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21 curvas hacia la gloria

En Alpe d'Huez se vivió la última gran actuación de Hinault

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Alpe d'Huez. Las 21 curvas más famosas del Tour desde que en 1952 Fausto Coppi las encumbrara por primera vez. 1.850 metros de altura que desde entonces se han subido 26 veces y han sido testigos de algunas de las grandes exhibiciones alpinas de Pantani, vencedor en dos ocasiones, o de las prehistóricas batallas entre Coppi y Zoetemelk, también dos veces ganador. 'Si sales líder de él, ganarás el Tour', se dijo de este puerto, aunque Perico Delgado y Fignon rompieron esa regla en los ochenta. También en esa década, Alpe d'Huez vio la última gran interpretación de Bernard Hinault, el gran campeón francés.

Pongámonos en antecedentes. Año 1985. La Vie Claire, el superequipo que un empresario francés creó a golpe de talonario. En él, dos gallos: el propio Hinault y un joven Lemond que aspiraba a destronar al francés. El equipo se escindió en dos bloques: uno favorable al corredor local y otro, al estadounidense. En la consecución de su quinto Tour, Hinault hizo valer su veteranía y no dejó que Lemond le atacara. Si le hubiera atacado, Lemond podría tener un Tour más en su palmarés.

Pantani firmó inolvidables exhibiciones en Alpe d'Huez

En 1986, el director de La Vie Claire convenció a Hinault para que se sacrificara por Lemond. Pero el francés era orgulloso e incumplió su pacto en cuanto pudo, llegando al liderato en la primera etapa pirenaica, aunque Lemond pronto se lo arrebató. De nuevo, guerra abierta.

Y llegó el mítico Alpe d'Huez. El pentacampeón atacó en el descenso del Galibier. Lemond vio peligrar el liderato y respondió en el Telegraph, llegando a la altura de su compañero y enemigo. Y como de un relato antibelicista se tratara, Hinault hizo de las 21 curvas un aparente alegato a la recobrada amistad, trabajando para Lemond y no permitiendo que diera un solo relevo. El norteamericano consiguió su primer Tour y la acción de Hinault, que se retiró ese año, pasó a la historia como el magnánimo último acto de un campeón.