Publicado: 14.04.2015 23:14 |Actualizado: 14.04.2015 23:14

El árbitro adelanta a la Juventus

Los italianos golpean primero en la eliminatoria (1-0) ante el Mónaco gracias a un inexistente penalti transformado por Vidal

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Vidal celebra su gol al Mónaco. REUTERS/Giorgio Perottino

Vidal celebra su gol al Mónaco. REUTERS/Giorgio Perottino

La Juventus de Turín cobró ventaja en su eliminatoria de cuartos de final de la Liga de Campeones tras doblegar, por la mínima (1-0), al AS Mónaco en un partido que se decidió con un inexistente penalti transformado por el centrocampista chileno Arturo Vidal, que aprovechó un buen movimiento del delantero español Morata.

El ex del Real Madrid ha tardado menos de nueve meses en convertirse en todo un protagonista en la Vecchia Signora. Un balón aéreo y una pelea -antes de llegar al área- cambiaron el curso del partido a los 60 minutos. Morata intentó hacerse con el cuero, pero otro ex madridista, el portugués Ricardo Carvalho, le derribó fuera del área.

El árbitro entendió que Morata estaba pisando la línea y señaló penalti cuando casi se alcanzaba la hora de partido. Vidal la puso en la mísmísima escuadra y la Juventus se olvidó de todo lo demás. El 1-0 desde los 11 metros era suficiente tesoro como para poner el riesgo la imbatibilidad de Buffon. El gol lo paró todo.



Hasta entonces, el Mónaco estuvo más tímido que en sus versiones más efectivas, como el recital del Emirates que le permitió estar en cuartos, y sólo un lanzamiento en los primeros minutos inquietó al líder de la Liga italiana. A partir de este momento, la Juve dominó el esférico y dispuso de las mejores oportunidades. Primero Vidal y después llegó el turno de Tévez.

El 'apache' es el mejor jugador de los transalpinos. Inquieto, con un regate infinito y con más escuela que nadie. Tévez se la sirvió a Evra en bandeja, pero el francés no supo aprovechar el regalo poco antes de enfilar el túnel de vestuarios. El gol se hacía de rogar hasta que llegó la segunda mitad. La ausencia de Pogba, lesionado de larga duración, se empezaba a echar demasiado de menos.

Morata engañó al árbitro y Vidal hizo el resto. Por parte monegasca sólo Fabinho lo intentó en última instancia, pero los minutos finales dejaban muy claro que el 1-0 era un "buen resultado" para los locales y un registro "nada malo" para los visitantes, que sólo con marcar un gol en su feudo habrán igualado la eliminatoria.