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Viñetas para una revolución

El cómic 'El paraíso de Zahra' retrata a la sociedad civil que luchó de manera anónima por combatir la tiranía de Ahmadineyad

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Cuando en junio de 2009 Mahmud Ahmadineyad anunció que había vuelto a ganar las elecciones de Irán con un 63% de los votos, fueron muchos los que salieron a las calles para pedir un cambio radical en el modelo de estado de su país. Aquellas manifestaciones se dieron a conocer como la Revolución verde y el mundo entero pudo saber lo que sucedía gracias a las redes sociales. A los periodistas se les prohibió informar de los hechos, pero salieron a la luz a través de las imágenes que colgaban en la red los propios manifestantes de las palizas y asesinatos cometidos por el régimen dictatorial de Ahmadineyad. En Teherán hubo muchos desaparecidos y, como ha ocurrido en otros países que han sufrido situaciones similares, las madres se convirtieron en el símbolo de la lucha por la libertad y los derechos humanos.

Mientras, en San Francisco, dos árabes uno iraní y el otro nacido en el norte de África, decidieron sumar esfuerzos para realizar El paraíso de Zahra (Norma Editorial), una novela gráfica que recrea estos hechos. 'No nos sentimos los auténticos padres de esta historia porque el autor verdadero es el pueblo de Irán, un pueblo valiente que está luchando contra la dictadura', argumenta Khalil, el dibujante de este cómic. Lo explica a través de una videoconferencia, en la que se sienta a su lado Amir, el guionista del libro. Estos nombres son seudónimos: estos activistas prefieren mantener el anonimato para proteger a sus familias.

La desaparición de un joven de 19 años es la trama inicial de esta historia

El paraíso de Zahra empieza cuando Mehdi, un joven de 19 años, desaparece tras una de las marchas reivindicativas. Entonces, su madre, Zahra, y su hermano mayor emprenden una búsqueda desesperada para dar con él. 'En Irán hay una madre muy conocida que para buscar a su hijo ha utilizado YouTube. Es una mujer que no se rinde y su historia fue la chispa que inspiró el volumen. Contamos muchísimo con la colaboración de amigos y familiares, y de todo el material que circula por la red. Todo eso nos ha servido para representar el Irán actual', argumenta Amir.

Ambos autores lamentan la corrupción que reina en Irán, les saca de quicio que en nombre de la religión se cometan barbaridades y que las mujeres sean el símbolo de la obscenidad. 'La burocracia es uno de los problemas del sistema, es destructiva y peligrosa. Todo lo que ocurre hace que nos planteemos dónde está la dignidad. Más que reivindicar la libertad, debemos pedir dignidad, una palabra que gracias al Movimiento 15-M está recorriendo el mundo. Ese movimiento nos parece fascinante porque puede promover la solidaridad global', apunta Khalil con ilusión.

Tras lo sucedido en Libia, los autores ven con optimismo el futuro de Irán

Las comparaciones de este libro con Persépolis, de Marjane Satrapi, son inevitables, pero, a pesar de compartir tema, las dos historias guardan bastantes diferencias. 'Nuestro libro es distinto porque no son unas memorias de lo sucedido en los últimos 30 años. Nuestro libro no se centra en la gente de izquierda, sino en todos los que están detrás y luchan por la libertad. Nuestro libro es más contemporáneo y refleja el mundo de hoy, un Irán con gente muy preparada, con raperos y blogueros... gente que, a pesar de la represión, busca comunicar lo que ocurre', puntualiza Amir.

Respecto al futuro de Irán, los autores de El paraíso de Zahra se pronuncian optimistas. Khalil, después de lo ocurrido en Túnez y Libia, opina que se ha tomado el camino correcto. Por su parte, Amir observa que 'el camino hacia la libertad no va a ser fácil porque los dictadores nunca sueltan el poder de manera pacífica. En Irán estamos preparados para la transición, pero también hay que evitar una guerra civil'.

La conversación a través de la pantalla se alarga y terminan confesando lo que les inspira España. 'Tenéis un Goya, un Miró, y un Dalí, pero también a Franco, y eso nos da esperanza para luchar contra el fascismo de nuestro país', apostilla Khalil.