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"La vida no es pérdida, sino encuentro"

Emma Cohen presenta su última novela: 'Ese vago resplandor'. Un extraordinario viaje plagado de referencias autobiográficas  

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Emma Cohen (Barcelona, 1946) no ha querido escribir unas memorias, pero su última novela, Ese vago resplandor (Rey Lear), es un extraordinario viaje plagado de referencias autobiográficas: desde la niña bien de la Barcelona de posguerra hasta los años en que dejó la Facultad de Derecho y se embarcó en el teatro y en el movimiento parisino de mayo del 68. La voz que utiliza es la de Julia Folch/Proteus, una mujer que vive en las calles de Madrid y que relata sus experiencias a un periodista norteamericano. Este no es, sin embargo, el único proyecto de Cohen:el 26 de noviembre estrena en el Teatro La Latina, en Madrid, la obra de radioteatro Peter Pan y Wendy, al cumplirse cien años de la publicación del libro de J. M. Barrie.

¿De dónde sale Julia Folch/Proteus?

'Siento nostalgia del amor perdido y de los amigos muertos'

Hace unos 12 años, caminando por Madrid me encontré con una mujer que iba con varios carros. Y me quedé mirándola. Me pareció un icono del arte povera. De pronto me vi a mí en ella. Por tanto, es una mixtura entre ella y yo. La novela tiene buena parte autobiográfica. Una vez leí que si pasan 50 años de cualquier cosa que hayas vivido, se borra. Y por no perder ciertos recuerdos empecé a reunirlos. Al mismo tiempo surgió el periodista Mahtler porque sentía preocupación por los jóvenes y el horizonte que se les iba perfilando después de los noventa.

Julia Proteus nace en una familia bien, pero acaba viviendo en la calle. ¿Un acto de rebeldía?

Ella siempre ha tenido la atracción hacia la calle, hacia cómo se vive sin nada. En el fondo ella tiene un espíritu de aventura y ya no se le ocurre ni acabar la carrera de Derecho ni abordar el mundo cultural. Sí, es un acto de rebeldía, pero también en el sentido de 'voy a estar donde estáis y no me vais a ver'. Y luego hay otra cosa: ella no ha digerido la Guerra Civil y tiene un sentimiento de culpa por pertenecer al bando vencedor. Eso le hace estar al lado de los perdedores.

'El 15-M guarda su potencial. Sigue subyacente, se están haciendo cosas'

¿Usted tiene ese sentimiento de culpa?

Sí, y es muy extraño porque te sientes traidora a tu familia. Comprendes que fue un desastre para toda la península. Deseas con todas tus fuerzas que no hubiera ocurrido, pero ocurrió. A pesar de las oportunidades, Julia se hubiera sentido mejor en el otro bando.

Usted ha narrado ya sus experiencias en mayo del 68 en un libro que publicó la Universidad Jaume I. ¿Por qué las quería recrear en una novela?

Desde que regresé, vi que en España se trataba el 68 con un desprecio y desconocimiento absoluto. No vi a ningún español allí, pero cuando vine aquí todo el mundo se reía de los románticos del 68. Estaba perpleja. La verdad es que el 68 consiguió unas mejoras laborales acojonantes. Así que, esa evolución sí se debería tener en cuenta.

¿Era una sociedad menos miedosa que la actual?

Era una sociedad que ya estaba revuelta por el franquismo. Y todo era más obvio. La censura también. Casi no podías respirar y los jóvenes estábamos dispuestos a cascar por lo que fuese. Y era una época en la que en las manifestaciones disparaban, no bombas lacrimógenas, sino tiros.

¿Hay nostalgia en el libro?

No. Yo carezco de nostalgia. Lo que tengo son momentos fotográficos de felicidad total en la mente. Mi cerebro guarda los momentos más plenos. Siento nostalgia del amor perdido y de los amigos muertos. Porque a veces pienso, ahora estaría hablando con Fernando [Fernán-Gómez] Más que nostalgia es una carencia salvaje que te sacude. Pero no me regodeo.

Borges dice que la vida está hecha de pérdidas.

Está hecha de pérdidas, sobre todo cuando uno pierde la vista. La vida es encuentro. Es algo acojonante. Y luego es tiempo, y ahí es cuando te das cuenta de que no puedes volver a crear esas amistades, pero por falta de tiempo vital. Eso ya no se puede repetir. Pero yo digo: 'Vale, pues si eso no se puede repetir, vamos a crear otro tipo de encuentros'. Sobre todo en alguien como yo, que vivía con un fabuloso pelirrojo rodeados de amigos comunes, y que de pronto todo esto saltó por los aires, se perdió. También he logrado no morirme de hambre haciendo lo que me gusta.

¿La vida es también ese vago resplandor'?

Ese vago resplandor es, por ejemplo, lo que sentimos muchos cuando la primera ocupación de Sol el 15-M. Ese vago resplandor es que te llegue un correo en el que te comuniquen que se puede romper el bipartidismo. El resplandor como tal no existe. Eso sería que hubiera justicia, igualdad Y yo no lo he visto. Pero sin un vago resplandor nos vamos todos al carallo.

¿Y al 15-M lo ve vago'?

Veo que guarda todo su potencial. Por una vez ha sido más grande lo que está ocurriendo que mi optimismo, que siempre lo tengo. Creo que sigue subyacente, que se están haciendo muchas cosas por barrios con logros concretos. Hasta el 20-N ese vago resplandor del 15-M lo voy a guardar porque puede que se convierta en un fogonazo.

Dentro de unos días estrena la obra de radioteatro Peter Pan y Wendy'. ¿Puede contar algo de este proyecto?

Va a ser un homenaje a Peter y a Barrie. Va ser la visión Barrie de la infancia. Él era un defensor del libre hacer de la infancia. Peter es un niño que cuando tiene tres meses escucha hablar a sus padres de lo que va a ser cuando crezca y ahí dice: 'Adiós'. Es una obra contra hacerse mayor, porque implica perder una serie de sensaciones y sensibilidad.

¿Y usted se siente Peter?

Peter está muy mal visto, pero reconozco que yo soy muy Peter. Nunca quise hacerme mayor, es decir, un ser ya vencido por las circunstancias exteriores, imposiciones sociales y todas esas cosas que te impiden disfrutar a tope de la vida.