Publicado: 04.07.2014 07:00 |Actualizado: 04.07.2014 07:00

La victoria del perdón sobre la tortura en el 'ferrocarril de la Muerte'

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Eric Lomax sobrevivió a uno de los episodios más tenebrosos de la historia de la humanidad. Fueron años de tortura y muerte. Una experiencia que le arrojó a la oscuridad y a un silencio de decenios, y que solo pudo romper mucho tiempo después, gracias a la ayuda de su esposa y de muchas sesiones de terapia. Soldado británico prisionero de los japoneses durante la II Guerra Mundial, fue uno de los hombres enviados a Kanchanaburi, en Tailandia, donde fue torturado sistemáticamente y pasó agotadoras jornadas de trabajos forzados construyendo el 'ferrocarril de la Muerte' entre Siam y Burma. En 1995 publicó sus memorias, The Railway Man, la historia de aquellos años y los posteriores, hasta el reencuentro con Takashi Nagase, su torturador. El actor Colin Firth encarna ahora a este hombre en el cine, en la película Un largo viaje, inspirada en el libro de Lomax y en varias entrevistas con él realizadas durante varios años.

Dirigida por Jonathan Teplintzky y con guion de Andy Paterson y Frank Cottrell Boyce, la película destaca el papel que jugó Patti, la mujer de Lomax, en la recuperación de este hombre, que consiguió volver a una vida sin pesadillas y tormentos, y sin odio. Nicole Kidman interpreta este personaje. Ella, como Colin Firth, tuvieron la oportunidad de conocer a los protagonistas reales y comprender mucho mejor toda su historia, especialmente, el cambio que se produjo tras el encuentro del ex soldado con su torturador.

"Todo el dolor desapareció sin más", reconoció el auténtico Lomax, en una de las reuniones con el equipo previas al rodaje de la película. Se refería al momento en que volvió a ver a Takashi Nagase. Tiempo antes, otro de los soldados que estuvo en el ‘ferrocarril de la Muerte' con él, Finley (Stellan Skarsgard, en la película), le enseñó un recorte del Japan Times donde hablaba de Nagase. Para sorpresa de Lomax, el  interrogador japonés trabajaba ahora en el mismo sitio que entonces y se dedicaba a buscar a sus víctimas y a rezar por ellas.

"Habría matado a Nagase", confesó Eric Lomax a Colin Firth el día que el actor le preguntó por sus sentimientos cuando se enteró de dónde localizar a su verdugo. Al actor le quedó claro que el ex soldado británico había pasado años y años pensando en asesinarle. "Sí, había pensado matarle muchas veces. Le quería enjaular, apalear y ahogar. Quería matarle", igual que antes habían hecho con él. Sin embargo, Lomax también les explicó que cuando se encontró frente a su torturador, éste era un individuo destrozado, que, entre sollozos y temblores incontrolables, le pedía una y otra vez perdón. "Después de nuestro encuentro me sumí en un estado de paz y determinación. El perdón es posible cuando alguien está preparado para aceptar la disculpa", escribió en sus memorias.

Un texto que revela una historia desconocida por las nuevas generaciones de Japón, a quienes jamás han contado este episodio de la guerra. "Había oído hablar del ‘ferrocarril de la Muerte', pero no conocía los detalles. El sistema educativo japonés no enseña nada sobre ese tema", reconoce el actor Hiroyuki Sanada, que en la película interpreta el papel de Nagase. "Cuando empecé a investigar me quedé impactado y sorprendido, y sentí que era una especie de misión que yo, como actor nacido en Japón, contara esta historia al mundo y a las generaciones jóvenes, para que se reexamine la historia".

Y esta historia comienza en 1942 cuando Japón invadió Birmania desde Tailandia y arrebató la colonia a los británicos. La ruta por mar que empleaban para enviar suministros era muy peligrosa, de modo que decidieron construir un ferrocarril: el ‘ferrocarril  de la Muerte', un tren entre Bangkok, Tailandia y Rangún, Birmania.

Unos 180.000 asiáticos, en su mayor parte indonesios, y 60.000 soldados aliados prisioneros, fueron sometidos a trabajos forzados allí. De los primeros, murieron aproximadamente 90.000 hombres y, entre los soldados, cayeron 16.000 (6.318 británicos, 2.815 australianos, 2.490 holandeses y 356 estadounidenses, además de unos cuantos canadienses y neozelandeses).

La construcción de este ferrocarril está considerada como un crimen de guerra de Japón en Asia. Las terribles condiciones que allí se soportaron quedaron inmortalizadas gracias a algunos artistas, allí presos. Con pelo humano para los pinceles, sangre para la pintura y el papel que se encontraba, se dibujaron instantes que sirvieron posteriormente como evidencia en el juicio en que se declaró el crimen de guerra.

Un largo viaje recupera ahora el momento histórico que ya llevó al cine el gran David Lean en 1957. El puente sobre el río Kwai (ganadora de siete Oscar, entre otros el de Mejor Película), se inspiró en la novela de  Pierre Boulle, quien también fue prisionero de los japoneses durante la guerra. La paradoja es que la exitosa película no ha dejado grabado en la memoria colectiva el recuerdo de este tenebroso episodio, pero el mundo entero puede silbar la melodía de la Marcha del Coronel Bogey, incluida en la banda sonora. Y, como dice, Hiroyuki Sanada: "Si no sabemos lo que ha sucedido en el pasado, ¿cómo vamos aprender de él? Por eso quería participar en esta película, como actor y como japonés".