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El atasco dominical atrapa al Sevilla

El Málaga saca un punto del Pizjuán en un partido sin brillo

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Fueron 22 jugadores dispuestos sobre el campo pero parecieron 44. El trozo de césped libre se pagaba ayer a precio de oro en el Sánchez Pizjuán. Sevilla y Málaga se enredaron en una tarde en la que la pelota jamás rodó con claridad durante los 90 minutos. Pellegrini muda el traje. Su sello ayer no fue tal, ni está en el Villarreal ni en el Real Madrid. Pelea con el equipo colista de la Primera División por no descender. Ha aparcado la exquisitez para tiempos mejores.

Manzano contribuyó al marasmo. Sus golpes de alineación son llamativos. Se estruja el seso en la búsqueda de soluciones para esa línea creativa tan insulsa. Esta vez optó por la doble muralla de Zokora y Romaric por detrás de un mediapunta de toda la vida como Rakitic. Sólo un delantero, Luis Fabiano, en un partido como local ante un equipo que no iba a poner música disco en el tocata. Sorprendente.

Manzano deja en el banquillo a Kanouté y Negredo

Y ahí fueron Sevilla y Málaga en una escenificación más cercana al Seis Naciones de rugby que a un partido de fútbol. Traspasar las dos murallas centrales era como encontrar el elixir de la eterna juventud. Un milagro.

Los de Nervión se han encontrado con un problema de lo más extraño. Convivir con una baja forma de Jesús Navas. Ayer, el panorama prometía. Eliseu se disfrazó de lateral izquierdo. El brasileño salió más que airoso del papelón. Trabajó con rigor y también se benefició de las dudas del extremo. Tiene dudas, requiebra, retrocede, le falta esa punta de velocidad jamaicana que le convierte en una pieza casi imposible de cazar. El equipo le busca pero él se embrolla en caracoleos que antes no necesitaba. Tampoco andan las cosas mejor por la banda contraria. Perotti vuelve a hablar en voz baja por el campo. Sus momentos brillantes son islas en medio de océanos de silencio.

El Málaga se conformó con este viaje al páramo. Rondón se fajó con los centrales, cavó túneles para la llegada en segunda línea de Baptista sin respuesta de su compañero.

Aunque los locales tuvieron el dominio no crearon ocasiones

El colador de los visitantes sólo dejó pasar alguna pelota bombeada hacia Luis Fabiano. Todo muy forzado. La cabriola para controlar la pelota era muy complicada ante la presencia de tanta pierna.

Manzano renunció a su estrategia primigenia en el descanso. Kanouté apareció por el campo para hacerse un hueco entre tanta maleza. El equipo se metió más en el campo del Málaga. Apretó, sin ocasiones de gol. Alexis tuvo en un gol en una pelota loca después de un mal centro, un peor rechace y una dejada de Fazio sin saber muy bien qué hacer. Faltó lo más fácil. El último remate. Cosas del fútbol, Palop tuvo que salvar el gol en el último minuto.