo de las culturas, por tanto, que haya discursos y miradas distintas sobre objetos similares hace el panorama más rico', apunta el director del Macba.

'En España se han hecho inversiones inmobiliarias pero no en conocimiento 'La unificación, que surge como reacción a la crisis, no debería de llevar al sistema hacía una pobreza intelectual. La perspectiva desde la que trabaja el Macba es la de escribir historia y la de implicarse en la producción contemporánea'. Para Bartomeu Marí, no existe una historia o un único canon, sino la convivencia de una serie de líneas de interpretación que tejen una narración. 'En este sentido, la exposición ¡Volumen! no brinda últimas palabras pero sí ofrece hipótesis sobre cómo interpretar el profundo cambio que se ha producido en la materialidad de la producción artística desde el cambio de siglo hasta hoy', detalla Marí.

Hace unas semanas, una señora de la limpieza del Museo Ostwald de Dortmund dañó una obra valorada en 800.000 euros sin darse cuenta de que la mancha que había frotado hasta hacerla desaparecer se trataba de una pieza de arte. El caso puede parecer anecdótico, pero el arte contemporáneo sigue siendo un territorio infranqueable para muchos. 'Seguramente esta profesional de la limpieza no había recibido las instrucciones necesarias por parte de la institución. Más allá de eso, las instituciones culturales no sólo tenemos la obligación de explicar las obras hacia un público exquisito, sino también hacia aquellos que, demasiado a menudo, olvidamos' observa Marí.

Conseguir que el arte contemporáneo gane presencia en la sociedad y en el espacio público es un cometido compartido por ambos. 'Por eso invertimos tanto en proyectos pedagógicos, montamos exposiciones e intentamos ayudar a la producción, que suele ser muy difícil de encontrar en este país. Supongo que no tenemos tradición de apostar por el arte contemporáneo ni de ayudar a nuestros artistas y eso es una falta grave', lamenta Nimfa Bisbe.

'En este país hay mucha distancia entre el ámbito educativo y el mundo cultural, y ese vacío creo que explica la falta de tradición y el hecho de que las élites económicas y culturales estén más lejos de lo contemporáneo de lo que sería deseable. En España, en los últimos 20 años, se han hecho importantes inversiones en aparato inmobiliario, pero ha habido inversiones flojas en conocimiento. Tenemos una amplia red de espacios expositivos pero un déficit importante de colecciones de arte contemporáneo', resuelve el director del Macba.

Bartomeu Marí opina que se debería inculcar la costumbre de que la población se relacionara con el arte desde muy temprano, para evitar el rechazo del 'no lo entiendo'. 'La gente opina sin problemas y con total libertad de lo que le ha parecido una película, no hay reparos en opinar sobre el cine, en cambio sobre arte hay una especie de barrera', añade. Conclusión: sin educación, no hay visitantes ni arte. Y sin ellos, los museos son sólo lustrosos contenedores vacíos.