Público
Público

"Los valores de Tintín también son los míos"

Director y productor. El rey midas de Hollywood regresa a la dirección después de la cuarta entrega de Indiana Jones y lo hace adaptando ‘Las aventuras de Tintín', llamada a ser una de las películas del año

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Reinventar la saga de Hergé manteniéndose fiel al universo del dibujante belga. No disgustar a las legiones de fans del intrépido reportero y, a la vez, obtener un taquillazo en Estados Unidos, donde el personaje sigue siendo un auténtico desconocido. No cabía duda de que a Steven Spielberg le iban los retos, pero esta vez se enfrenta a un triple mortal. El director, que llevaba 30 años intentando trasladar Las aventuras de Tintín a la pantalla grande, nos dio ayer las claves de la película del año durante su estreno mundial en París. El viernes llega por fin a la cartelera española.

Sostiene que le fascina 'la pureza de Tintín', que dice que 'ya no pertenece a este mundo'. ¿En qué consiste esa pureza?

Tintín no tiene una agenda oculta. Se entrega a resolver cada misterio con la curiosidad como único motor. Se encuentra embriagado por su trabajo, por la sensación de aventura, por la resolución del misterio. Su pureza y su honestidad son difíciles de encontrar en el cine de hoy. Puede que Tintín sea el primero de mis personajes que no es un tipo raro. Ha formado parte de mí durante 20 años. Como sucede a la mayoría de sus lectores, al descubrir el personaje me obsesioné con él y con su mundo de aventura, comedia y acción.

'Tintín habla de lealtad y fidelidad, de cubrir la espalda a los amigos'

¿Se le ocurrió de inmediato trasladar el cómic de Hergé a la gran pantalla?

Leer a Tintín ya es como ver una película. Cuando leí el primer tomo, me pareció que tenía delante un primer guión. A Hergé le encantaban Chaplin y Buster Keaton. Las películas mudas fueron su primera influencia. Hergé también trabajaba con su imaginación. Nunca visitó los países que dibujaba, sino que prefirió documentarse a través de revistas como National Geographic. Dejaba que su imaginación volara por todo el mundo mientras él se quedaba en su casa.

¿Por qué ha tardado tanto en rodar esta película, si la conexión cinematográfica parecía tan clara?

Básicamente, porque no fui capaz de encontrar un guión que me gustara. Encargué tres distintos y ninguno me convenció, así que ni siquiera los enseñé a los herederos de Hergé. Decidí parar el proyecto durante unos años, hasta que descubrí la animación digital. Cuando vi por primera vez los dinosaurios de Parque Jurásico, entendí que se podía hacer una película entera de esa manera. Gracias a la tecnología de hoy, convertir tus sueños de cineasta en realidad es un poco más fácil. Pero sigo pensando lo mismo de siempre: la tecnología no puede ser la razón que te impulse a rodar una película. Las buenas historias sí lo son.

'Estaba predestinado a rodar este filme y sabía que nadie lo lograría antes'

¿Dudó en algún momento que el proyecto llegara a materializarse?

Hay películas que estás destinado a hacer y otras que no. Siempre he creído que Tintín era de las primeras. Estaba predestinado a rodarla y sabía que nadie lo lograría antes que yo. Y eso que unos cuantos lo intentaron... Los herederos de Hergé fueron muy pacientes conmigo y esperaron que encontrara la manera de rodarla. Les estoy muy agradecido. Nos hemos hecho todos viejos esperando que estuviera a punto [risas].

¿Ha querido adaptar la saga al público estadounidense, poco familiarizado con el personaje?

Puede que los estadounidenses no reconozcan al protagonista, pero sí que saben reconocer una buena historia y un buen personaje. Además, están muy familiarizados con el género, ya que fue el cine estadounidense quien inventó las películas de aventuras en los años treinta y cuarenta, con filmes como Robin Hood o El capitán Blood.

¿Qué valores simboliza Tintín para usted?

Tintín habla de lealtad y fidelidad, de cubrir las espaldas a sus amigos y de estar allí por los demás cuando nos necesitan. Con los cómics podemos aprender muchas lecciones sobre el arte de la amistad. Los valores de Tintín también son los míos.

'La tecnología ayuda, pero no puede ser la razón que te impulse a rodar'

¿Y cómo se sobrevive con estos valores en un mar de tiburones como Hollywood?

Hollywood tiene una reputación terrible, que diría que no siempre se merece. En el mundo del cine también existe mucha lealtad y gente que cree en un sistema de valores como el mío. Lo que sucede es que sólo leemos malas noticias al respecto en la prensa. Las revistas y los blogs sólo reflejan los escándalos. Supongo que nos hemos ganado esa reputación, pero le aseguro que también hay buena gente en Hollywood.

Se ha acusado a Tintín de racismo, de colonialismo y de misoginia. ¿Hay elementos que lo justifiquen?

No creo que sea cierto, excepto en lo que respecta a Tintín en el Congo. Es el único libro de la saga al que Peter Jackson y yo no nunca jamás nos acercaremos. Hergé ya se disculpó por ese libro en su día. Dijo que era joven e ingenuo. Y también, que el libro era un producto de su tiempo, de lo que estoy plenamente convencido. Es algo que sucedía también en el cine. Observe el retrato que se hace de los negros en las películas de Hollywood de los años treinta. No es mucho mejor que Tintín en el Congo. Tampoco creo que Hergé fuera misógino, aunque no hayan muchas mujeres en su universo. Estoy convencido de que Hergé amaba a todo el mundo, a todo tipo de personas.

Cuenta la leyenda que Hergé mandó los 24 volúmenes de la saga a Walt Disney pidiéndole que hiciera una película. Pero Disney no mostró ningún interés y se los devolvió por correo...

Tal vez no hubieran suficientes animales para el gusto de Disney... [risas]. Más en serio, por aquel entonces Disney hacía películas como Bambi, Cenicienta y Blancanieves y los siete enanitos. Eran historias mágicas, casi cuentos de hadas. Es comprensible que Las aventuras de Tintín no le dijeran nada. Disney no debió pensar que a su público le pudieran interesar.

'No adaptaremos ‘Tintín en el Congo’, por el que Hergé ya se excusó en su día'

Su cine ha marcado a generaciones enteras. ¿Cómo vive la presión continua de tener que satisfacer a millones de fans con cada nueva película?

¿Presión? Ni que fuera una carga... Más bien considero un enorme placer contar con tanto apoyo en todos los rincones del mundo.

¿No le quita el sueño que sus películas tengan éxito?

Depende de la película. Nunca esperé que mis dramas históricos fueran a tener ningún éxito. Me sorprendió mucho que La lista de Schindler o Salvar al soldado Ryan funcionaran. Sobre la primera, no esperaba que un drama sobre el Holocausto tuviera ninguna posibilidad de convertirse en un éxito comercial. Pero tenía que hacerla, era una necesitad personal. Y lo mismo respecto a la segunda. Creí que la representación del Día D sería tan cruda y violenta que nadie la aconsejaría a sus amigos. Nunca dejará de admirarme que sucediera lo contrario. En cambio, cuando ruedo un filme para el gran público, una de esas películas que dirijo como si estuviera sentado junto a los espectadores y no en la silla del director, sí que me preocupa que consiga tener respuesta. Y, cuando no es así, es normal que me sienta decepcionado.

¿Cómo vivió entonces el mal resultado de la cuarta entrega de ‘Indiana Jones'?

Sé que muchos espectadores odiaron la mezcla de géneros, el de aventuras y el fantástico. La verdad es que yo no estaba de acuerdo con George Lucas, que fue quien tuvo la idea. Siempre me pareció que teníamos que dejar los alienígenas fuera de la saga. Pero George lo tenía tan claro que me terminó convenciendo. George es mi mejor amigo y si él me dice que tiene una idea en la que cree con convicción, yo siempre le hago caso. Si tiene una idea para la quinta parte, seguiré haciendo lo mismo. De momento no la ha tenido, pero seguiré esperando a que me saque a bailar.

¿Hay alguna película que se ha sentido celoso de no haber rodado?

¡Avatar! Es mi película favorita de los últimos años. Pero tampoco diría que me pone celoso. Más bien me inspira a seguir haciendo cine. Cuando veo una buena película nunca siento envidia. Me da impulso para seguir haciendo cine un par de años más.

¿Ya no siente la misma pasión que hace 30 años?

No, no es eso. Me siento igual de apasionado, o incluso más. No tengo ninguna intención de dejarlo.