Publicado: 24.05.2014 00:01 |Actualizado: 24.05.2014 00:01

¿Qué es el ardaturanismo?

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Un afortunado de la vida que, igual que futbolista, podría haber sido estudiante en Harvard, Hugh Grant en Nothing Hill o Un violinista en tu tejado como Melendi . Pero a los 20 años ya era un dios en el El Infierno, que es como se conoce al estadio del Galatasaray, conducía un Aston Martín y una preciosa actriz como Simnem Kobal estaba completamente enamorada de él.

"Como a todo lo bonito, no es fácil ponerle frontera al ardaturanismo", explica el autor de su biografíaAsí que algo de genio debe tener Arda Turan (Estambul, 1987), el futbolista que hoy da vida al ardaturanismo. Una corriente, casi un movimiento de masas, que cada día origina miles de hashtags en Twitter, donde Juan E. Rodríguez Garrido, el joven profesor de Universidad que se atrevió a escribir su biografía, es una de las voces más especiales. "Como a todo lo bonito, no es fácil ponerle frontera al ardaturanismo", explica. "Para mí, es ir caminando sonriendo mientras otros van corriendo con el gesto tenso. Y, además, llegar antes. Pero a la vez todo eso es la suma de la ética y la estética, porque ese futbolista que vemos con esa sonrisa permanente, con esas medias bajas y con esa barba ochentera, si hace falta, se parte la cara por el Atlético".

Detrás de ese hombre, existe una buena cabeza, un tipo que actuó como un visionario el día que se presentó en el Calderón ("aunque hubiera tenido una oferta del Madrid, hubiese elegido el Atlético). Un futbolista enamorado de la brujería "que nos conecta con el fútbol vintage y con esas calles estrechas de su infancia", según Garrido, que dedicó un capítulo entero de su libro, El genio de la Bayrampasa, a explicar lo que significa el ardaturanismo.

"Arda paga la luz y el agua de todo el bloque de viviendas del humilde barrio de Bayrampasa de Estambul en el que se crió""No quería contestar yo solo y por eso escriben gente como Quique Peinado, José Miguélez, Fran Guillen... para ayudarnos a descifrar su encanto". Después, Garrido se comprometió con una obra casi faraónica, porque había poquísimo de Arda en la Red "y lo que había estaba en turco". Así que hizo auténtico periodismo de investigación en el que, a fuerza de hablar con gente, cuenta cosas como que "Arda paga la luz y el agua de todo el bloque de viviendas del humilde barrio de Bayrampasa de Estambul en el que se crió". Todo eso es la parte oculta de ese movimiento, llamado ardaturanismo, que da vida a un futbolista distinto y a un hombre inclasificable del que el periodista Ladislao J. Moñino jamás se olvidará el día que le entrevistó en víspera de la final de la Europa League ante el Athletic en Bucarest. El sol no apareció por ningún lado, pero Arda no se quitó sus enormes gafas de sol ni para posar frente al fotógrafo.

Así es Turan, cuyas lágrimas nos sobrecogieron el pasado sábado en el Camp Nou cuando tuvo que retirarse por un golpe en la cadera. Pero eso no le dio por vencido de cara a final de la Champions. Así es un futbolista que llegó por 20 millones de euros al Atlético. Así es un hombre, que empezó de recogepelotas en el Galatasaray; que a los 17 años ya mandaba en El Infierno porque él, como Hagi, su ídolo, dijo que había nacido "para jugar en todo el campo y no en una sola banda".

Y no ha existido entrenador capaz de contradecirlo, ni siquiera Simeone, el padre del cholismo en el Atlético, ese movimiento tan intenso que podría chocar con el ardaturanismo. Sin embargo, entre los dos han formado un espectacular matrimonio, capaz de llegar hasta la final de Lisboa. Toda una hazaña que, a los ojos del mundo, endiosa a los dos y recuerda que no todo ha de ser como parece, que hay muchas maneras de alcanzar la felicidad y que quizá hace un par de años Arda llevaba razón cuando le cayeron tantos palos, porque estando lesionado un aficionado colgó una foto suya en Twitter en una discoteca por la noche. Sin embargo, los que le criticaron se olvidaron de que Arda es así, parecido a esa luz que alumbra nuestras vidas en la canción de Melendi.