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Venezuela pierde su mitología

Alexander Apóstol expone 'Ensayando la postura nacional' en la galería Distrito 4 hasta el 29 de julio

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Alexander Apóstol (Barquisimeto, Venezuela, 1969) es meticuloso, perfeccionista y quiere que su trabajo se comprenda perfectamente. Se corrige a sí mismo si es necesario. Busca la palabra exacta para definir el concepto que está explicando. Ensayando la postura nacional es su último trabajo, que se expone en la galería madrileña Distrito 4 hasta el 29 de julio con motivo de PHotoEspaña 2010.

Para comprender y contextualizar esta serie fotográfica se necesita una clase previa. El propio Apóstol lo reconoce: 'Los latinoamericanos lo cogen muy rápido, casi no tengo que hablarlo. Para los españoles sí hay como un momento de ver de qué va esto, pero al final lo agarran rápido'.

'La modernidad afianzó los mitos en el imaginario social, político y militar'

La idea de la que parte su trabajo parece sencilla: criticar los elementos identitarios venezolanos desarrollados a partir de la década de los cincuenta. Para conseguirlo, Apóstol retrata todos los mitos que han conformado falsamente la identidad de su país desde la modernidad. Construye la crítica basándose en los trabajos que Pedro Centeno Vallenilla elaboró para Marcos Pérez Jiménez, el dictador de Venezuela entre 1952 y 1958. 'Era un pintor formado en la Italia fascista que idealizó el cuerpo y la raza junto a la historia bolivariana. Afianzó con su lenguaje plástico los mitos del imaginario social, político y militar del país', sentencia Apóstol.

Esta deconstrucción nacionalista queda perfectamente plasmada en un retrato de Simón Bolívar, en el que se observa al líder latinoamericano mirando tanto a derecha como izquierda. Así, da la impresión de que todos los políticos han querido apoderarse de su discurso y el propio Bolívar no sabe hacia dónde dirigir su mirada.

Otro de los elementos recurrentes en las instantáneas de Apóstol es la monumentalidad de los edificios. 'Intento mostrar a personas populares en los espacios grandilocuentes que se construyeron durante la modernidad venezolana. Lo que sucede es que se edificaron sin tener en cuenta las necesidades de mi país. Esto también ocurrió en Buenos Aires y ahora es lo que pasa en Abu Dhabi', subraya el fotógrafo.

La crítica de Apóstol no sólo se queda en el fracaso político de los cincuenta. La situación actual tampoco le convence. Al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, lo incluye dentro de la propia mitología de su país. 'Produce una adoración casi religiosa', asegura. Y la oposición, según sus propias palabras, 'es un desastre'. Al final, con un tono apesadumbrado, reconoce que están en una situación sin salida y que está bastante preocupado acerca del futuro venezolano. También se muestra asustado ante el aumento de la violencia. 'En los últimos diez años la cantidad de muertos es brutal en todos los barrios de Caracas', lamenta Apóstol.

Pero no todo es política para él. El debate artístico también tiene cabida en sus pensamientos. 'Hasta qué punto un fotógrafo es artista o no. Es como la eterna discusión. Yo prefiero hablar de un proyecto artístico en general y no sólo fotográfico', zanja.

Apóstol no tiene ahora la cabeza para plantearse nuevos proyectos. Como él mismo reconoce, todavía está 'de resacón' con esta exposición. De todas formas, no quiere desligarse completamente de la identidad venezolana y es probable que sus próximos trabajos prosigan en esta línea. 'Quisiera ahondar en esta idea. A lo mejor añado la tradición de la abstracción a lo que he hecho hasta ahora. Es una idea', concluye.