Publicado: 15.11.2013 07:39 |Actualizado: 15.11.2013 07:39

Woody Allen inventa su propia Blanche Dubois

El cineasta firma su personal versión de 'Un tranvía llamado deseo' en 'Blue Jasmine', historia de una caída, la de una esposa engañada, estafada y arruinada por su marido millonario y protagonizada por una

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Es una de las pocas ocasiones, tal vez la única, en que un intérprete le roba el protagonismo a Woody Allen en una de sus películas. Cate Blanchett se ha convertido en esa excepción, con su trabajo en Blue Jasmine, una película que le ha valido ya un premio en el Festival de Santa Bárbara y la total unanimidad de crítica y prensa señalándola como la próxima ganadora del Oscar de Hollywood. La explicación de ello podría ser tan simple como lo ve el propio Allen. "Es una de esas grandes actrices del mundo", dice el cineasta, que ha puesto en manos de Blanchett a la nueva Blanche Dubois del cine.

Versión absolutamente libre de Un tranvía llamado deseo (Elia Kazan, 1951) -aunque Woody Allen se niegue a reconocerlo- la película cuenta la historia de una mujer de la alta sociedad neoyorquina, Jasmine, a quien su marido ha engañado, estafado y arruinado y que ahora se traslada a vivir con su hermana (Sally Hawkins), a su humilde apartamento de San Francisco. Un estado mental frágil y la arrogancia y los excesivos remilgos son los mismos que los del personaje de Tennessee Williams.

La crisis de pareja que su llegada provoca entre su hermana y el novio de ésta también se reconoce. Claro que hoy, el potente Stanley Kowalski (Marlon Brando) ya no es de origen polaco, sino latino y se llama Chili (Bobby Cannavale). No debe ser casualidad, a pesar de los regates de Woody Allen respecto a este tema concreto, el que Cate Blanchett hubiera interpretado poco antes el personaje en el teatro o que Alec Baldwin (en el papel de marido en Blue Jasmine) hubiera sido Kowalski también en escena hace unos años.

Inspirado o no en Tennessee Williams o en Elia Kazan, lo cierto es que Woody Allen ha creado una nueva Blanche Dubois. Ropa, zapatos, bolsos... de Chanel, Fendi, Louis Vuitton... envuelven a un personaje con el que el cineasta enfrenta uno de los mayores retos de su carrera, el de conseguir la empatía del espectador de este tiempo de crisis, en el que millones de personas viven en la miseria, para una mujer a la que no le ha faltado nada en su vida y a la que ahora le falta lo que prácticamente nadie tiene, lujos.

Ropa, zapatos, bolsos... de Chanel, Fendi, Louis Vuitton... envuelven a un personaje con el que el cineasta enfrenta uno de los mayores retos de su carreraDesagradable, egoísta, presuntuosa, petulante, afectada... la desgracia le ha venido de un momento de ira, de la furia desatada de una esposa engañada. "¿Así que perdió su crédito en Prada, perdió su tarjeta oro, y su dúplex en la Quinta Avenida? Qué pena, hay mucha gente en Estados Unidos que no puede comer", dice el propio cineasta, que añade: "Pero lo que la convierte en una persona por la que puedas sentir afecto es que su historia no trata sólo de privación económica, sino de un defecto trágico en su personalidad que la ha convertido en el instrumento de su propio declive".

"El hecho de tener dinero y educación no libra a esas personas de tener tremendas locuras o trágicas vidas", dijo Allen recientemente en una entrevista concedida a Timeout. Y en las notas de producción que aparecen en el dossier de la película profundiza un poco más en esto y asegura que el personaje "representa a la persona que eligió no profundizar en la fuente de su placer, sus ingresos, su seguridad, y por ello, ha pagado un precio terrible. Mirar hacia otro lado es un defecto humano que todos compartimos; la gente lo hace constantemente y a la ligera con sus hijos, con sus maridos y esposas".

"Solo pensé que sería una situación psicológicamente interesante para una mujer", explica Woody Allen en unas declaraciones realizadas hace un mes en Londres, con motivo del estreno de la película allí. Entonces, el cineasta también negó ninguna relación con la obra de Williams y afirmó que al crear al personaje tampoco tuvo en mente a Madoff y a su esposa. "No tenía a Madof en mente. No utilizo noticias y hechos públicos aquí más de lo que lo he hecho antes en otras películas. Me interesan en mi vida, por supuesto, pero no como escritor. Es estrictamente accidental". La inspiración, ha dicho, le vino de la historia que le contó su mujer Soon-Yi, "de una amiga de una amiga". La mujer de un financiero, a la que ése engañaba y que lo perdió todo.

Allen: "Las feministas han cambiado muchas cosas, pero no las han cambiado en todas las clases sociales""Creo que es un sentimiento razonable, el de esperar que alguien te dé una seguridad en la vida", ha sentenciado Allen, que en diferentes entrevistas se ha extendido sobre la cuestión feminista en estos tiempos y en su película en concreto. "Las feministas han cambiado muchas cosas, pero no las han cambiado en todas las clases sociales. Todavía hay profundas raíces en algunos comportamientos...", asegura.

A la vista de la recepción de la película en otros países, Allen, que repite en Blue Jasmine con el español Javier Aguirresarobe (director de fotografía de Vicky Cristina Barcelona), ha salido vencedor del gran reto. De una forma u otra y, sin duda, gracias al talento de la actriz Cate Blanchett, el público empatiza con la arrogante Jasmine. Tanto que la película ya lleva 32,5 millones de dólares recaudados desde su estreno, el mejor (por copia) de su carrera en Estados Unidos y en algunos otros países, como Argentina.