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Virtual Boy: el primer fracaso de las 3-D

El aparato de Nintendo se ha convertido hoy en una pieza de coleccionista

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El aquellos lejanos años 90, en los que películas como El Cortador de Césped (Brett Leonard, 1992) mostraban con aire de ciencia ficción los adelantos de la tecnología de la época, el mundo de los videojuegos se enamoró de la Realidad Virtual.

En aquellos tiempos era fácil ver como se presentaban sistemas con forma de aparatosos cascos para probar algunos títulos de PC que emulaban las 3-D y entornos virtuales de forma desafortunada. Si hubo una tecnología que no consiguió, ni de lejos, sus objetivos, esa fue la de Virtual Boy: el primer y mayor fracaso de Nintendo en toda su historia. Uno de los principales problemas de este sistema era su tamaño y lo aparatoso que resultaba jugar con él. Por un lado, unas gafas pesadas, y que necesitaban de un soporte para poder sostenerlas. Por el otro, un control con un mando externo con cable, que desproveía completamente de romanticismo a toda la experiencia.

Por si eso fuera poco, la consola contaba sólo con 22 juegos (25 en el mercado japonés) que utilizaban únicamente un color para mostrar los gráficos (y, para colmo, dicho color era el rojo, lo cual no hacía más cómoda la experiencia). Para completar la lista de despropósitos de Virtual Boy: ojos cansados, juegos pobres, 3-D poco conseguidas... Pero, como todo buen desastre, este producto hoy es pieza de coleccionista. Y más si se tiene en cuenta que sólo consiguieron introducir 800.000 unidades en todo el mundo. Todo una rareza que, por suerte, culmina con la menos desafortunada Nintendo 3DS.

Mientras Nintendo tira las gafas a la basura, su competencia parece sentirse cómoda con ellas. Sony ha creado en torno a ellas el certificado 3D World, con el que aúna todos los ámbitos en los que puede funcionar el concepto 3D. Por un lado, los televisores Sony Bravia Full HD 3D de reciente factura, que, por supuesto, precisan gafas polarizadas para ver el efecto. Por otro lado, los videojuegos certificados en 3-D, como los nuevos WipeOut HD, Pain 3D o los esperados GT5 y Killzone 3. Por último, el nuevo estándar de cine en BluRay 3D, entre cuyos lanzamientos destacan Avatar (James Cameron, 2009) y Lluvia de albóndigas (Phil Lord y Chris Millar, 2009).

Por su parte, Microsoft, que hasta la fecha sólo ha aceptado juegos como Avatar (Ubi Soft) compatibles con 3D, o experimentos como el Batman: Arkham Asylum Game of The Year, compatible con el sistema TrioViz, que emula las 3-D con las clásicas gafas de cartón. Fuera de Europa, Xbox 360 y LG se han convertido en socias a la hora de promocionar los televisores 3-D de la segunda marca. Pero, como decimos, dicho acuerdo, de momento, sólo funciona dentro de las fronteras de Corea del Sur.

Por último, en el mercado de los ordenadores personales sí que están aprovechando las virtudes de las 3-D. Para ellos existen monitores de alrededor de 400 euros, gafas compatibles por unos 150 euros y tarjetas gráficas 3-D por unos 300 euros más. Y, todo, con la absoluta certeza de, como siempre sucede con las tarjetas gráficas, de que en breve se va a quedar completamente desfasado. Definitivamente: una gran oferta, aunque no para todos los bolsillos.