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¡Viva el cine grande y libre! ¡Arriba el cine!

La película documental ‘Las chicas de Amanecer Dorado’, sobre el partido neonazi griego, se suma a la lista de títulos que advierten del peligroso auge de los nuevos movimientos ultraderechistas en el mundo

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Un instante de ‘Las chicas de Amanecer Dorado’

“Sangre, honor, amanecer dorado”. Cientos de personas entre gritos enfebrecidos muestran, con gravedad y arrogancia, el brazo en alto. El saludo nazi. Pone los pelos de punta. “Grecia pertenece a los griegos”. Son gritos de los ultraderechistas de Amanecer Dorado en un mitin en una de las primeras imágenes de Las chicas de Amanecer Dorado, película del experto documentalista noruego Håvard Bustnes (El documental del mes) que deja al descubierto su ideología retrógrada y perversa.

Rodada en 2013, cuando los principales líderes del grupo neonazi fueron condenados a prisión preventiva por el asesinato de un rapero, la película revela a la organización desde dentro y a través de las mujeres del partido que tomaron entonces las riendas de la campaña. Hoy, es uno de los partidos de ultraderecha en Europa que se ha instalado con una relevante representación parlamentaria. Es la tercera fuerza política en Grecia, gracias al voto del 7% del electorado y cuenta con 17 escaños en el parlamento.

Amanecer Dorado en Grecia, la Lega (antes Liga Norte) en Italia, el Frente Nacional (ahora Agrupación Nacional) de Marien Le Pen en Francia, Alternativa para Alemania, el PVV holandés, JOBBIK en Hungría, FPÖ en Austria, el PiS en Polonia, en España Hogar Social a punto de convertirse en partido político… y grupos ultras neonazis por todos los rincones de Europa, supremacistas blancos en EE.UU… Superados los regímenes totalitarios europeos, pensadores, políticos, sociólogos han advertido repetidamente de la amenaza del auge de los nuevos ultranacionalismos y movimientos de ultraderecha, también el arte, el cine. Ahora ya están aquí.

El comportamiento fascista

“Con una pistola se puede salir a la calle y defender la patria”, gritaba Blanca, el personaje de interpretaba María Luisa Ponte en Camada negra, película con la que el cineasta y escritor Manuel Gutiérrez Aragón retrataba el comportamiento fascista y anunciaba el peligro de una “tentación” universal, la del autoritarismo y la violencia.

Habían pasado dos años desde la ‘plácida’ muerte de Franco, pero los fascistas españoles se negaban a despedirse de la cruenta dictadura. Los grupos de extrema derecha asaltaban librerías y galerías de arte, y con el estreno de la película llegaron a poner una bomba en los Cines Luchana que, muy poco después, recibieron otra agresión, entonces con un cóctel molotov que volvió a destrozar su fachada. Gutiérrez Aragón soportó amenazas de muerte durante mucho tiempo. Para los ultras era “el director de Camada negra”.

Como él, otros cineastas se han preocupado por el resurgir de estos movimientos en la segunda mitad del siglo pasado y en los primeros años de éste. En España, Santiago Zannou narró hace cinco años la dinámica de un grupo neonazi en Alacrán enamorado, donde Javier Bardem encarnaba a su líder. Y Jacobo Rispa se ‘infiltraba’ también en una de estas organizaciones en Diario de un skin, que rodó inspirándose en hechos reales.

'American History X'

Crónica de iniciación

Un racista, cabeza rapada, que acababa de salir de la cárcel cautivaba al jovencísimo Shaun, un chico que había perdido a su padre en la guerra de Las Malvinas, y le introducía en su grupo, una panda de ultras, xenófobos muy violentos. Poderosa crónica de iniciación, This is England, del Shane Meadows, ganó merecidamente el BAFTA a la Mejor Película Británica de 2006, además de unos cuantos premios más.

En EE.UU., el fanatismo de estos movimientos quedó reflejado en la película American History X (1998), de Tony Kaye, donde Edward Norton, que estuvo nominado al Oscar por este trabajo, interpretaba a un neonazi que salía de prisión –había cumplido condena por asesinar a un joven negro- dispuesto a apartarse del mundo ultraviolento que le llevó allí. Pero cuando llega a su casa descubre con absoluta desesperación que su hermano pequeño sigue sus mismos pasos. Las fachadas de algunos cines madrileños sufrieron la ira de neonazis reales, a los que no les gustó nada el mensaje de la película.

'This is England'

Miedo, violencia y fanatismo

El año pasado, Lucas Belvaux sacó de quicio a los miembros del Frente Nacional francés con su película Esta es nuestra tierra, o para ser más correcta, con el tráiler de su película, porque cuando Marie Le Pen y su número dos Florian Philippot vieron éste no pudieron contener una ira furibunda. Nunca vieron realmente el filme que sí retrataba a una organización ultraderechista intentando engañar a sus vecinos.

Mucho más espeluznante era el retrato de la violencia de los grupos de derechas que hizo Paul Schrader en su magnífica, pero estremecedora Mishima. Biopic del escritor japonés Yukio Mishima, la película se movía alrededor del funesto día en que el autor se hizo en público el seppuko (harakiri), poco después de la creación del Tatenokai (la Sociedad del Escudo), una milicia privada ultranacionalista y conservadora que perseguía la restitución del poder del emperador y su estatus divino.

Ha habido muchas más películas que se han ocupado del renacer de movimientos radicales nacionalistas y de derechas desde la segunda mitad del siglo pasado. La mayoría han naufragado entre esvásticas y modas skinheads, pero las que han trascendido la pantalla han dejado en el aire suficiente olor a miedo, violencia y fanatismo como para obligarnos a mirar de nuevo al pasado e intentar que aquellos errores jamás se repitan.

'Mishima'