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Alonso sopla la esperanza

El español, pese a ser el más rápido, se muestra ácido y pesimista: "las nuevas reglas no afectará a Red Bull"

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Escrupulosa con el negocio antes que con la lógica, la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) ha aprobado el enésimo cambio reglamentario sobre la marcha, en plena temporada, cuya pretensión no es otra que revivir un Mundial que agoniza asfixiado por la insultante supremacía de Vettel y Red Bull.Hoy es el último sábado en el que está permitido el uso sin restricciones de los denominados difusores soplados. La última sesión de calificación, esperan en la FIA, donde el líder del campeonato exhibe su apabullante poderío para obtener la que sería la séptima de ocho poles posibles.

La novedad, lejos de alegrar a Fernando Alonso, parece haber ahondado en su frustración. Pese ser el más rápido en la sesión del viernes por tercer gran premio consecutivo, se mostró poco animado, agrio incluso, en varias respuestas. De un plumazo chafó cualquier atisbo de ilusión: 'No creo que podamos pensar en una magia repentina'.

Escaldado por el poder que suele esconder Red Bull en los entrenamientos libres, el español exhibió todo su desencanto sobre el presunto efecto igualador que se anuncia con los cambios. 'Las nuevas reglas no significan nada, no creo que afecten a Red Bull', zanjó categórico.

Dentro de la complejidad propia de cualquier artilugio de los que montan los sofisticados bólidos de F1, el principio del difusor soplado es sencillo. Se trata de que esta vital pieza aerodinámica situada en la parte trasera del coche reciba aire en cantidad y condiciones óptimas para que el efecto de agarre de la máquina al asfalto sea máximo.

El año pasado, prohibido el doble difusor con el que Brawn GP arrasó en 2009, no quedó otra que buscar aire, canalizarlo e inyectarlo en la mencionada pieza. La solución fácil fue dirigir hacia el difusor los gases que expele el motor. La genialidad, conseguir que dichos gases sean constantes; es decir, que los escapes sigan expulsando aire aun en las frenadas, cuando el piloto, lógicamente, no pisa el acelerador. Para ello se inventó una especie de programa especial que le ordena a la mecánica soplar en todo momento, especialmente en las curvas más cerradas, donde de verdad se aprecian las bondades aerodinámicas.

Esa configuración mapa motor especial exige mucho a la mecánica, así que hasta ahora se usaba en la calificación, para exprimir al máximo y a una vuelta el coche, pero se cambiaba los domingos para evitar averías o roturas. En Valencia eso ya no es posible. Como variación inmediata, el mapa motor del sábado no podrá modificarse para la carrera del domingo.

¿Una novedad decisiva? Para Alonso, no: 'Es un 10% de la prohibición. Del otro 90% no tenéis ni idea y, además, son tan complejas que cuanto menos sepa la gente menos confusión tendrá'. Y en el mismo tono de suficiencia, concluyó: 'Habéis dicho que estos cambios cortarán la alas de Red Bull. Yo no lo creo'.

Tampoco están para fiestas Pedro de la Rosa ni, sobre todo, Jaime Alguersuari. El primero no pilotará el Sauber. Lo hará su titular, Sergio Pérez, recuperado del accidente de Mónaco. Y el segundo no tiene su futuro asegurado en Toro Rosso. Es un asunto que carga al catalán, pero su jefe, Franz Tost, no quiso confirmar que Alguersuari finalizará el Mundial.