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Viaje al mundo mágico que esconden los espejos

Reckless es el primer volumen de la nueva trilogía de Cornelia Funke

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Sabe lo que le interesa a los niños porque todavía se siente uno de ellos. 'Los niños miran el mundo y se sorprenden porque es un lugar extraño donde cualquier fantasía es muy comedida' asegura la escritora alemana Cornelia Funke (Dorsten, 1958), una entusiasta de los finales felices. Autora de la trilogía Corazón de tinta, traducida a más de treinta lenguas, Funke acaba de publicar Reckless. Carne de piedra, editado en español por Siruela; primer volumen de lo que también será una trilogía. En esta ocasión, el protagonista es Jacob, un adolescente que ha descubierto el mundo mágico que se oculta tras el espejo del despacho de su padre.

'Hace tres años y medio, empecé a leer sobre los espejos negros que utilizan muchos pintores y su historia. He leído mucho sobre los comerciantes venecianos y sus espejos, algunos eran más caros que una pintura de Miguel Ángel', argumenta la escritora.

Cuando aprendió a leer, en sus manos cayeron un montón de cuentos de hadas ilustrados por dibujantes checos. Aquellas acuarelas sembraron en ella la pasión por el dibujo y Reckless es el primer libro que ha ilustrado íntegramente a lápiz.

A los 28 años escribió su primera historia, fue La gran búsqueda del dragón, desde entonces ha tenido dos hijos y cuenta que ser madre le ha hecho construir mejor los personajes adultos. 'Hace cinco años murió mi marido, fue un encuentro muy bestia con la muerte, pensé que no podría escribir nunca más, pero su muerte me hizo escribir mejor, porque el dolor sigue siendo el mejor profesor', añade sin perder la sonrisa. Los elfos, las hadas y los animales que hablan forman parte de la realidad de esta autora. 'Los escritores para niños creen en la esperanza a diferencia de los escritores para adultos y yo quiero conservar la esperanza', asevera.

En opinión de Funke, Reckless en principio es un libro para lectores de 12 años para arriba, aunque los más pequeños y los adultos también se atreven: 'Creo que los adultos lo encuentran más aterrador porque tienen más recuerdos emocionales, para los niños es como un juego porque las perdidas emocionales todavía no son tan importantes'.

Una autora solidaria

Militó con los verdes en Alemania cuando era joven y es miembro de Amnistía Internacional, pero dice que quedó 'desencantada con la vanidad de los políticos'. Funke, antes de convertirse en escritora, trabajó de asistente social con niños con problemas. 'Cuando sentí que quería ser artista, sentí que abandonaba a los niños, pero escribiendo he conseguido llegar a muchos más que antes y me ha permitido ganar suficiente dinero para ayudar en proyectos distintos. En Los Ángeles colaboro en la construcción de un refugio para niños maltratados y, en Alemania, con una asociación que trabaja con niños torturados. También ayudo a un hospital que acoge niños moribundos', relata.

El rey Camelot es su libro favorito porque tiene todo lo que le pide a una historia: tragedia, comedia, personajes muy reales en un entorno muy fantástico. 'Leerlo fue una experiencia inolvidable, pero tengo otro libro favorito, La princesa prometida, por sus momentos tristes, alegres y su final casi feliz', confiesa dando un mordisco a la chocolatina con la que acompaña el café.