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20 puntos de sutura

El Real Madrid derrota al Joventut (68-79) gracias a un increíble parcial en los últimos minutos

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Ver para creer. El Joventut, gracias a una excelente circulación del balón y a un juego muy efectivo en ataque, había dominado el encuentro como si no hubiera ningún rival enfrente: jugaba a sus anchas. El Madrid parecía entregado y su técnico Joan Plaza... sentenciado. Pero la novela sufrió un vuelco inesperado, súbito, demoledor, en el cuarto y último capítulo. El equipo que olía a derrota terminó exterminando a su rival con un parcial final de 20-0, un marcador que no se recuerda sobre una cancha de baloncesto.

Lo cierto es que el choque contaba con todos los ingredientes para ofrecer baloncesto de alta intensidad. En primer lugar, por los precedentes: los últimos enfrentamientos entre verdinegros y merengues habían ofrecido un baloncesto electrizante y batallas (en sentido metafórico pero también en sentido literal) sobre la cancha. Y en segundo lugar, por la delicada situación por la que atraviesa Joan Plaza. Había aroma a destitución en caso de que los blancos salieran derrotados de la cancha de Badalona.

El Joventut arrancó con un dominio en el marcador tan claro (comenzó el partido con un parcial de 12-3) que, pese a las ausencias de Ricky Rubio y del británico Pops Mensah-Bonsu, los de Alonso nadie dudaba de su superioridad. El dominio verdinegro se basaba en la eficacia de Edu Hernández Sonseca y el holandés Norel. El Joventut arrollaba y cruzaba el ecuador del partido con la comodidad y la confianza que le otorgaban y dos parciales de 24-16 y 21-17. El Real Madrid aguantaba en el encuentro sólo por la gran actuación y la entrega de Bullock, el mejor de los blancos en todo el partido.

El vuelco que experimentó el marcador en el último cuarto será difícl de digerir en la memoria de la Penya. De un marcador favorable de 68-59, los locales tuvieron que pasar por el trance de abandonar el Olímpic con un 68-79 adverso.

Realmente la transformación llegó a cuatro minutos del final, cuando Bullock entró con potencia en la pintura y colocó un 68-70, que ponía por delante, por vez primera al Madrid. Más tarde llegaron dos triples seguidos de los blancos.

El primero de los dos triple que sentenciaron el encuentro llegó de la mano de Raúl López, el base de Vic. El otro corrió a cargo precisamentede un antiguo jugador de la Penya, Alex Mumbrú. Ambos se convirtieron en decisivos en los momentos postreros. Al final Joan Plaza pudo respirar. El oxígeno lo puso Bullock.