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"Woody Allen tiene tendencia a la baja autoestima, es la verdad"

Woody Allen: el documental, primera película sobre el cineasta neoyorquino que se realiza con su plena colaboración, llega a las salas el día 25.

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Su madre quería que fuera farmacéutico, pero a él no le gustaba estudiar. En el colegio hacía novillos para irse al cine de su barrio, en el corazón de Midwood, y se inventaba chistes. Era un as haciéndolos. Tanto que ya entonces empezó a enviar algunos a los periódicos y éstos comenzaron a publicarlos. Allan Stewart Königsberg decidió buscarse un seudónimo para que sus compañeros no se enteraran. Ahí nació Woody Allen. Hoy tiene 77 años y es uno de los cineastas más conocidos de la historia, el más prolífico de los norteamericanos vivos y uno de los poquísimos que ha tenido siempre absoluto control sobre toda su obra. Woody Allen: el documental -que llega a las salas el día 25- repasa aquellos días al lado del propio Allen, que por primera vez ha aceptado colaborar en una película documental sobre su vida y su obra.

Robert B. Weide, que persiguió al cineasta durante más de dos décadas, finalmente le convenció y se convirtió en su sombra durante dos años para hacer esta película. El estreno de Midnight in París, la película más taquillera de Woody Allen, es el punto final de este documento, que interesa especialmente en su primera parte, cuando en él se cuentan los comienzos artísticos del cómico. 'Woody Allen siempre consideró que no valía la pena realizar un documental sobre él -afirma Weide-. Tiene tendencia a la baja autoestima, es la verdad. No cree ser un verdadero artista que merece una retrospectiva. Le escribí tres veces durante esos 25 últimos años pero siempre me mandó amablemente a paseo'.

El Allen comediante.- Los chistes que Allen envió a los periódicos provocaron la curiosidad de un agente de prensa, Gene Shefrin, que le contrató para que escribiera para él. Allen, con dieciséis años inventaba cincuenta piezas diarias y ganaba más dinero que sus padres. Un día acudió a la oficina de unos representantes de artistas para leerles sus textos. Cuando estos vieron la vis cómica que tenía aquel muchacho, no le dejaron salir de la habitación y apostaron por convertirle en un verdadero cómico. Y ahí nació el Woody Allen comediante. Hizo monólogos por los clubes neoyorquinos, apareció en programas de televisión, donde llegó a boxear con un canguro y a cantar con un perro, saturó a los telespectadores y se hizo famoso. Y, sobre todo, encontró el gusto por la interpretación.

La brillantez, el ingenio y la rapidez de aquel joven artista quedan patentes en esta película, donde aparecen testimonios de aquellos representantes que le lanzaron, de algunos presentadores de televisión que le perseguían para llevarle a sus programas y del mismo Woody Allen, que en cada entrada en este documental sigue demostrando la vigencia de aquellas cualidades de sus primeros años. Estos momentos del filme son entretenidísimos, porque en ellos se descubren actuaciones del artista neoyorquino bastante desconocidas, al menos para el público europeo.

El resto del documental, que toca los momentos más importantes en la vida del artista, repasa metódicamente su carrera cinematográfica, mucho más conocida por el público, desde su primera aparición como actor en What's New Pussycat? y su ópera prima Coge el dinero y corre, hasta Midnight in París. Posteriormente, Allen ha firmado A Roma con amor.

Diane Keaton y Mia Farrow.- Martin Scorsese, la hermana del cineasta, el dueño de uno de los bares donde actuaba de joven, Sean Penn, Larry David, Scarlett Johansson, Josh Brolin, Joahn Cusack, Naomi Watt, Penélope Cruz, Owen Wilson... son algunos de los personajes que aparecen en la película hablando de su relación con Allen. Weiden también preguntó a Mia Farrow si quería colaborar, 'le pregunté si quería ser entrevistada, sabiendo que había pocas probabilidades de que aceptara. Rechazó de la forma más cordial, pero al mismo tiempo me autorizó a difundir unos extractos de sus películas'.

No fue la única negativa, el director Spike Lee, a quien en sus inicios bautizaron como el ‘Woody Allen negro' también se negó. Y Diane Keaton, famosa por su alergia a las entrevistas, accedió gracias a la petición directa que le hizo el propio Allen. 'Diane me preguntó, a través de su asistente, si la entrevista podía ser por teléfono. ‘Pero es para una película, ¿qué hago? ¿voy a rodar el teléfono cuando me conteste?' Hablé de eso con Woody Allen y me dijo que no tenía sentido hacer una película acerca de él sin ella, y la llamó personalmente'.

Un judío neurótico de Brooklyn.- La imagen de Allen en esta película es la de un tipo rapidísimo, de una inteligencia singular, con un vínculo natural con el humor, afable y ligeramente neurótico, aunque menos de lo que el mundo cree. 'Primero, estaba convencido que nadie iba a financiar la película, una película sobre él, además pensaba que nadie querría difundirla, y por fin que nadie la vería. Cuando nos fuimos a grabar en Brooklyn, me decía: ‘Pero ¿a quien le interesa al lugar donde me crié, dónde fui a la escuela, y dónde jugué al basket?'. De todas formas, es menos neurótico y loco de lo que la gente piensa. En conjunto, me parece un hombre bastante normal'.

Allen pasea con Weiden por Nueva York y la gente le saluda -él devuelve siempre el saludo-, habla con los actores en la alfombra roja de algún festival y reconoce que no le gusta estar allí, pero es consciente de que la promoción es importante, coge en brazos a algunos de sus hijos, enseña a la cámara la máquina Olivetti con la que trabaja, los recortes que corta de unos folios y grapa en otros, las boquillas de su clarinete dispersas por toda su casa... Sí, parece un hombre normal. Pero realmente es un gran artista, con un talento creativo para la comedia inigualable, que ha dado mucho más material al director de este documental del que, finalmente, aparece en él. Entre otras cosas una entrevista con doce preguntas rápidas. '¿Si fuera un amigo de Woody Allen, ¿qué sería lo que más le pesaría de su personalidad?' 'Que siempre se está quejando'.