Público
Público

Vestir al hombre: el futuro de la moda según los jóvenes diseñadores

El Ego, que da cierre a la Cibeles Madrid Fashion Week, destaca por sus propuestas de moda masculina. Etxeberría se alza, por segundo año consecutivo, con el premio a la mejor colección

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

La esperanza, el futuro. Las nuevas generaciones de diseñadores tienen en sus manos todo a lo que la moda española puede aspirar. O eso se supone. De ellos se espera la trangresión, la espontaneidad, la frescura e irreverencia que le falta a una Cibeles que hay días que podría morir de aburrimiento. Y más ahora que hay un día menos y las jornadas de ocho desfiles se hacen eterna. Otro café. Gracias.

Llega El Ego, y como decía, se mantiene esa llama de esperanza que a los amantes de la moda se les enciende (oficialmente) dos veces al año. En esta edición de la plataforma algunos son ya caras conocidos y otros se estrenan. El Premio L’Oreal a la mejor colección recayó por segundo año consecutivo en el diseñador vasco Etxberría, y otras de las colecciones más esperadas eran las de Beba’s Closet y Moisés Nieto.

Alba Caralda

La encargada de comenzar la jornada de El Ego ha sido la joven diseñadora gallega. La colección que presenta tiene como base su trabajo de fin de carrera, Niemeyer’s Curve, que ha sido ampliada una vez que obtuvo un puesto en la plataforma de las nuevas promesas del diseño español. Con el arquitecto brasileño en mente, Caralda presenta prendas deportivas y urbanas que mezclan colores y tejidos.

María Ke Fisherman

Por segunda vez llega a El Ego esta divertida pareja, formada por María y Víctor, para presentar su colección. Como siempre con aires manga y futuristas, con un toque de algodón de azúcar y la irreverencia de la niña con coletas que te roba la piruleta en la guardería. El amarillo fluorescente toma la pasarela como color principal de este viaje al futuro que viste a gente que aún recuerda con cariño series de los noventa como El príncipe de Bel Air.

Shen Lin

El diseñador taiwanés debuta en El Ego con una colección sobria en la que juega con los volúmenes y pliegues. En su paleta el gris y los tonos tierra son la base, salpicado con malva, amarillo, celeste y negro.

Beba’s Closet

Una de las diseñadoras más esperadas de la presente edición de El Ego es Belén Barbero. La madrileña de 33 años propone con Pink Days, Blue Days “un viaje que va desde la desesperanza a la ilusión” (inspirada por Louise Bourgeois). Diseños para ocasiones especiales y muy comerciales (su ropa en tienda oscila entre los 400 y los 800 euros). El desfile comenzó reflejando desesperanza con looks negros y elegantes, pasaron al color y las siluetas fueron tomando cuerpo, volumen y energía (organzas, brocados, sedas y gasas tan habituales en la línea de Beba’s Closet), terminó el show con la llegada al blanco. En este estadio del viaje, la mujer ya “controla y avanza hacia su objetivo”, explica la diseñadora. Vestidos que gritan “te quiero” con aires románticos y toques dorados –que ya se ha asentado como tendencia ineludible-. Cierra el desfile con un traje de novia correcto y bonito, pero en el que se echó de menos un poco más de riesgo.

Ibai Labega

Si de riesgo es de lo que se trata, mejor hablar con el bilbaíno Ibai Labega. Para él, los tejidos y colores comúnmente denominados como “de bebé” maduran y para vestir a los hombres de hoy en día. Amor eterno es una colección eminentemente expresiva: con reminiscencias de la pintura de Josef Albers, Malevich y hasta Cardin. Una bomber hecha a base de pompones rosas y celestes ha sido la gran sensación de la colección, de la que también destacan los vestidos de lazos.

Moisés Nieto

Tras su primera colección en El Ego, Bautismo, el diseñador Moises Nieto vuelve con Room una oda a los dobles sentidos. “Como si de uniformes de trabajo se tratase”, explica Nieto. Utiliza el blanco impoluto en diferentes texturas y tonalidades para crear prendas con confianza y precisión. Acompañando al blanco, colores saturados como el amarillo, naranja, rosa y azul. El diseñador Antonio Alvarado describe, en una suerte de prólogo, el trabajo de Moises Nieto: “Room presenta más lo de abajo que lo de arriba”, refiriéndose a la relación con la serie Arriba y Abajo que tiene la colección.

Luis Manteiga

La colección del diseñador segoviano destaca por el uso del PVC verde en faldas, camisas y monos. Las formas geométricas en las mangas, el tejido de saco y prendas hechas a base de cuerdas son las extravagancias de una colección “inspirada en el folklore y los trajes tradicionales”.

Alberto Purás

Mientras espera a ingresar en la escuela Central Saint Martins College og Art & Design de Londres, el diseñador ha presentado su primera colección en El Ego. Exclusivamente de ropa masculina en la que propone prendas cómodas y funcionales, aunque puede que demasiado atrevidas para un público amplio.

Ixone Elzo

Una colección en la que la diseñadora se ha basado en elementos gastronómicos que ha utilizado a modo de complementos (truchas, uvas y hasta algún babero). Trucha con lentejas propone un hombre que bien podría ser fan del mismísimo Chuck Bass, uno de los protagonistas de la serie Gossip Girl. Como el personaje de la ficción norteamericana utiliza pajarita, no tiene miedo a ajustarse la cintura y adora los estampados de cuadros.

Etxeberría

Roberto López Etxeberría era uno de los diseñadores jóvenes que se esperaba con más ansia en El Ego. En la pasada edición, su debut con La piel que habito, consiguió el Premio L’Oreal París a la mejor colección y esta vez lo ha vuelto a conseguir. Jour de fête, con las propuestas para la primavera-verano 2012 para hombre, es una colección coherente y compacta. Un estilo marinero (rayas azules y blancas) se apodera del sentimiento vacacional que impera en cada prenda, algo de rojo y de amarillo. El diseñador vasco tiene una prenda fetiche y es el chaleco, al que da una y mil vueltas. Pero tampoco se queda atrás con las cazadoras de cuero y los trajes de chaqueta, que recorta en la parte trasera y a los que aporta doble botonadura (aires navy). Bien podrían ser los jóvenes que venden los tickets en el tiovivo de un parque francés de los años veinte, o bien podrían ser los hombres del próximo verano.