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El Vaticano confía a un chip su mayor tesoro

La Biblioteca Vaticana reabre con dudosas medidas de seguridad, tras tres años cerrada

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El patrimonio de libros y manuscritos del Papa vuelve a estar al alcance de los estudiosos. La Biblioteca Vaticana reabre sus puertas el próximo 20 de septiembre, tras tres años con el cerrojo puesto en los que se ha dedicado a poner candados electrónicos a su colección de un millón de libros impresos entre ellos, 8.400 incunables y 150.000 volúmenes de manuscritos, aunque no parece que el resultado sea infalible.

El edificio de la biblioteca, a pocos metros de la Basílica de San Pedro, alberga uno de los tesoros culturales más importantes del mundo occidental. Custodia papiros del siglo III, biblias y tratados científicos medievales y del Renacimiento valiosamente ilustrados y encuadernados. Su catálogo no se centra sólo en obras teológicas, sino que tiene vocación universal y está en constante ampliación... y peligro.

El cardenal Raffaele Farina, bibliotecario de la Santa Sede, explicó que una de las inversiones más importantes ha sido dotar a cada volumen de un chip electrónico y repartir sensores por el complejo. El chip se activa desde el momento en que el libro es retirado de su estantería y hace saltar la alarma si algún estudioso trata de llevárselo más allá de la sala de consulta sin el permiso correspondiente... siempre y cuando no se arranque esa página de seguridad.

Además, el dispositivo electrónico permite conocer el recorrido exacto del volumen desde que ha sido puesto a disposición del público estudioso. Parece que con esta medida resolverán un mal mayor: el extravío accidental. 'Si un libro se guardaba mal, era como haberlo perdido', comentó una de las encargadas de la biblioteca.

El chip tampoco podrá proteger el libro o manuscrito del robo de una hoja o de un fragmento. Además, el talón de Aquiles de la Biblioteca Vaticana es que la mayor parte de sus fondos no están microfilmados. Aunque la Santa Sede se ha dotado de todo el material necesario, falta dinero para acometer la ingente tarea de digitalización de sus libros, como explicaron a Público fuentes vaticanas. Es el mismo problema que aqueja también al vecino Archivo Secreto, que aloja la correspondencia de los papas y diplomáticos vaticanos. El cardenal Farina explicó que las obras de acondicionamento de la biblioteca y de los despachos del personal han costado casi nueve millones de euros.