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Artillería y tango

Higuaín, con un hat-trick, culmina el excelente juego de Argentina ante Corea del Sur

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Artillería y tango. Pegada y pelota. Messí jugó mucho, pero a Maradona le funcionaron también sus cañoneros. Tiene un batería de delanteros que es la envidia del Mundial. Ante Corea fue Higuaín el que explotó. Hizo un hat-trick de cazagoles de toda la vida. No participó mucho en el juego, pero afiló el instinto para tener una presencia decisiva en el área. Le perseguían las sombras de su negación en el remate en el primer partido. Las borró con dos cabezazos y una espera de robacarteras paciente junto al palo y embocar un rechace en un doble remate de Messi

Maradona era un entrenador feliz al término del partido. Esta vez Argentina no fue sólo Messi. A éste se le sumaron todos aquellos jugadores que tienen que ver con el ataque. El primero Di María, encogido el día del debut con los nigerianos. Se quitó la presión con un caño en la primera pelota que tocó. Luego una pared, un taconazo y una carrera hasta la cal del fondo. Futbolista rehabilitado desde el descaro. Creyó en sus virtudes, el desborde y su zancada, y empezó a carburar a partir de ellas.

El siguiente en aparecer fue Tévez. Otro que entró en acción con la misma fórmula simplista pero que es dinamita ante tanto amurallamiento. El desborde en velocidad. Maradona lo tiene claro. Arriba, todos pueden y deben ser Messi. Arranque y regate. Cada acelerón de Tévez reventó en esos primeros minutos a la ordenada Corea del Sur, que jugó muy temerosa. No se desplegó en velocidad demasiado. Esa es su mejor arma, pero Argentina se la paró escondiéndole el balón. También colaboró con el quite de Mascherano, ayer imperial.

Messi recogió el testigo de Tévez desde esa posición que retrotrae a la de Maradona en el 86. Se mueve entre los delanteros y los centrocampistas contrarios. Desde ahí inicia sus ciclones regateadores. Puso el toque en el primer gol. Botó una falta lateral, una rosca de esas que un roce la convierte en gol. No acertó a rematarla ningún compañero suyo, pero tocó en la espinilla de un coreano.

El 2-0 fue similar, aunque esta vez fue Higuaín el que recogió de cabeza un centro similar de Maxi producto de un córner sacado en corto. Los tres primeros goles de Argentina en este Mundial han sido de estrategia, así que Maradona se está desembrazando de la etiqueta de que lo fía todo al talento. Argentina empezó a jugar andando. Al tango. Paso lento y cambio de ritmo. Messi lo interpreta como nadie. En uno de esos vuelcos hizo una pared con Tévez, frenó y dibujó una vaselina que pudo ser el gol del Mundial de haber entrado. Le está faltando el gol, pero sin él es ya el monarca indiscutible de este Mundial.

Nadie anda como Argentina con la pelota. Hay mucha mística cuando toca y toca. La camiseta se le agranda con esos toques. Es imagen viva de una cadencia barrial, tac-tac, de sentirse la dueña del balón. Ese trote altivo lo cortó de raíz Demichelis con ese mal control que propició el gol coreano. Con 2-1 y un susto en el cuerpo por un mano a mano perdido por Corea fue el turno de Agüero.

Salió para jugar y con un par de paredes y un pase contribuyó al tercer y cuarto gol. En este último recogió un pase genial de Messi por encima de la defensa y le puso un caramelo a Higuaín para que cerrara el partido. Agüero enseñó que su clase en el banco es un despilfarro. Es una cuestión que tiene que ver con el plus de coraje de Tévez e Higuían. Por fútbol, no hay dudas. Él es, como Argentina, artillería y tango.

4. Argentina: Romero; Jonás Gutiérrez, Martín Demichelis, Walter Samuel (Nicolás Burdisso, m.23), Gabriel Heinze; Javier Mascherano, Maxi Rodríguez, Ángel Di María; Lionel Messi, Carlos Tévez (Sergio Agüero, m.75), Gonzalo Higuaín (Mario Bolatti, m.83)

1. Corea del Sur: Jung Sung-ryong; Oh Beom Seok, Cho Yong Hyung, Lee Jung Soo, Lee Young Pyo; Ki Sung Yueng (Kim Nam Il, m.46), Kim Jung Woo; Lee Chung Yong, Park Ji Sung, Yeom Ki Hun; Park Chu Young (Lee Dong Gook, m.81)

Goles: 1-0, m.17: Park Chu Yueng en propia puerta tras una falta sacada por Messi; 2-0, m.33: Higuaín de cabeza; 2-1, m.45: Lee Chung Yong; 3-1, m.76: Higuaín; 4-1, m.80: Higuaín

Árbitro: Frank de Bleeckere (BEL), amonestó a los surcoreanos Yeom Ki Hun y Lee Chung Yong y a los argentinos Jonás Gutiérrez, Javier Mascherano y Gabriel Heinze.

Partido de la primera fase del Mundial de Sudáfrica disputado en el Soccer City de Johannesburgo ante 82.174 espectadores.