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Watchmen: Comienza la cuenta atrás

El realizador Zack Snyder y el dibujante Dave Gibbons presentan en Londres algunos extractos de la esperada adaptación del cómic, que se estrenará en marzo de 2009

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Pocas películas han desatado tanta expectativa como Watchmen, la adaptación del revolucionario cómic de Alan Moore y Dave Gibbons. El trabajo original, publicado entre 1986 y 1987, empujó las fronteras del género de superhéroes, ganando lectores entre el público adulto e inconformista, que ahora miran con lupa el resultado de su salto a la gran pantalla. En blogs y webs de Internet, se transmiten imágenes, rumores, declaraciones, comentarios e hipótesis sobre un filme que los fans de esas rompedoras tiras de viñetas aguardan con impaciencia desde hace dos décadas.

Zack Snyder cogió el timón de la adaptación consciente de que se juega su carrera en el proyecto. Al realizador de Wisconsin le respalda el éxito popular y crítico de su anterior incursión en los cómics, con 300, donde su mano apenas trastoca la visión del autor original, Frank Miller. 'Los estudios de Hollywood estaban encantados con 300, así que me dieron carta blanca en la adaptación de Watchmen', dijo ayer en Londres.

Snyder está estos días de gira por todo el mundo junto al dibujante de la obra, Dave Gibbons. Viajan con una media hora aproximada de secuencias, trailers y montajes de la película, que ayer proyectaron en una sala del West End londinense. Es sólo el aperitivo de un estreno previsto para el próximo 6 de marzo de 2009. 'Son los extractos que mejor representan el tono de la pieza', adelantó el realizador, tras advertir de que aún faltan muchos efectos especiales por pulir en la cinta.

Bob Dylan aporta el contexto sonoro a los diez primeros metrajes del filme con The Times They Are A-Changin. La canción encaja como un guante mientras se encadenan en pantalla imágenes de la historia política del final del siglo XX: el asesinato de Kennedy, la crisis de los misiles cubanos, la guerra de Vietnam, el mensaje inaugural del presidente Nixon Regresamos a la guerra fría, con la amenaza soviética y Estados Unidos en estado de pánico total.

En otra fase del visionado, reina la acción, contundente y con puños y patadas como herramientas letales. 'Para 1985, los superhéroes han sido asesinados, desplazados al exilio o detenidos', explica el realizador para dar contexto a la secuencia. Los vigilantes salen de su letargo, liderados por el misterioso Rorschach, cuya máscara con mutantes manchas de tinta parece una fiel representación del dibujo original.

Según Snyder, 'los estudios pretendían actualizar la narrativa y suavizar las imágenes para acomodar al público infantil. Me causó problemas porque el sexo y la violencia son aspectos importantes del cómic. Pero mi relación con Hollywood es buena y entendieron lo que quería hacer. Fue cuestión de dar con un equilibrio'.

Snyder defiende que 'la audiencia está dispuesta a dejarse sacudir un poquito sin sufrir daños mayores. El espectador necesita una razón para ir al cine y confío en que la encuentren en Watchmen. Les ofrezco una experiencia distinta, digamos, a Spiderman'.

Gibbons, por su parte, también quiere tranquilizar al ejército de fans: 'Quería que se dejaran intactos el tono, el mensaje, la estructura y ambigüedad del cómic. Y así ha sucedido'.

Dr. Manhattan, el único vigilante con poderes extraordinarios, domina el tercer segmento proyectado ayer. Decepcionado con su papel de salvador del mundo, se autodestierra a Marte, desde donde cuenta su transformación de científico a superhombre. 'Me hicieron letal estoy cansado de la Tierra', rememora. Es probablemente el primer superhéroe que aparece íntegramente desnudo en el cine. Por algo se dice que el genuino héroe no necesita vestuario.