Publicado: 23.02.2014 21:05 |Actualizado: 23.02.2014 21:05

El Athletic se asienta en la cuarta plaza y apuntilla al Betis

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El Athletic mantiene la cuarta plaza con cuatro puntos de ventaja su inmediato perseguidor tras la victoria (0-2) que ha obtenido hoy en el campo del Betis, colista, que con esta nueva derrota queda a once puntos de la zona de permanencia.

La primera ocasión clara del partido la tuvo Kike Sola, que recogió a los diez minutos un pase de Herrera filtrado entre los centrales pero no pudo batir a Adán, que aguantó de pie y logró desviar su disparo, demasiado centrado.

Alrededor de la media hora se rompió el partido con dos decisiones dudosas del árbitro en las que salió perjudicado el Betis.

Balenciaga pisó a Rubén Castro en el área, pero Gil Manzano amonestó al delantero canario por interpretar que había fingido. En la acción siguiente, Perquis trabó a Kike Sola fuera del área pero el colegiado señaló un penalti que Muniain transformó en el 0-1 y amonestó al central bético, quien poco antes del descanso vio la segunda amarilla a causa de una dura entrada extemporánea y dejó a su equipo en inferioridad.

La ventaja y la superioridad numérica parecieron relajar a los jugadores vizcaínos, que concedieron la primera ocasión del encuentro en los albores de la segunda mitad, cuando Cedrick estrelló su disparo cruzado en Iraizoz tras una bonita combinación con Rubén Castro.

Pese a quedarse con dos hombres antes de la hora de juego por expulsión del chileno Lolo Reyes al ver la segunda amarilla, el Betis estuvo a punto de empatar en un remate a la salida de un córner de Rubén Castro, que Balenciaga salvó bajo los palos aparentemente con el brazo, aunque el árbitro asistente no lo consideró así y señalo un nuevo saque de esquina.

Frente a sólo nueve rivales, el Athletic estaba obligado a ponerse a salvo con un segundo gol, que anotó el joven Guillermo nada más saltar al terreno de juego, en su primer balón, al cabecear a la red un centro desde la izquierda de Susaeta lo que, al menos, le permitió vivir un plácido tramo final.