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"La vida que yo quiero vivir es encima de una bicicleta"

Álvaro Neil (Biciclown) lleva seis años —60 países y más de 80.000 kilómetros— repartiendo sonrisas sobre dos ruedas

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Seis años dando la vuelta al mundo en bicicleta de Daniel Méndez en Vimeo.

Cuando Álvaro Neil, alias el Biciclown, salió de la Plaza de la Catedral de Oviedo en noviembre de 2004, se despidió de sus familiares y amigos con una frase: “Gracias y hasta dentro de unos meses”. Desde entonces han pasado por sus piernas 60 países y más de 80.000 kilómetros, recorriendo toda África, atravesando Oriente Medio y ahora descansando en Shanghai, donde el 19 de noviembre cumplirá su sexto cumpleaños montado en bicicleta.

Su aventura se enmarca dentro de un proyecto personal que no sabe muy bien cuándo terminará, el MOSAW (Miles of Smiles Around the World), que pretende regalar sonrisas allí por donde pasa. En sus seis años de viaje, Álvaro ha realizado 55 actuaciones de payaso, magia y malabares en cárceles, hospitales y orfanatos. “Soy como una ONG sobre dos ruedas, pero sin oficina ni secretarias”, explicaba recientemente en una charla en el Instituto Cervantes de Pekín. Según sus propias cifras, unas 18.000 personas se han beneficiado de su trabajo.

“Soy como una ONG sobre dos ruedas, pero sin oficina ni secretarias” Álvaro viaja solo y en bicicleta, con unos 70 kilos de equipaje. Duerme casi siempre en su tienda de campaña (“es de dos, por si acaso”) y ha contado siete ocasiones en las que ha estado a punto de morir. A lo largo del camino se ha encontrado con otros viajeros, amigos que le visitan una vez al año y la simpatía de africanos y asiáticos. Porque, como explica él mismo, “sin amigos no se puede hacer ni la Vuelta al Barrio”.

Antes de todo esto, de su vida sobre dos ruedas, este asturiano trabajaba como oficial en una notaría de Madrid. En un momento en el que veía que su vida se encaminaba hacia una ruta conocida, la del matrimonio y los hijos, decidió llenar su vida de incertidumbres y poner rumbo a África.

Los últimos seis años han sido para Álvaro Neil sobre todo una experiencia vital: “Afortunadamente he cambiado. Creo que me he vuelto más paciente y cada vez me gusta más el silencio”. Sin horarios, demasiadas preocupaciones materiales ni rutas demasiado exactas, este asturiano de nacimiento sigue moviéndose libremente por el mundo con la única preocupación de conseguir el próximo visado.

Conseguir agua, comida y alojamiento han sido algunas de las dificultades diarias a las que se ha enfrentado Álvaro Neil, que también ha sufrido cuatro malarias cerebrales, un grave accidente de tráfico en Turquía y decenas de contratiempos de todo tipo. “Para viajar el miedo es inútil, para vivir también”, dice este trotamundos convencido. ¿Problemas con el idioma después de haber pasado por 60 países? “Comunicar no depende del idioma, depende del corazón”.

“Comunicar no depende del idioma, depende del corazón” Dentro de un viaje lleno de experiencias felices, los momentos duros tampoco han escaseado. Sin embargo, cuando Álvaro Neil tiene que elegir la peor situación de todas, se queda con una con la que se puede identificar hasta el que no ha salido nunca de su pueblo: cuando le rompieron el corazón: “Pensé que podía ser la mujer con la que iba a viajar el resto de mi vida. Me hizo llorar todos los días durante un mes”.

Álvaro no necesita demasiado y gasta unos 200 euros al mes. Una parte de este dinero proviene de patrocinadores y de donaciones personales, aunque la mayoría de sus gastos se cubren con sus ahorros personales, con los dos libros que ha escrito a lo largo de su periplo (África con un par y Diario fotográfico de un payaso en África) y con los benefecios del documental A la velocidad de las mariposas. Su actual parada en Shanghai durante tres meses responde a la elaboración de su próximo libro, que describirá sus tres años de experiencias en Asia y cuyo titulo guarda celosamente.

En principio, el Biciclown tenía pensado regresar a España en 2014, pero a día de hoy reconoce que va a necesitar algunos años más. No le importa demasiado. Cuando alguien le pregunta si echa de menos España (no ha vuelto en los seis años de ruta que lleva), Álvaro Neil responde sin dudas: “Echo de menos a mi familia y amigos, pero si estuviera en España echaría de menos mi bicicleta”.