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La Armada feroz no necesita almirante

Con o sin Nadal, España reina en la Davis en lo que va de siglo

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'Aquí no hay líderes', declaró con modestia Feliciano López tras sumar el viernes ante Fish el 0-1 en los cuartos de final de la Copa Davis. Dos días después, el domingo por la noche, Ferrer certificó, también frente Fish, el definitivo 1-3. Por primera vez en la historia del torneo, España venció a Estados Unidos en suelo americano y a mediados de septiembre disputará como local la semifinal frente a Francia. Nadie duda de que Rafa Nadal será el número uno del equipo, pero la fortaleza y madurez del grupo son tales que no hay nadie imprescindible. Ni siquiera el mejor tenista español de todos los tiempos.

Nadie hace sombra a España en la Copa Davis en lo que va de siglo XXI. Cuatro ensaladeras 2000, 2004, 2008 y 2009 ganadas merced a la calidad, entrega y, sobre todo, confianza general que preside cada concentración del equipo. Sólo así se entiende que durante el cuarto set del agónico y decisivo partido de Ferrer en Austin, con 17.000 espectadores empujando a Fish y alargando el choque por encima de las cuatro horas, Verdasco exhibiera al mundo su apetito zampándose como si nada una hamburguesa de talla XL. Es cierto que si Ferrer hubiese caído ante el estadounidense, era Feliciano el encargado de disputar la última y crucial cita ante Roddick para desempatar el 2-2, ¿pero qué hubiese ocurrido si el toledano sufre una indisposición o lesión súbita antes de jugar y el madrileño tiene que sustituirle?

Nadal no era mayor de edad (17 años) cuando debutó en la Davis. Lo hizo el 6 de febrero de 2004, en los octavos de final ante la República Checa disputados en Brno, y perdió ante Novak (7-6, 6-3 y 7-6). También cayó, junto a Robredo, en el dobles (6-4, 7-6 y 6-3), pero tuvo las agallas de sumar su primera victoria en este torneo en el último y decisivo encuentro de la eliminatoria ante Stepanek (6-7, 6-7 y 3-6). España ganó 2-3 y el balear puso la primera piedra en el camino que llevaría a la Armada hasta la gran e inolvidable final de Sevilla ante Estados Unidos donde, por cierto, ya andaban Fish y Roddick. Nadal no faltó a ninguna eliminatoria y, junto a sus compañeros, el 5 de diciembre, ya con 18 años, levantó en La Cartuja su primera ensaladera.

En 2005, compartió lainesperada derrota en la primera ronda ante Eslovaquia (4-1) y la obligada victoriapara evitar el descenso en la repesca en Italia (2-3). Un año después España, sin él, volvió a caer en octavos, ante Bielorrusia (4-1). Rafa acudió al rescate en la repesca e Italia fue de nuevo la víctima (4-1). En 2007 no jugó ninguna de las dos eliminatorias, y en 2008 fue cuando definitivamente el combinado español certificó que no existía dependencia de su número uno.

Lesionado, a Nadal no le quedó otra que apoyar a miles de kilómetros a los compañeros que se jugaron la ensaladera con Argentina en un infernal pabellón de Mar del Plata. Ferrer, Feliciano y Verdasco se doctoraron en Davis ganando 1-3. Fue una alegría y una liberación para el mallorquín, harto de denunciar lo cargado del calendario. Desde entonces, maneja las convocatorias con menor presión. Alterna su presencia en función de su estado físico porque es consciente que su Armada navega a toda máquina sin almirante.